Wednesday, November 07, 2018

Neruda: La historia de la hija enferma que el poeta abandonó

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  • Pablo Neruda: la cruel historia de la hija enferma que el poeta abandonó [FOTOS]

El poeta chileno dejó a su única hija, quien padecía de hidrocefalia severa, a los dos años
Pablo Neruda: la cruel historia de la hija enferma que el poeta abandonó [FOTOS]
Pablo Neruda: la cruel historia de la hija enferma que el poeta abandonó [FOTOS]

Pablo Neruda es conocido por "20 poemas de amor y una canción desesperada" o por "Cien sonetos de amor", sin embargo, pocos saben sobre la cobarde acción que cometió el poeta chileno como padre. Aunque parezca casi increíble, Neruda abandonó a su única hija llamada Malva Marina a los dos años de vida mientras que la pequeña padecía de hidrocefalia severa.
Malva Marina, nació por la unión de Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, y María Antonia Hagenaar Vogelzang. Un 18 de agosto de 1934 Malva Marina Trinidad nació en Madrid con una hidrocefalia, fue así que la pequeña luego de ser abandonada por su padre, vivió el resto de los años con su madre. Amigos cercanos a la pareja, contó en diferentes medios que el premio nobel no pasaba la pensión alimenticia a la niña ni a su ex esposa.
Luego de numerosos desencuentros en 1936, Pablo Neruda abandona a su hija y a su esposa. Sin embargo, María Antonia huyó hasta la ciudad de Montecarlo a refugiarse de la guerra civil española. Al separarse, el poeta se mudó con una nueva conquista argentina, Delia del Carril. En una carta que escribió Pablo para su ex esposa deja en evidencia el rechazo que este sentía para su menor hija, la misma que tenía pocas probabilidades de vida.

"Mi hija, o lo que yo así denomino, es un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos. Todo bien ahora, oh Rubia queridísima pero todo iba muy mal. La chica se moría, no lloraba, no dormía; había que darle con sonda, con cucharita, con inyecciones, y pasábamos las noches enteras, el día entero, la semana, sin dormir, llamando médico, corriendo a las abominables casas de ortopedia, donde venden espantosos biberones, balanzas, vasos medicinales, embudos; llenos de grados y reglamentos." se lee en la carta.

Después de cruzar Francia y con una evidente situación de pobreza, ya que el poeta no le entregaba las manutenciones a la niña. María Antonia tuvo que pedir ayuda al gobierno holandés. No obstante, sin resultados fructíferos tuvo que entregar a Malva, su hija, a una familia adoptiva de ese mismo país. A la edad de nueve años, Malva Marina, la niña alegre que le gustaba andar en un carrito (según la familia adoptiva), muere un 2 de marzo de 1943. María Antonia, la madre de la pequeña, por medio del Consulado de Chile en La Haya, le avisa a Pablo Neruda sobre la muerte de su hija y pide reunirse con él, pero el poeta jamás respondió su petición.





Wednesday, August 08, 2018

CARTA PUBLICADA EL MERCURIO, VALPARAÍSO, 08 DE AGOSTO DE 2018

IZQUIERDA Y DDHH

Señor Director:
El doble estándar de la izquierda chilena en materia de DDHH en los casos de Venezuela, Cuba y Nicaragua ya poco sorprende.
Lo que sorprende es el doble estándar de quienes se dicen demócratas pero callan y aceptan dicha actitud.

Miguel Huerta Marín

Wednesday, June 27, 2018

Las 10 frases del Che Guevara (no tan grandiosas)

 las frases del Che Guevara (no tan grandiosas)

Hay frases del Che Guevara que pueden suscitar admiración si no se comparan con otras menos conocidas. (Flickr)
El Che Guevara, quien fue una figura clave en la revolución cubana, y asimismo, luchó para incitar revoluciones comunistas en varios países de América del Sur, ha sido durante mucho tiempo el ídolo de los adolescentes de izquierda y estudiantes universitarios de Occidente, debido a la popularidad de algunas frases memorables en contra del consumismo en sus obras.
Irónicamente, su famoso retrato, que representa la cara vuelta hacia arriba adornada con la boina de un guerrillero comunista, se ha convertido en una de las fotografías más famosas y ampliamente comercializadas en la historia, apareciendo en todo tipo de productos, desde camisetas y jarros de café hasta banderas y carteles en las oficinas de campaña de Obama.
Sin embargo, el Che no es un inocente combatiente de la libertad. Apodado como “el Carnicero de la Cabaña”, el Che es reconocido por haber ordenado la ejecución de cientos de personas que se sospechaba que eran traidores a la ideología comunista. Disparaba con frecuencia a sus comandantes y soldados sin juicio, y en muchas ocasiones era, precisamente, él mismo quien realizaba las ejecuciones.
Después de apoderarse de Cuba con éxito, Guevara procedió a ordenar el encarcelamiento de homosexuales, del mismo modo, solicitó la ejecución de todos los disidentes políticos, restringió con suma dureza la prensa independiente, trató de prohibir el rock and roll y condujo a la economía cubana a la quiebra.
En su juventud, fue conocido incluso por muchos de sus amigos por ser un irremediable racista, y rara vez se bañaba, debido a su asma. En respuesta a la popularidad completamente inmerecida del Che entre los jóvenes anti-sistema en el Reino Unido y en todo el mundo, muchas organizaciones han comenzado a poner carteles con ciertas citas del guerrillero, titulados: “¿Quién dijo esto: el Che o Hitler?” Invariablemente, todas las citas, seleccionadas por su brutalidad, son de Guevara.
Siguiendo esa línea, aquí están 10 de las más repugnantes frases del Che Guevara, el “luchador por la libertad” favorito de todos los estudiantes universitarios:

1. “Los jóvenes deben abstenerse de cuestionamientos ingratos de los  mandatos gubernamentales. En su lugar, tienen que dedicarse a estudiar, trabajar y al servicio militar.”

2. “¡Los jóvenes deben aprender a pensar y actuar como una masa. Es criminal pensar como individuos!”

3. Durante la crisis cubana de los misiles en octubre de 1962, el Che apoyó a Fidel en la confrontación nuclear con Estados Unidos. Se decepcionó cuando Khrushchev decidió retirar los misiles, ante la amenaza de una guerra nuclear (ver las Memorias de Nikita Khrushchev). Él le dijo al reportero británico Sam Russell del periódico socialista Daily Worker que “si los misiles hubiesen permanecido (en Cuba), los hubiésemos utilizado contra el mismo corazón de los Estados Unidos incluyendo a Nueva York. Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica. En esta lucha a muerte entre dos sistemas tenemos que llegar a la victoria final. Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de víctimas atómicas.”

4. “Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no se puede lograr con la libertad de prensa.”

5. “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro.”

6. “¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Nuestros soldados tienen que ser así.”

7. El racismo de Che se hace evidente en estos comentarios en su diario de viaje: “Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués.  El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente.”

8. Y continúa …el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en ‘pegar unos palos’ (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aún independientemente de sus propias aspiraciones individuales.” En la película “Diarios de Motocicletas” omitieron esta observación incómoda del diario del Che.

9. El 18 de febrero de 1957 el guía campesino Eutimio Guerra, acusado de pasar información al enemigo, es enjuiciado por los rebeldes y condenado a muerte. A la hora de la ejecución, sus compañeros no se deciden a pasarlo por las armas, y es cuando el Che se adelanta, extrae su pistola matando de un disparo en la sien a Eutimio, describiendo el acto en su diario de la Sierra Maestra: “…acabé el problema dándole en la sien derecha un tiro de pistola [calibre] 32, con orificio de salida en el temporal derecho. Boqueó un rato y quedó muerto. Al proceder a requisarle las pertenencias no podía sacarle el reloj amarrado con una cadena al cinturón, entonces él me dijo con una voz sin temblar muy lejos del miedo: ‘Arráncala, chico, total…’ Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder.” Posteriormente Che escribirá en su Diario: “…ejecutar a un ser humano es algo feo, pero ejemplarizante. De ahora en adelante aquí nadie me volverá a decir el saca muelas de la guerrilla.”

10. En una carta a su padre refiriéndose a dicha ejecución escribe: “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar.”

Wednesday, June 13, 2018

Presentación libro "En la Huella de Huerta en Chile"




José Miguel Huerta Molina

Presentación libro: “En la huella de Huerta en Chile”

            Queridos tíos abuelos y tías abuelas, queridos tíos, primos, hermanas, hijos y sobrinos, querido papá.
Me siento muy honrado que me hayan pedido presentar el libro “En la huella de Huerta en Chile”.
Me siento honrado porque narra la historia de mi abuelo, de mis bis y tátara abuelos, de mis chornos y de otros muchos familiares, algunos tan antiguos, que su denominación no aparece en el diccionario.
Me siento honrado porque narra la historia de antepasados Huerta que han tenido una participación trascendental en la historia de Chile.
Que han dejado su huella en todos nosotros. 
Pero me siento especialmente honrado porque el libro que presento fue escrito por mi padre, quien le ha puesto un enorme esfuerzo y dedicación, pero que lo que más le ha puesto, es corazón y cariño.

Se ha escrito mucho acerca de por qué debemos conocer la historia.
Porque el pasado nos deja lecciones que ayudan a no repetir errores.
Porque la historia es una lección de humildad.
Muchos hombres y mujeres han creído que hacían lo mejor cuando en realidad deambulaban perdidos en nubes de errores y prejuicios, que enorme daño causaron a la humanidad.
Debemos conocer la historia, porque requerimos encontrar héroes que nos inspiren en nuestras luchas del presente.
Cicerón decía con sabiduría que “no saber lo que ha sucedido antes de nosotros, es como ser incesantemente niños”.

Sin duda el libro “En la huella de Huerta en Chile” cumple todas estas funciones de una obra histórica y por eso tiene un valor intrínseco como documento de estudio.
Pero en esta presentación estamos reunidos los Huerta, acompañados de varios de Huerta.
Y eso hace que la obra de mi padre tenga un valor único para nosotros.
El libro “En la huella de Huerta en Chile” narra las aventuras, las hazañas, las anécdotas y también, algunos podrán pensar, ciertos errores que cometieron quienes llevamos esa sangre.
A través de la lectura de esta obra, tenemos el privilegio que pocos tienen de recrear en nuestra mente lo que vivieron antepasados que conocimos, que recordamos y que extrañamos. 
Y eso nos permite tenerlos todavía muy cerca.
Tenemos el privilegio de conocer y revivir a antepasados acerca de los cuales habíamos apenas oído o que no sabíamos ni siquiera que existían, pero que dejaron su huella en nuestro ser.
Gracias a esta obra, los aquí presentes, nuestros hijos y los hijos de sus hijos podremos enterarnos por ejemplo, que si no fuera porque hace más de 400 años un tal don Diego decidió tomar el apellido de su madre en lugar del de su padre, ninguno de nosotros tendría la suerte de tener el apellido Huerta … o de Huerta, en el caso de algunos.
De no ser por esa decisión de don Diego, probablemente tendríamos el apellido de Monforte, casi idéntico al tristemente célebre de Simón de Monfort, principal responsable de la matanza de los albigenses en el sur de Francia.
Gracias a esta obra, podremos enterarnos que si no fuera por el espíritu aventurero de don Diego de Huerta, quien se vino con lo puesto desde Pasarón de la Vera en España, al entonces Reino de Chile, probablemente no tendríamos el privilegio de vivir en este maravilloso país.
Podremos enterarnos que las locuras más salvajes que hagamos, no son nada en comparación con el salto desde 40 metros de altura que el mismo Diego de Huerta hizo hacia el mar, huyendo de los mapuches en el sitio que hoy se llama Salto de Huerta.
Podremos enterarnos que nuestro antepasado don Juan de Huerta fue uno de los más destacados juristas de la historia colonial de Chile, quien tuvo a su cargo con éxito los casos más complejos de su época, como por ejemplo, la investigación y posterior acusación de doña Catalina de los Ríos y Lisperguer, conocida como La Quintrala.
Podremos contarle a nuestros hijos, nietos y bisnietos, con mapa en mano, que una isla en el sur de Chile, se llama Isla Huerta, porque un miembro de nuestra familia, don Ismael Huerta Lira, fue uno de los más destacados navegantes y cartógrafos de nuestra historia. 
Podremos contarle a nuestros descendientes, que estamos profundamente unidos a una ciudad llamada Victoria, que fue fundada por nuestro antepasado don Bernardo Muñoz y fue gobernada o representada en el Congreso por don Sergio Huerta, por don Manuel Huerta y por mi abuelo José Miguel Huerta.
Gracias, o por culpa de esta obra, no tendremos más remedio que reconocer a nuestras hijas que su antepasado don Manuel Huerta fue el único que se opuso en el Congreso al voto de la mujer, decisión que el libro intenta justificar con esfuerzo, pero con poco éxito, al menos respecto de mis niñas.
Gracias a obras como está, todos nosotros y nuestros descendientes podremos saber que en los momentos más difíciles de nuestra historia reciente, en que el odio y las ideologías pesaban más que la razón, un Huerta, a quien le decían Malucho y que se llamaba Ismael Huerta Díaz, dio un paso adelante y tuvo la valentía de enfrentar cara a cara a un gobierno que llevaba a Chile al abismo del comunismo, abismo del que otras naciones demoraron casi un siglo en salir.

Poder conocer todas estas historias de nuestra familia es un exquisito privilegio. 
Pero es también una responsabilidad.
Hace casi 23 años mi padre me llevó a visitar al tío Ismael Huerta al Hospital Naval. 
El tío Ismael estaba entonces ya mayor y le quedaba poco tiempo.  Yo en esa época estaba terminando mi servicio militar en la armada y llevaba mi espada y mi uniforme de Guardia Marina. 
Pese a que me había visto pocas veces, nunca voy a olvidar la emoción que manifestó el tío Ismael cuando me vio vestido con el uniforme de oficial de nuestra armada.
Nunca voy a olvidar la fuerza con que me dijo que llevar ese uniforme y llamarse José Miguel Huerta era una gran responsabilidad.
Las historias de nuestros antepasados nos obligan a estar a la altura.
No todos estamos llamados a ser hombres públicos ni a hacer grandes hazañas. 
Pero nuestra historia sí nos obliga a ser hoy y cada día ciudadanos correctos y tolerantes.
A ser hoy y cada día personas justas, leales y valientes.
Nos obliga a ser hombres y mujeres sencillos.
Nos obliga a ser generosos. 
Esa es la huella de Huerta, ese es el legado que recibimos y que debemos dejar a nuestros hijos.

Queridos tíos abuelos y tías abuelas, queridos tíos, primos, hermanas, hijos y sobrinos, querido papá, nos queda mucha historia por hacer, nos quedan muchas aventuras por contar.
Es nuestro deber que cuando nuestra descendencia, decenas o cientos de años en el futuro conozcan como fuimos, estén tan orgullosos como creo lo estamos todos nosotros de como fueron nuestros antepasados.
Como dijo Antonio Machado: hoy es siempre todavía.
Muchas gracias.

José Miguel Huerta Molina
5 de Mayo de 2018