Sunday, February 28, 2010

Terremoto: Corto seminario de humildad

Héctor Soto - La Tercera.cl

No somos nada. Tremenda novedad. Eso lo saben hasta los malos filósofos y cualquier metafísico del tango es capaz de peinarse con la idea. Pero es el saldo -el saldo y la sensación- con que uno se queda después de una experiencia así. Los terremotos, con la fuerza que tienen en Chile, son seminarios cortos, pero muy intensivos de humildad. Nos reducen a la condición de cucarachas. Nos exponen a la más absoluta indefensión. Nos enfrentan a las verdades elementales del terror, lo incontrolable y lo desconocido. Sacan para afuera al narciso o al neurótico que llevamos disfrazados; a veces a los dos. Allí donde nos creíamos complejos y cultivados, aparece lo básico que podemos ser. La experiencia o nos deja muy para adentro -bloqueados, aterrados, descompensados- o nos vuelca compulsivamente hacia fuera. Tratamos de hallarle una explicación, algún sentido, a lo ocurrido y como no se lo encontramos ni tampoco lo tiene, nos sentimos pistoleados. Como Job, también nos preguntamos por qué a nosotros. Y, bueno, nos lamentamos y pensamos que nos ha ocurrido una tragedia, hasta que la televisión nos recuerda que siempre hay compatriotas que la sacaron peor.


Los terremotos -qué duda puede caber- están entre los mayores sustos que vamos a vivir. Mi generación ya lleva tres en el cuerpo -el 71, el 85 y ahora- y personalmente ya no quiero más. Malditas placas geológicas: pónganse de acuerdo de una vez por todas.
La catástrofe también pone al desnudo lo vulnerable que somos. Después de tantas ínfulas, la emergencia prueba que las comunicaciones en el Chile de la modernidad no son tanto mejores que en el país anacrónico y de siempre. Las carreteras se cortan, las vías concesionadas se desploman, el aeropuerto se cierra. Menos mal que el agua no se cortó y que la electricidad volvió pronto a gran parte de la zona afectada.


Todavía no van a haber concluido las réplicas del sismo cuando, en tres o en seis meses más, si es que no antes, de las heridas de este terremoto horroroso apenas queden huellas. Esto es un hecho: el país volverá a funcionar, y volverá a funcionar pronto, entre otras cosas, porque lo que sería un cataclismo en cualquier parte, aquí es sólo un trago amargo, muy amargo, pero no mucho más que eso.


Cada cierto tiempo Chile se viene abajo y los chilenos lo volvemos a levantar. Esto es parte del costumbrismo nacional. Es lo que ha ocurrido una y otra vez en nuestra historia. Con cada sismo entrega un cierto aprendizaje, pero ni uno solo hasta ahora nos ha encontrado preparados. Nunca hemos aprobado enteramente el test, porque es imposible. Pero nos consuela pensar que calificamos mejor que otros países, que son rajados de manera infamante por simples temblores.


Claro que hay que estar un poco mal de chape para ser líder en terremotos y enorgullecerse.

Wednesday, February 24, 2010

LOS PREJUICIOS.


Solo tiene valor los juicios, aquellos que se dan sobre materias conocidas, también personas o hechos acaecidos. No tienen igual valor las opiniones que surgen, sin saber o conocer previamente, la persona o el asunto tratado.
Mas delicado es aun crear estereotipos que lleven a dividir una sociedad o simplemente, a motejar de más o menos capaces individuos en particular o grupos de ellos, por el simple expediente de ser parte de una labor definida y conocida, distinta a otras que también existe entre nosotros. En todo ello, surgen los prejuicios.

Tal hecho, el prejuicio, tal como se expresa, surge de una opinión generalmente infundada, que puede afectar a una o mas personas, incluso a veces sin ni siquiera conocer al emisor o peor aun, verse envuelto en un prejuicio generalizado por parte de la sociedad en que es partícipe.

En los últimos días, la prensa nacional se ha esmerado en emitir opiniones que han terminado prejuiciando la labor de determinados grupos del quehacer nacional, creando una suerte de muro profundo entre ellos. Además de recibir toda clase de “motes” referidos éstos, a las mayores o menores capacidades que puedan tener para un trabajo determinado. Me refiero a los prejuicios surgidos por ser técnicos y a los otros por ser políticos. Pero no se ha detenido ahí, peligrosamente algunos se han encargado de prejuiciar la calidad profesional impartida por nuestras universidades, en mérito de aquellas impartidas en otras naciones, creando en el subconsciente colectivo, la idea de que si no se llega a Harvard, no vale la pena seguir estudiando o mas delicado aun, sus ánimos por el servicio público quedarán trastocados.

Estos prejuicios no hacen más que dividirnos odiosamente. Y aunque es cierto que los partidos políticos se esmeraron para llegar a tan bajos niveles de aceptación ciudadana, no era necesario aparecer interesados por el postre, ya que el plato principal se lo habían llevado los técnicos, solicitando las subsecretarías para ellos en este nuevo gabinete. Los prejuicios llegaron a límites tan alto, que el Presidente Electo, se vio en la necesidad de hacer una ceremonia parecida a la comunicación ministerial para no acentuar esta odiosa división de técnicos y políticos. Sin embargo, ya se había instalado en la opinión pública que las diferencias, para un gobierno, de lo uno y lo otro, estaría separado por un abismo.

De todo lo anterior, surgen otros prejuicios que se instalan en las universidades. El verdadero “ranking” de inteligencias expresadas en algunas y la enorme ausencia de las otras, hacen prever desánimos en los alumnos de estas últimas. Imagino que los éxitos de este nuevo gobierno, serán motivos de propaganda para aquellos centros de estudios superiores y al revés, la duda de aquellos que egresará de otras universidades.

Es cierto, la capacidad hay que premiarla, pero no prejuiciarla.

Mario Ríos Santander
Febrero de 2010.-

Monday, February 22, 2010

TERRORISMO Y VERDAD HISTÓRICA ( 1 )


“En el dominio de la historia es donde el escepticismo se complace más en hacer su irónica pregunta: ¿Quid est veritas?
¿Podemos hablar de una verdad histórica, cuando constatamos cada día que todo el mundo refiere la suya, que es diferente a la verdad de los demás?
La gran debilidad de la historia es que los fragmentos de verdad que ella puede comprender son los que están más a menudo aislados y alterados por las pasiones y los intereses.”
Guglielmo Ferrero
Ginebra, 1936



Terminó por irritarme el asuntito ese de “mi padre asesinado por los militares”, tan recurrentemente utilizado por el ex candidato Enríquez Ominami en los pasados meses.
Puedo entender, y hasta celebrar, que un ciudadano lleve flores a la tumba de su padre, cualesquiera que hayan sido las causas de su muerte, o sus culpas. Y puedo, también, considerar la posibilidad remota de que el señor Enríquez Ominami haya sido en su infancia mal informado sobre los antecedentes y las circunstancias de la muerte de su progenitor. Lo que implica haber optado por mantenerse luego en un limbo durante los últimos 35 años.
Pero los chilenos en su globalidad no pueden ser tan imbéciles – ni aún los que ni siquiera habían nacido en 1974 – como para tragarse tamaña estupidez.
“Asesinado por los militares”, así, a sangre fría y sin razón alguna, como quien dice, no guarda relación con los hechos reales. No es esa, ni cercanamente, la historia de sangre que me tocó de cerca. Y la majadería del joven socialista que intenta abrirse paso en la política local mediante la manipulación de la memoria colectiva, me lleva a recordarla para Uds.

Asentemos, en primer lugar, que la inmensa, abrumadora mayoría de los miristas, socialistas y terroristas de todo tipo que se jactan hoy de haber combatido “contra la dictadura” – y piden, de paso, pensiones y reconocimiento por ello - simplemente jamás lo hicieron. En primer lugar, porque iniciaron su actuación criminal hacia 1968, unos cinco años antes del golpe de 1973 que puso a las FF.AA. en control del país. No había dictadura militar que combatir entonces (1968-73), y su actuación se limitó al bandolerismo simple, en procura de fondos y titulares de prensa. Hubo, eso si, énfasis en daño, lesiones y muerte de trabajadores inocentes o simples ciudadanos. Desprecio absoluto por la vida de quienes, o no compartían sus designios de violencia, o casualmente se interponían durante la ejecución de sus asaltos.
En segundo lugar, porque sus acciones armadas durante el gobierno militar de 1973-89 se aplicaron de preferencia contra civiles desarmados – usualmente empleados de la banca y otras empresas con dinero efectivo que sustraer – y consistieron casi siempre en violentos, a menudo sangrientos asaltos en procura de bienes, dinero y primeras planas.
En cuanto a los uniformados abatidos por el terrorismo después de septiembre de 1973, estos fueron, en alto porcentaje, carabineros salientes de servicio, asesinados de un tiro en la espalda mientras esperaban locomoción colectiva en el paradero más cercano a su cuartel. O custodios de monumentos (como el de la “llama eterna” en el Cerro Santa Lucía), liquidados también por la espalda y sin opción de defensa alguna. Unos pocos fueron asesinatos selectivos de autoridades, mediante golpes de manos sorpresivos, de los cuales los casos del coronel Roger Vergara y el general Carol Urzúa son los más representativos. Se cometieron esos atentados, como se recordará, actuando sobre seguro, a mansalva, sin arriesgar ni remotamente un enfrentamiento armado. Acribillar a la víctima y desaparecer era el método. Eficiente, por cierto.
Solo enfrentaron a fuerzas militares – tales terroristas asesinos - en los pocos, contados casos extremos en que fueron rastreados y cercados. Y aún así, para el sólo efecto de escabullirse y desaparecer, cuando pudieron hacerlo.
Asesinato cobarde y terrorismo, entonces, si los hubo y a destajo. “Expropiación” de dineros de la banca y empresas con caja disponible, también. Con víctimas civiles inocentes y en medida abundante. “Daño colateral”, creo que le llaman.
Pero “combate heroico” a la dictadura en el sentido que hoy se da al término, para nada.

Aclarado lo anterior, se entenderá que la ciudadanía – y en particular los empleados bancarios – manifestaran un marcado rechazo a la actuación de esos desalmados, y que – partidarios o no de la intervención militar del 73 – vieran con beneplácito todas las medidas encaminadas a suprimirlos.
Así como entre los movilizados del 78’ en la emergencia bélica que provocó Argentina existió, para efectos de apechugar con la guerra y sus consecuencias, absoluta transversalidad entre detractores y partidarios del gobierno militar – lo que viví personalmente – también entre los empleados bancarios de esos años, representantes de una enorme masa ciudadana de distinto pensamiento político, el rechazo al terrorismo brutal y la muerte de trabajadores inocentes fue ampliamente mayoritario. Casi universal.

Como se ha comentado – de fuentes socialistas, lo que hace algo dudosa la veracidad del suceso – el presidente Allende le habría mandado, desde la Moneda cercada el día “once”, un particular recado al líder mirista – y padre del citado ex candidato Enríquez Ominami – el señor Miguel Enríquez Espinoza. “Díganle a Miguel que ahora le toca a él” dicen que dijo el Presidente de la Unidad popular, o algo así. Menudo encargo.

Haya sido por esa causa, o por mera vocación criminal, el señor Enríquez y sus tenebrosos muchachos – amnistiados de su pasado sangriento no hacía mucho por el Presidente marxista, atendido su carácter de “jóvenes idealistas” (así como asociando el concepto a “deportistas”) - pasaron al clandestinaje e iniciaron una serie de acciones delictivas, diz que con miras a procurarse los imprescindibles fondos que requerían para su actividad de terror y muerte.

Encontramos hoy en Internet el relato romántico de tales desmanes, en que se oculta cuidadosamente el trasfondo criminal que golpeaba a la ciudadanía. Se acuña allí el concepto de “lucha heroica” a que nos hemos referido. Pero no se habla una palabra de los cientos de trabajadores inocentes que fueron violentados, amedrentados, heridos y hasta asesinados en el proceso, llevando luto y dolor a sus familias. Como lo habían sido durante el período 1970-73 por la izquierda violentista y su aliado natural, el lumpen, sueltos ambos en las calles y en los campos de Chile.
Y resulta que a los trabajadores de la banca, y de otras empresas que custodiaban fondos en sus oficinas, mal podía importarles la justificación ideológica de una lucha que amenazaba directamente sus vidas y su integridad, dejando desprotegidas a sus familias. Y sin posibilidad alguna de autodefensa.
Allá los miristas con sus ideales. Que se enfrentaran a los militares parecía hasta lógico, en su vesánica filosofía de violencia. Pero que, a la pasada, no trepidaran en herir y asesinar a trabajadores sin arte ni parte en el asunto – que a veces compartían las doctrinas de la Unidad Popular - era cosa muy distinta.
Para entender cabalmente la situación de violencia mirista que se vivió en esos años – o meramente recordarla para quienes fueron sus actores – parece conveniente relatar en detalle los sucesos culminados el 5 de octubre de 1974 con la muerte de Miguel Enríquez.

Hablo de los acontecimientos reales, la verdadera historia. No de la historieta posterior que pretende lavar la imagen sangrienta de los matones del MIR.

He aquí los hechos.


1974
Luego de un prolongado fin de semana “con puente” que favoreció unas Fiestas Patrias celebradas bajo toque de queda, la semana laboral bancaria se inició sin novedades el día lunes 24 de septiembre de 1974.
Una considerable cantidad de dinero recogido por el comercio durante esas fiestas empezó a fluir hacia las distintas sucursales de los bancos en todo el país. En 24 horas, las bóvedas de estos empezaron a rebosar de billetes, a la espera de ser recogidos por los camiones que los trasladarían a sus oficinas centrales, o los distribuirían en aquellas sucursales que los necesitaran. Si uno va a pensar como asaltante, ciertamente ese era un buen momento para un golpe de mano, con la casi certeza de obtener un botín redituable.

Un día de mediados de esa semana, en la pequeña sucursal “Huelén” del Banco de Chile – hoy, desaparecida – ubicada en el subterráneo de la galería y cine de igual nombre, en Santiago Centro, ocho empleados se ocupaban, poco antes de las 9 horas, de preparar los elementos para lo que se esperaba sería otra larga y pesada jornada.
El actor principal a la indicada hora era, desde luego, el cajero-tesorero de la Sucursal. Su día se iniciaba con la labor de proveer de fondos a los otros cajeros para el inicio de las labores, y luego, además de actuar el mismo como cajero recibidor y pagador de sumas mayores durante el horario de atención, debería controlar todo el movimiento en efectivo del día laboral y cuadrar en global las partidas contables relacionadas. En su poder estaban, como está establecido, las llaves de la bóveda de la oficina.
La diminuta sucursal Huelén no contaba entonces con un guardia de seguridad. En realidad, no había tales guardias en ninguna sucursal del Banco de Chile en 1974. Ni en toda la banca, porque la legislación vigente no los exigía. Sólo en la Oficina Central prestaban tal tipo de servicios tres detectives jubilados – vistiendo tenida civil – y un cuarto cumplía igual función en Valparaíso. Era toda la protección de seguridad con que contaba el Banco de Chile en el contexto nacional. Tampoco había en la sucursal Huelén ese día arma de fuego alguna. Un revólver de 6 tiros de .38” de calibre y cañón corto – según la autorización de Superbancos – debió registrarse en su inventario. Pero, como en la mayoría de las sucursales pequeñas, no había tal arma. Ni menos alguien que fuera perito en su manejo y capaz de utilizarla en una emergencia. La dotación de ocho empleados, entonces, apenas suficientes para la operación de una pequeña oficina de servicios, no orientada especialmente a los grandes negocios, activaba a esa hora los preparativos de un día laboral a minutos de iniciarse.

De súbito, cuatro individuos portando armas de puño, y a rostro descubierto, irrumpieron en las oficinas intimidando al personal y gritando órdenes que pusieron a todo el mundo manos arriba. Y casi enseguida, tumbados en el piso.
Los asaltantes exigieron de inmediato, entre órdenes vociferadas y puntapiés a los empleados tendidos en el suelo, la entrega de las llaves de la bóveda.
El citado cajero-tesorero – de nombre Renato Robinson del Canto – se encontraba al interior de su caja preparando los vaucher de traspasos internos de fondos y su libro de caja. Todavía no iniciaba la entrega de valores a los otros cajeros. Reaccionó instintivamente a los sucesos cerrando – como si de algo sirviera - la puerta de su caja y arrojando con disimulo las citadas llaves al piso, a un rincón oscuro del pequeño recinto y fuera de la vista.
Un hombre muy especial, Renato Robinson. Alto y robusto, en sus medianos treinta, padre de familia, deportista y especialmente apreciado por sus pares en razón de su carácter grato y afable. De disciplinada y larga militancia sindical, contaba no sólo con la confianza de la empresa en sus labores de cajero-tesorero, sino también con el respeto bien ganado de la organización sindical de los trabajadores del Banco de Chile. Practicaba ese empleado bancario un deporte peculiar: la halterofilia. Por ello, una fuerte contextura de hombros, brazos y piernas poderosos, desarrollada en esa práctica, unida a su aventajada estatura, originaba en su círculo inmediato bromas y comentarios jocosos acerca de una fuerza hercúlea.
Los asaltantes identificaron rápidamente al custodio de las llaves de la bóveda – en la que se guardaba en esos momentos una reserva considerable – y requirieron bruscamente a Robinson salir de su caja y abrir el recinto abovedado. Como este se mantuviera en su lugar, hosco y en silencio, uno de los bandidos trepó al mesón de atención de público, y desde allí alcanzó la parte superior descubierta de la caja pagadora N° 1. Procedió entonces a golpear repetidamente al cajero-tesorero en la cabeza con el caño y empuñadura del revólver que portaba, produciéndole distintos cortes en el cuero cabelludo que empezaron a sangrar de inmediato. Lo amenazó seguidamente con disparar contra él su arma, si no salía de su refugio en tres segundos. Sin opciones, casi ciego por la sangre y el dolor, el amenazado abrió la puerta y abandonó la caja. Hilos de sangre corrían por su rostro y la parte superior de su camisa ya mostraba extensas manchas rojas.
Fue al punto empujado contra un muro, inmovilizado mientras se registraba sus ropas, y luego emplazado claramente, entre feroces insultos intimidatorios, a entregar las llaves de inmediato o morir ahí mismo.
El líder del grupo asaltante, un hombre en sus 30, alto y delgado, de tez blanca, cabello castaño claro y bigote – según la descripción posterior - procedió en ese momento directamente con esa intimidación, mediante nuevos gritos e improperios. Manifiestamente irritado por el silencio del interrogado, propinó acto seguido - con viril valentía - varios golpes de puño en el rostro de su víctima, en tanto le sujetaba de la pechera de su camisa. Grave error.

Un impulso atávico, o quizás la desesperada reacción del torturado que intuye su próximo fin, gatilló una orden en el cerebro de Renato Robinson, y este, empujando a su atacante para darse espacio, lanzó un derechazo – con toda su alma y el poder de unos hombros acostumbrados a mover 100 kilos de pesas de hierro – que impactó en pleno rostro de su acosador. Este salió proyectado con violencia hacia atrás y se estrelló contra un escritorio a 4 o 5 metros de distancia, semiaturdido. Dos de sus cómplices acudieron de inmediato en su ayuda para ponerlo de pié. Medio farfulló entonces una orden que todos en el recinto percibieron distintamente: “Bájalo”. El tercer acompañante, nivelando su arma - un revólver - disparó a corta distancia – quizás dos, o dos y medio metros – seis tiros calibre .38 contra el cajero inerme quien, también semi aturdido por la golpiza anterior, se mantenía de pie junto a la pared.
Los testigos presentes que declararon más tarde ante la policía – vale decir, el resto del personal de la sucursal Huelén – no atinaban a explicarse como fue que, a esa corta distancia, el terrorista errara su primer tiro. Pero enseguida los otros cinco gruesos proyectiles impactaron al cajero en su vientre, en una zona que abarcó desde el ombligo al pubis. Pero el hombre, increíblemente, no cayó. Quizás si porque en ese momento se apoyaba en la pared contra la que había sido acosado.
Los asaltantes – siempre vociferando insultos – tomaron entonces a su maltratado jefe y llevándole casi en vilo, sangrando de la boca, abandonaron el recinto. Su botín consistió en un artefacto metálico de seguridad, portátil, del tamaño de una caja de zapatos, conteniendo una magra suma en efectivo.
El jefe administrativo de la sucursal procedió en ese instante, mientras el resto de sus compañeros se apresuraban a socorrer al baleado, a cumplir las pobres instrucciones vigentes a esa fecha para tales eventuales contingencias: llamar de inmediato a una ambulancia, así como dar aviso a las autoridades del Banco y a la policía. Poco más habría podido hacer en esos momentos, en verdad.
Renato – y nunca he podido explicarme la razón de ello – fue trasladado por sus afligidos compañeros al baño del personal de la sucursal. Quizás porque había disponibilidad de agua allí, aunque tampoco ellos se explicaban más tarde la razón de ese traslado. Como fuere, el herido insistió en hacerlo por su propio pié, pero ya en el lugar, sus piernas aflojaron y cayó al piso. A poco, perdió la conciencia. Los cinco proyectiles de .38 de pulgada habían atravesado su cuerpo por debajo de la línea del diafragma, perforando numerosas asas intestinales y la vejiga, pero sin tocar – según se comprobó en el quirófano – vasos importantes que pudieran haber causado una hemorragia fulminante. Tampoco la columna vertebral. En esos momentos, el contenido de sus intestinos y vejiga se vertía inconteniblemente en las serosas de su cavidad abdominal, infectando los tejidos. Y los vasos cercenados por las balas empezaban un sangrado continuo.

Yo detentaba entonces el cargo de elección popular de Secretario Nacional de la Federación de Sindicatos del Banco de Chile, formada por 14 organizaciones de base a lo largo del país. Una serie de episodios anteriores – aunque sin el cruento resultado del que recuerdo en estas líneas - había establecido un compromiso de la empresa para darme inmediato aviso de tales emergencias. Me correspondía actuar en tales casos, además de mi representación sindical, por mi cargo laboral en la recién creada Sección Bienestar.
Un llamado de la gerencia me alertó, pues, de lo ocurrido, unos 20 minutos después de que Renato Robinson fuera baleado. Me trasladé sin demora al lugar, a pié - a la carrera en verdad - desde mi escritorio, ubicado apenas a cuadra y media de la Sucursal Huelén, y llegué allí en los momentos en que una ambulancia de la Posta Central (bendita sea) se alejaba a toda sirena con el herido en su interior. Luego de recabar un breve informe de los alterados empleados que habían presenciado los hechos, y con la policía ya en el lugar, paré en la esquina un taxi que me condujo en breves minutos al edificio de la Posta, en la calle San Francisco con Diagonal Paraguay.
Tuve suerte. Uno de los equipos de cirugía mayor de emergencia de ese centro ya intervenía al herido en el quirófano, y en él participaban varios médicos conocidos. Mi hermano, entre ellos. Recibí, en consecuencia, información inmediata y contingente de todo el proceso en marcha, los pasos a seguir y el limitado pronóstico que se podía establecer a esas alturas.
La cirugía, primera de muchas en el futuro, se prolongó por varias horas. Había que ubicar cada perforación en los intestinos – y eran docenas de ellas – y suturarlas, además de clampear y luego también suturar todas las arterias sangrantes y venas cercenadas. Además de practicar la inevitable colostomía que dejaría al herido, si sobrevivía, defecando durante meses por un ano artificial. Y estaban, también los graves daños a la vejiga.
Quienes recuerden el caso del Papa Juan Pablo II, agredido en la Plaza San Pedro – en 1981 - con dos balas de 9 mm. que atravesaron sus intestinos, podrán imaginar el efecto de cinco proyectiles de mayor calibre impactando en la cavidad abdominal de un ser humano.
Fue una fortuna que tales proyectiles no alcanzaran el torso del cajero, por encima del diafragma. Habrían producido con mucha probabilidad daños en las vísceras allí ubicadas (hígado, pulmones, bazo, páncreas, estómago y corazón) y destrozado los vasos que las irrigan, desde luego. Y probablemente, como en el caso posterior de Jaime Guzmán E., en 1991, el estallido de alguna de éstas por efecto de la velocidad del proyectil, multiplicada por su masa, al producirse el impacto. Nada de eso había ocurrido, sin embargo, por mediación del ángel de la guarda de Renato Robinson. Eso pensaba en esas horas negras su esposa, una mujer de gran temple, y seguramente aún lo cree así.
Pero las lesiones eran de tal consideración, que se temió repetidamente por la vida de nuestro compañero en los meses siguientes, y tardaría después varios años en alcanzar una recuperación apenas suficiente para reasumir sus labores.
En esas iniciales horas tensas y angustiantes, mientras me ocupaba – comisionado especialmente por la Administración del Banco de Chile para ello - de atender y asesorar a la angustiada familia de la víctima, una rabia inmensa iba creciendo en mi alma. El mismo furor impotente que hacía rechinar los dientes de miles de trabajadores de la banca – no solo de aquellos del Banco de Chile – que seguían las noticias con ansiedad.
Veíamos el resultado de un acto demencial, inútil, que ponía a un padre de familia al borde de la muerte, o quizás la invalidez, para satisfacer el afán de aventuras de unos cuantos bomberos locos llamados a “salvar la Patria”. Pero salvarla disparando sobre trabajadores inocentes, desarmados y previamente intimidados. Así es más fácil, desde luego, y vaya que combatientes tan valerosos los muchachos del MIR.
Un detalle, informado por los testigos a ambas policías y al Ejército, entibiaba sin embargo mi corazón. Renato, con su violento derechazo, había provocado lesiones visibles en el rostro del jefe de los asesinos. Varios empleados de la sucursal asaltada concordaban en ello. Llevado casi a hombros por sus cómplices, su boca lucía rota, seguramente con un labio partido, y sangraba en consonancia. La policía, pues – y también el aparataje militar anti terrorismo, según sabría luego – buscaba en cada rincón de Santiago a un sospechoso con descripción clara y una herida notoria en su boca por golpe de puño. Ya era algo.

Recibí en esos días, en ausencia del Presidente de la Federación de Sindicatos del Banco de Chile, la solidaridad y el apoyo expresado por escrito de todas las organizaciones sindicales bancarias del país, agrupada en la llamada Federación Bancaria. El propio Directorio de esa Federación se hizo presente en la Posta Central, y luego en la Clínica Santa María, así como en mis oficinas sindicales, proponiendo movilizaciones de los trabajadores y actos públicos de repudio al atentado criminal. Ilusiones, desde luego. Regían las limitaciones del toque de queda vigente, y sólo recibimos la negativa expresa de la autoridad militar.
Trascurrieron a continuación días de tensa espera, en que la vida de mi cuasi-ejecutado compañero pendía de un hilo, y la indignación de los trabajadores de la banca crecía y se iba haciendo cada vez más densa y más oscura.
Y entonces, el sábado 5 de octubre, al cumplirse diez u once días de los sangrientos sucesos, la buena noticia nos llegó a través de la prensa y la TV, inicialmente. Y el siguiente lunes, mediante confirmación directa de la Intendencia de Santiago: el autor del cobarde crimen, acorralado en una casa de calle Santa Fe de la Comuna de San Miguel, al sur de Santiago, había presentado resistencia, pereciendo luego en la refriega. Se trataba del líder mirista Miguel Enríquez. Sus cómplices huían y estaban siendo cercados.
Vaya explosión de júbilo entre los trabajadores del Banco de Chile y toda la banca nacional. Saltábamos y nos abrazábamos como locos en nuestros puestos de trabajo. El asesino cobarde y ventajoso muerto a tiros. Formidable.

El suceso se presenta por el MIR en Internet, hoy, como un motivo de dolor y pesadumbre para el pueblo chileno, pero la verdad es muy distinta. Al menos los trabajadores bancarios y nuestras familias, mas el mundo civil inmediato que nos rodeaba, estábamos, simplemente, ebrios de alegría.

Debimos postergar, sin embargo, toda celebración formal de tan grata nueva durante más de una semana. Hasta que finalmente, el día sábado 20 de octubre de 1974, unos 350 dirigentes sindicales y delegados del personal de todos los bancos comerciales de Santiago y localidades cercanas, más algunos invitados de la Administración, nos reunimos para ese efecto en el Estadio del Banco de Chile (Vitacura). La convocatoria era clara, y procedimos allí a cenar y libar – de “toque a toque” como exigía la coyuntura – animada y extensamente en celebración del exterminio de uno de los “perros asesinos de empleados bancarios desarmados”. Recuerdo muy bien el concepto porque lo repetimos muchas veces a lo largo de esa noche.
Lo entendíamos entonces, y lo entiendo así hasta hoy, como el exterminio sanitario de una plaga peligrosa, letal para la gente decente y de trabajo. E inerme.

Como broche de oro, pudimos comentar allí – por infidencia especial hecha desde el gobierno a nuestra gerencia, bajo reserva – que efectivamente los restos del fallecido en calle Santa Fe presentaban la evidencia de un serio golpe en su boca, en proceso de cicatrización.
Así pues, dedujimos, el extremista abatido – nada menos que el mentado Enríquez Espinoza - se había marchado de este mundo con la huella de un magistral “combo en el hocico” propinado por uno de los nuestros al momento de ser torturado. Detalle genial para los que allí celebrábamos, consistente y muy adecuado a nuestro creciente odio hacia los asesinos terroristas.

El nombre de Miguel Krassnoff Martchenko no nos era conocido entonces, ni salió para nada a la luz en esas fechas. La carta que, en mi condición de Presidente subrogante de nuestra Federación de Sindicatos envié al Intendente de Santiago, agradeciendo el feliz resultado del procedimiento militar-policial que eliminó al líder agresor de nuestro compañero de labores, no mencionaba a ese oficial de Ejército.
Me enteré de su existencia y participación en el procedimiento y choque de calle Santa Fe muchos años mas tarde, y hoy le expreso aquí – como hubiera querido hacerlo entonces – mi reconocimiento por su valor y decidida actuación el día 5 de octubre de 1974. Salvó – no tengo duda de ello – vidas de empleados bancarios, o quizás de otras empresas, que habrían sido muertos en sus puestos de trabajo por la mano demente y criminal del MIR.


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Tengo en claro que rememorar tales acotados acontecimientos de ese movido 1974 deja trunca, para efectos de ilustrar a las nuevas generaciones, una visión más general y objetiva del Chile post 11 de septiembre. Por “objetiva” pretendo señalar que no todo era entonces blanco o negro. Había muchísimos grises en la gama, e iniquidades terribles se cometían por ambos bandos.
Lo honesto es, pues, configurar un cuadro que recuerde las travesuras de todos los involucrados, y no sólo la visión sesgada que provee el Informe Rettig, o la historia parcial que ilustra el Museo de la Memoria. Tampoco las versiones depuradas que entregó entonces el Gobierno Militar.

Si los lectores de este blog lo permiten, reflotaré para ellos, en próximos posteos, algunos hechos especialmente notables que vivimos los chilenos de a pie, los comunes y corrientes ciudadanos, en aquellos agitados tiempos.



Raúl Olmedo D.

Febrero de 2010

Colaboración de Mauricio Pilleaux

Historia Real (según me la contaron): Entrevista a un General de cinco estrellas en Estados Unidos.
El General Reinwald, de la Infantería de Marina Norteamericana, fue entrevistado en un programa de radio por una periodista muy "políticamente correcta".
El motivo de la entrevista era una iniciativa de Reinwald para facilitarle a un grupo de Boy Scouts la visita a las instalaciones militares a su cargo.
Dentro de ese contexto se produjo el siguiente diálogo:

PERIODISTA: Bien General Reinwald. ¿Qué cosas les enseñará a estos jóvenes muchachos cuando visiten su base?

REINWALD: Bueno, les enseñaremos algo de escalada, nudos, arquería y tiro al blanco.

PERIODISTA: ¡¿Tiro al blanco!? Eso es un poco irresponsable ¿no le parece?

REINWALD: No veo por qué. Los chicos estarán apropiadamente supervisados en el polígono de tiro por verdaderos instructores profesionales y con todas las garantías.

PERIODISTA: Pero ¿no admite usted que es terriblemente peligroso enseñarle a disparar a los chicos?

REINWALD: Sigo sin ver por qué. Antes de que alguien toque siquiera un rifle en mi Base, a cualquier persona primero le enseñamos todo lo que hay que saber acerca de la seguridad en el manejo de armas de fuego. Los niños no correrán ningún peligro.

PERIODISTA: ¡Pero usted los estará equipando para ser asesinos!

REINWALD: Mire. Por lo que puedo ver, usted está perfectamente equipada para ser prostituta. Pero no lo es. ¿No es cierto?
La radio quedó en silencio por largos segundos, y la entrevista quedó interrumpida.

Saturday, February 20, 2010

Colaboración de Antonio SIlva


Lo dijo el actual ministro de Hacienda el domingo 22 de junio de 2008, en Reportajes La Tercera. Entrevista de Fernando Villegas.
"El país real no es exctamente lo que opina el taxista o el gallo que lustra los zapatos. Ése es un cliché".

"Los acuerdos importantes para el país se hacen con quien haya que acordarlos. Y que esté en su casa, en el Parlamento o pedalaendo en el San Cristóbal cuando se llega al acuerdo, da lo mismo. Se conversa, se acuerdan cosas y se sigue adelante."

" El tema ahora importante es formar una masa crítica de talento y capacidad profesional y en eso serán fundamentales los miles de millones que se gastarán enviando no docenas o cientos, sino ¡miles! de estudiantes a estudiar posgrados afuera y no sólo eso, importando científicos, en especial para universidades regionales mientras madura el efecto de lo primero."

¿Qué hay de Piñera, lo considera usted, en cuanto a su calidad de economista, respetable?

"Piñera estudió en la misma universidad en la que yo he hecho clases y se trata sin duda de una estupenda universidad. Y cuando se estudia en una estupenda universidad y se titula uno en ella, habrá que asumir en el titulado una competencia respetable en el ramo".

Atentamente,
Antonio Silva Segura.

Wednesday, February 17, 2010

Carta Publicada Diario El Sur de Concepción 16 Feb 2010


Señor Director:

El tema de Ravinet aceptando una cartera ministerial al Presidente Piñera no es más que otra señal de que la DC se ha apartado de sus principios originales -al extremo de pactar con los comunistas- y quienes son consecuentes con una doctrina social cristiana no tienen otra alternativa más que alejarse del partido que dejó de interpretarlos.

Atentamente

Miguel Huerta Marín

Colaboración de Mauricio Pilleaux

Fulvio Rossi, reemplazante de Camilo Escalona en la presidencia del PS, se ha caracterizado por sus histriónicas e incoherentes apariciones ante los
medios televisivos para referirse al Presidente Electo y su equipo, sin ninguna objetividad, ni riqueza de lenguaje, ni mucho menos para abogar por la unidad nacional. Si Camilo Escalona se hizo merecedor al premio a la Cortesía y
Elegancia del Lenguaje el 2009, ¿por qué no dárselo a Fulvio Rossi el 2010?


Mauricio Pilleux Dresdner

DROGA Y DEFENSA


La variedad en la guerra pareciera que no tiene fin. Sus armas, objetivos, denominaciones bélicas, mandos, áreas de combate, en fin, la lista podría llenar esta y otras tantas páginas y mucho mas si sumamos la historia del hombre.

Por ello, quien sabe si la sociedad se acostumbró a que en los monumentos predominen claramente aquellos que se destacaron en alguna gesta militar y no exista ninguno, por ejemplo, que recuerde a un agricultor, pescador u otra actividad productiva del país. A estos, solo se les recuerda mas bien en la conversación de invierno, aquella que reúne a contertulios aburridos en tardes de invierno, lluviosas, en que el crepitar del agua, calla hasta el canto de las aves.

El hombre se prepara para el combate. Los ministerios de defensa en todo el mundo son apetecidos. Hay algo de glamour en su designación. La marcialidad de sus dirigidos, es un verdadero imán para cualquiera. Nada es más atractivo para la población que un buen desfile. Los niños en brazos de sus padres, guardan silencio. Abren sus ojos animados por las trompetas y timbales. Se admiran de aquella voz potente que ordena y dispone a un contingente que actúa con disciplina ejemplar y al término de la ceremonia, con el ruido de tacones sobre el suelo perdiéndose en la distancia. Ese mismo niño, todos los niños, resuelven ser militares.

Esta sagrada expresión de una realidad que llega a la totalidad de las naciones del orbe, nos recuerda que hay que estar siempre preparados para el combate y que, por cierto, hay que confiar en aquellos que han escogido el camino de las armas.

Ya lo decíamos, la guerra tiene infinitas manifestaciones. Sin embargo, todas ellas o su gran mayoría, tienen algo en común: la defensa de esa integración, pueblo-territorio, que por ser única, toda acción que la debilite obliga a lo menos a una advertencia militar o mejor aun, a una acción castrense, con todo lo que ello significa. Y esta variedad bélica, hizo su estreno en México recientemente. En efecto, la destrucción inmisericorde de cuanto valor social pueda existir por parte de los drogo-traficantes obligaron a miles de soldados actuar. Descubrieron que se habían trastocados las denominaciones, pero que lo esencial se mantenía. El enemigo no tenía a un general al frente, era un Capo. No eran ejércitos, sino Carteles, ni soldados, ahora eran traficantes, tampoco balas, sino papelillos. Todo distinto, pero la destrucción, la misma. Se había conformado un verdadero y potente enemigo, con submarinos incluidos también aviones, dotados de un cuerpo de inteligencia, con centenares de espías repartidos por todo el territorio mexicano,incluyendo “embajadores” en el resto de nuestra América Latina. Y así fue que la mayor sorpresa fue la captura del principal ideólogo de esta guerra, tierra adentro, por parte de la Marina.

Esta singular guerra, que pronto la tendremos en otros territorios, es el principio de una nueva manifestación militar. Muchos señalan, aunque debemos suponer muy equivocadamente por la hidalguía y amor a la Patria expresada, que su mayor peligro es que la tentación de los millones que se mueven en la droga llegue a los mandos uniformados. Por eso se señala, que nunca un cuerpo militar debe actuar en ella. Sin embargo, cuando este enemigo, enriquecido, déspota y criminal, va destruyendo aceleradamente la sociedad que se ha jurado defender, la población comienza a mirar los cuarteles.

Los informes de inteligencia policial señalan que nuestro país se transformó en uno de los principales corredores de la droga boliviana. Una buena parte de ella queda en Chile y el resto, sigue su marcha a mercados occidentales. En un esfuerzo mayor, adquieren para Carabineros un “avión antidroga”, que capta a burreros y otros saltando por el desierto. En las avanzadas policiales, revisan camiones y otros vehículos. No son muchos los encargados en esta función y los contrabandistas lo saben, o peor aun, es notorio que estamos más preocupados de las opiniones de Evo Morales que de su tráfico de estupefacientes y que por tanto, para ello, no hay fuerza disuasiva. Sin embargo esperan que el resto de América no imite a los mexicanos. Bien conocen de la fuerza militar y para ellos, sería desastroso.


Mario Ríos Santander
Febrero de 2010.-

Thursday, February 11, 2010

Por sus Frutos

La Biblia dice acertadamente ¿por sus frutos los conoceréis? (Mateo 7:20).
Así es que antes de criticar destructivamente a un Gabinete Presidencial, que aún ni siquiera entra en funciones, habría que esperar qué tal lo hacen.
Sus hechos hablarán más fuerte que sus palabras El resto es simplemente especulación basada en prejuicios y resentimiento.

Mauricio Pilleux Dresdner

Tuesday, February 09, 2010

Colaboración de Eduardo Sáez


Para pensar cuando se esté tranquil@:

a) “La política pasa por el hacer y no por las batallas ideológicas”

b) “No creo que haya soluciones de izquierda y de derecha, hay soluciones de sentido común…”

Soledad Martínez, diputada más joven en la historia Argentina.

Monday, February 08, 2010

Encuesta La Segunda


Este martes se anunciará el primer gabinete de Piñera. Ud. cree que en estos ministerios:

Debe elegirse a los mejores sin importar su militancia

44%


Debe haber una importante participación femenina

1%


No deben existir ex funcionarios del régimen militar

16%


No debe haber simpatizantes de la Concertación

7%


Debe haber un equilibrio entre políticos y especialistas

32%



Número de votos:
5344

Fecha de inicio:
08/02/2010

Fecha de término:
09/02/2010

Clasificación:
Política

CHILE Y AMERICA LATINA


El problema de Chile es la historia. Pero no solo esa historia nacional, conocida y comentada, sino que la historia del mundo, expresada en conquista, comercio, extensión de la cultura y finalmente, indicadora del futuro.

En efecto, la historia nos enseña que el mundo siempre camina hacia el Oeste. “El Mar de Mármara, los Dardanelos, luego el Egeo, el cruce de las Columnas de Hércules, para ingresar al Atlántico, siempre hacia el Oeste, la conquista de América y finalmente, asomar en el Pacífico un poderoso imán en el encuentro del Asia”.

El Oeste, casi infinito, amplio y promisorio, lo empuja la historia. Por eso, quien sabe, si los europeos no hicieron caso de Marco Polo ya que éste los llamaba fijar sus ojos hacia atrás, al Este, al Oriente, como lo bautizaron, en cambio se encaramaron en el éxito de Colón porque conquistaba en la dirección correcta. Ahora somos nosotros quienes emulamos al navegante veneciano y aunque el camino es mas largo, estamos convencidos que es la que mas conviene a Chile que, por cierto, no se siente constructor de la historia, ni mucho menos pretender arrogarse su destino. Pero es así.

Nuestra América Latina, rica y poderosa, insolente y floja, colgada de cuanta ideología europea haya existido en los últimos 500 años. Estudiosa de la Revolución Francesa y de todas las guerras surgidas en Europa, todas inútiles, pero hacedoras de uniformes y gestas mil veces narradas en las aulas y el cine. América, en su propia historia, la imitaciones de todo: “Chile, los Ingleses de América, Buenos Aires, la ciudad mas europea, las negras brasileras, vestidas con bordados y capas reales que recuerdan a su antiguo emperador, “de Orleáns, Braganza y Borbón”. Mas allá seguidores de Carlos Marx, hasta nuestros días, en fin, a esta América no la han dejado respirar y cuando uno de sus miembros, antaño el mas pobre, Chile, emprende nuevos rumbos, comienzan a etiquetarlo, de mil formas diferentes.

Hay desconfianza en este barrio. Firmamos un convenio de gas con Argentina, no lo cumplen, los buenos augurios con Perú terminan en La Haya, con Bolivia, la inestabilidad permanente. Ahora Venezuela, que no paga y nuestro aliado Ecuador, anda en otros rumbos. Pero en fin, de todas maneras hay que tener buenas relaciones y se hacen esfuerzos, sin embargo, aunque a nosotros mismos no nos guste, seguirá siendo el Oeste nuestro destino. Este hecho, se acrecienta con la reciente firma de un convenio marítimo con Nueva Zelanda y Australia, sumando de paso otros estados, todos del Pacífico Sur. El esfuerzo de Chile en estos mismos asuntos del mar, estuvieron enfocados con Perú, Ecuador y Colombia, en lo que se denominó el “Tratado de Galápagos”. Su objetivo, cuidar el patrimonio marítimo en una extensión que supertraba incluso el área enmarcada en el “Mar Presencial”, cuyos límites se extendían 200 millas al poniente de Isla de Pascua. Sin embargo, no fue posible, entonces Chile buscó nuevos socios y los encontró hacia el Oeste asumiendo con los países señalados el cuidado de dicho patrimonio. ¿Y Latinoamérica, donde está?. La respuesta seguirá siendo una interrogante, al menos por los próximos años, mientras tanto, nosotros debemos seguir avanzando.

Mario Ríos Santander
Febrero de 2010

Wednesday, February 03, 2010

Ateos o Agnósticos


Reflexionando juntos para cometer el mínimo de errores.
Hemos leído aquí y en otros medios de comunicación, diferentes opiniones de diversos asuntos; lo que es absolutamente normal, a no ser cuando se radicaliza y se presentan los temas como Verdad definitiva.

Dicen los filósofos que el ser humano a medida que envejece, se coloca en una posición mas sabia, mas contenida; escucha más y habla menos..., comportarse en forma contraria equivale como diría un Psicólogo, a estar fuera de sí , o actuar fuera del contexto de la realidad, fuera de los padrones normales.

¿Por qué de este comienzo? Hemos leído textos y más textos acusando al nuevo PAPA de radical, de perseguidor, de continuador de la trágica Inquisición. Al mismo tiempo hemos visto una férrea campaña contra el Ministro Insulza, promovida por Bolivia y Perú, y por ultra izquierdistas nacionales.

Ahora los invito a que reflexionemos juntos, porque tanto el PAPA cuánto el nuevo secretario de la OEA, han coincidido que ahora ya no son apenas los representantes de una línea o de un gobierno, ahora son los representantes de grandes comunidades (el PAPA, mundial), el ministro, regional.

Platón, que vivió en Atenas en el siglo 4 antes de Cristo, no era adicto de la Democracia. En su mas famosa obra, " La República" él defendía un estado que fuera generado por lo que llamó de "Guardianes". Estos serían ciudadanos en todo súper especiales. Serían separados de sus familias desde la infancia, ellos serían educados en la más rígida disciplina y la cultura. Recibirían una vastísima formación en Filosofía. Vivirían en comunidades cerradas. No se casarían, no tendrían hijos, no poseerían propiedades. Cuando adultos y después de debidamente probados, ellos gobernarían la Polis (ciudad - estado), con mucha sabiduría y corrección.

La República de Platón nunca fue testada en la práctica en ninguna sociedad de la época. El propio Platón llegó a admitir, que su modelo, a pesar de ideal, difícilmente podría ser implantado. En los comienzos de la religión cristiana, luego que Roma la aceptó como religión oficial del imperio, había muchos Platinistas, en especial SAN AGUSTIN.

Cuando se estructuró la Iglesia católica, mismo sin hacerlo intencionalmente, ellos formularon su estructura muy semejante al ideal Platónico. Hoy sus sacerdotes son formados y viven exactamente como los Guardianes del ideal Platónico (Salvo claro, como nos informa la prensa, de innumerables disidentes que han caminado para la pedofilia y otras aberraciones). Pero ésta (ideal Platónico), fue la razón de la cohesión, de la estructura monolítica de la Iglesia , que le ha permitido sobrevivir por 2 mil años.

Yo personalmente creo en DIOS, en un ser superior, infalible, noble, bueno...., y me entiendo como siendo Agnóstico. Mucha gente confunde Agnóstico con ateo. Es muy diferente. Tanto el Ateo como el religioso fanático, a mi ver son demasiado "creídos" (presuntuosos). El ateo es un pretencioso porque juzga poseer conocimientos suficientes sobre el cielo y la tierra, para negar la existencia de Dios, y decir solemnemente 'Dios no existe". El religioso fanático por su vez es " creído", porque se cree un "escogido para la salvación ", cree tener una relación especial y de confianza con el todopoderoso. En cuanto (Dios), no hace diferencia entre sus hijos y los ama a todos indistintamente (Biblia). El agnóstico es aquél que se dice "Sin conocimientos suficientes" (Agnóstico = sin conocimiento). El agnóstico entiende que en el universo hay trillones de fenómenos que no conocemos ni entendemos y que están mucho mas allá de nuestra simple comprensión humana. Somos simples seres humanos, todas nuestras percepciones vienen de nuestros cinco sentidos, y ellos ( nuestros sentidos), son extremamente limitados y poco desarrollados. Cómo podríamos así entender a DIOS y sus misterios??. Shakespeare, el mayor escritor y entendido en el alma humana, dijo : "Hay muchos mas misterios entre el cielo y la tierra, de lo que imagina nuestra pobre y vana filosofía". La Biblia también nos enseña lo mismo. Yo me declaro agnóstico, los designios y misterios de Dios, huyen a mi limitada comprensión.

PERO PORQUE TODA ESTA EXPLICACION PARA HABLAR DEL PAPA Y DE INSULZA ?? . Algo de muy extraordinario ocurrió en la GALILEA, para mudar el rumbo de la historia y de una religión universal. Aunque el cristianismo haya tomado prestados valores tomados de antiguas religiones orientales (en especial del Zoroastrismo Persa), sus verdades son suficientemente fuertes para haber resistido al tiempo y se multiplicado por dos mil años en todo el planeta. Ahora deberé aquí recordar al nuevo papa, que dijo en su primer mensaje : - Ahora debo escucharlos a todos, así me lo dijo el padre ( DIOS). Hay una radical mudanza de postura, un cambio inmediato y lógico, y humilde, y comprensivo, Ahora él ya no es más el guardián de la fé (inquisición), ahora es el PAPA UNIVERSAL, y debe escuchar sus hijos y a las otras religiones.

Nuestro ministro INSULZA dijo lo mismo : - Ahora no soy mas ministro Chileno, ahora soy secretario general de la OEA, debo escuchar y atender a todos y actuar como tal sin vestir la camiseta de Chile y sí la de la OEA (para todo Boliviano escuchar y entender).

Ambos en sus cargos serán y harán lo mejor posible, son hombres dignos, serios, preparados. El PAPA un verdadero "guardián" Platónico.;dedicado, celibatario, disciplinado, apartado de la familia en bien de la humanidad, educado en la más rígida disciplina y cultura (tiene cinco doctorados), no tiene hijos, no es casado, no tiene propiedades..., esperemos de ambos lo mejor, tengamos fé, pero sin dejar de ser agnósticos, pues ante cualquier duda, Abstente..., al fin estar en el umbral de la tercera edad.. y tener conciencia de eso, es maravilloso.

Dios en su infinita bondad, nos quiera dar " Tolerancia, comprensión, paciencia y mucha humildad para entender que estos dos grandes hombres tienen tareas Hercúleas por delante. El PAPA tendrá que oír y analizar la ordenación de mujeres, píldoras anticoncepcionales y muchos otros temas más. El ex ministro Insulza tendrá como secretario de la OEA, que colocar en pauta la salida al mar para Bolivia, los límites marítimos con Perú y otras cositas más..., ahí no faltarán los falsos patriotas que lo tratarán de traidor y etc. no verán que como secretario de la OEA, ahora deberá estar por encima de su propia nacionalidad .Dios no dé discernimiento para no radicalizar.

EDUARDO SÁEZ MALDONADO

Monday, February 01, 2010

CUANDO LA INTELIGENCIA SE NOTA MAS.


Cada día el punto de equilibrio entre la representación y la participación, se hace mas clara.

Hasta principio de los años 70, nuestra democracia, influenciada por esos tiempos, practicaba una democracia representativa. En algunos casos, se llegaba tal exageración que se concedía la representación de nuestros propios intereses a naciones y gobiernos extranjeros, marginando de esta forma cualquier iniciativa ciudadana.

La “Nomenclatura”, extendida en cuanto gobierno centralista estuviera vigente en el orbe, terminaba fortaleciendo a grupos pequeños que, en mérito de las propias institucionalidades creadas por ellos mismos, se autoproclamaban como los únicos inteligentes, hacedores del quehacer humano en todas sus dimensiones.

Chile, en los tiempos actuales y muy especialmente en los que está por venir, aunque con dificultad, está erradicando esta democracia representativa para abrir las puertas a la democracia participativa. Aunque no es fácil, la fuerza de la población lo está exigiendo y es aquí donde estriban los mayores problemas. La razón de esta nueva actitud pareciera surgir en primer lugar de una verdad que cada día adquiere mayor valor: El capital humano. Este hecho, primero expresado como “el personal”, luego como “recurso humano”, hoy se instala como el principal capital de toda empresa. En suma, se considera que muchos son más inteligentes que unos pocos.

Recientes estudios sobre el rédito del producto, concluyen que el mayor valor está en el conocimiento, alcanzando éste a un 70% . El 30% restante corresponde al bien físico involucrado en él mismo. Tal realidad fortalece la opción participativa de aquellos que quieren demostrar sus capacidades.

Y en la política, todo lo anterior es cada día está más presente. Por eso que el Presidente Electo la recoge con tanta fuerza. Sabe que la inteligencia unida al conocimiento es cada día patrimonio de más y más personas, independientes en el lugar que se ubiquen ideológicamente. Por eso también, que el llamado a la Concertación para actuar junto, no es lo que para muchos sea un asunto de estrategia política, es algo más, mucho más. Tanto más, que los personeros representativos de lo que fuera oposición durante veinte años, nunca dejaron de practicarlo, incorporándose en el trabajo de las administraciones concertacionistas, mucho mas allá de lo que pueda imaginarse. Los ejemplos son numerosos y creo que algún día valdrá la pena comentarlos, pues en muchos, queda la sensación que la Alianza fue solamente el ataque permanente de algunos de sus políticos, bastante ajenos al quehacer nacional y muchas veces destemplados en sus opiniones.
Esto no es así.- Bajo la Concertación hubo unidad en lo trascendente y sus resultados están a la vista.

Aquel día en que diputados de la Alianza conversaron con los concertacionistas, para conformar una mesa de unidad en la administración de la Cámara, recibieron sólo de los radicales una disposición a un trabajo unido. Su anuncio, provocó el mayor castigo a quienes habían osado aceptar una administración común. Mala cosa. Sin embargo, en el correr de los días, esta disposición ha comenzado a cambiar. Y es que la población vio en tal actitud un espíritu obstruccionista que simplemente no aceptó. Las encuestas, opiniones diversas, los números, la visión mundial, concluyen en una sola cosa, Chile tiene mucho para llegar pronto al primer mundo y en esto, la participación se ha transformado en una manifestación de la existencia de un capital humano que es imparable y Piñera lo sabe muy bien.

Mario Ríos Santander.
Febrero de 2010.-

Carta de Schaulsohn a El Mercurio 31.01.10


Domingo 31 de Enero de 2010
Ricardo Lagos y el ministro Allamand

Señor Director:

Con sorpresa he leído las declaraciones del ex Presidente Lagos en las que señala que quienes acepten cargos en el gobierno de la Coalición por el Cambio "dejarían de ser de la Concertación". Sucede que siendo Presidente, Lagos pensó en nombrar ministro a Andrés Allamand. A mí me pareció una idea genial e innovadora, muy acorde con el espíritu audaz, abierto y republicano de Lagos, cualidades que siempre he admirado en él. Me pidió que explorara la disposición de Andrés, cosa que hice, encontrando, en principio, una buena acogida a la posibilidad. Informé al Presidente Lagos al respecto y con posterioridad cenamos en su residencia particular junto con Andrés Allamand (en la prensa de la época, en el diario "La Segunda", se puede encontrar la información incluyendo el menú). Por razones de distinta índole la idea no prosperó. El punto es que a Lagos nunca se le pasó por la cabeza que por el solo hecho de estar disponible a colaborar con el Gobierno, Allamand dejaría de ser parte de RN ni menos de la Alianza por Chile. Por eso no entiendo por qué, ahora que Sebastián Piñera quiere hacer exactamente lo mismo, el ex Presidente se suma a la visión miope que por estos días caracteriza a los partidos que pronto serán oposición.

Jorge Schaulsohn B.