Monday, August 22, 2011

Croatas en Cañete



Llegaron un día cualquiera, sumidos en el más absoluto anonimato, sería en la primavera de 1955 ó talvez en el verano de 1956. No traían nada, apenas las ropas del cuerpo, talvez algo más, y por sobretodo, unas inmensas ganas de comenzar todo de nuevo, de luchar por la vida, de triunfar. Eran tres jóvenes, uno bien alto y del pelo negro, el siguiente era de estatura media y de cabellos castaños claros y ojos claros, el tercero era bajo, rubio y de ojos verdes. Don José Otondo Aranaz les dio trabajo en la barraca de madera de su propiedad; los colocó a los tres en el taller mecánico, donde mi padre encabezaba el equipo de mantención mecánica.

El primer mes fue una farra completa, no hablaban nada de castellano y como siempre los trabajadores les enseñaban solamente garabatos... , pero ellos no eran tontos, se daban cuenta y se hacían los cuchos. Yo llegaba todas las tardes, como a las cuatro y media, a llevarle en una cesta de mimbre, la once a mi papá. Después de unos tres días noté que él la dividía con ellos..., le conté a mi madre, y ella compró una cesta (canastillo), mayor y comenzó a mandar once para 4 (ellos tres y mi papá). Estuvieron unos pocos meses y luego cada uno inició su propia caminada. El más alto era YOSKO ZIZAK, que luego sería comerciante y el primero a casarse con una hermosa Srta. de la ciudad.

El segundo era YANKO CURTIN..., con él viví una historia que marcó mi vida. En el verano de 1957, el cura de cañete que era mi padrino (Don Eduardo Yánez), me llevó con él a la Isla Mocha a hacer misiones. El capitán de la lancha era YANKO, que me reconoció de inmediato y se mostró muy feliz. El dueño de la lancha era Don Carlos Lacoste. Volvimos 15 días después de haber estado en la casa de la familia LARRONDE; Don Carlos Lacoste fue a buscarnos junto con Yanko. Salimos de la Isla como a las 2 de la tarde para estar llegando a Tirúa tres horas después. Pero el destino quería otra cosa; una hora después el motor de la lancha se incendió y quedamos a la deriva, así pasamos toda la noche. En la madrugada y debido al mal tiempo y el alto oleaje, el timón de la lancha se quebró, y sólo mantuvimos el rumbo empujados por las corrientes y la pericia de Yanko, que con un remo improvisó un timón. Como a las 10 de la mañana del día siguiente estábamos a unos 500 mts. de la playa, y vino una ola inmensa que arrancó a Don Carlos Lacoste de su lugar y lo tiró al mar. Yanko gritaba desesperado..., le tiró un remo..., luego una cuerda, pero Don Carlos no consiguió tomarlos, quisieron amarrarme una cuerda en la cintura a mí y con una tapa que arrancaron de la lancha (era cerrada como cáscara de nuez y tenía dos tapas), me pidió Yanko que lo socorriera..., el cura Yánez no nos dejó. Estábamos en la lancha: Don Carlos y un amigo, Yanko, el cura Yánez, Yo (11 años) y una Sra. de la Isla con una guagüita. Yanko luchaba al mismo tiempo desesperadamente y con todas sus fuerzas, con las olas que nos empujaban para el roquerío..., no sé como ni de dónde sacó tanto coraje y tanta fuerza (la lancha estaba además cargada con unos 2.000 herizos), que logró hacer llegar la lancha a la playa llevados por el reventón de las olas. El cura Yánez corrió desesperadamente en busca de Don Carlos, entró al mar nadando y lo sacó del mar..., tentaron reanimarlo, lo colocaron boca abajo para hacerlo botar el agua, pero no tenía agua, no falleció ahogado, le falló el corazón con tanto esfuerzo, pues nadó por su vida hasta lo imposible. Volvimos esa tarde en un camión para cañete con el cuerpo de Don Carlos Lacoste... Yanko estaba desolado e inconsolable, Don Carlos era su patrón y se querían, al parecer bastante. Yanko murió también ahogado años después en el lago Lleu LLeu, donde trabajaba también con una lancha.

El tercero era ALABAÑA. El era el único que tenía una profesión técnica, era electricista y se fue a vivir a Concepción, donde, camino a Chiguayante, montó un taller de embobinado de motores, lo último que supe de él, es que estaba muy bien estabilizado económicamente. Los tres eran YUGOESLAVOS y lo único que les escuché comentar era que habían huido de la guerra civil que hubo en su país, luego de acabar la segunda guerra mundial (el presidente Broz Tito unificó Servia, Croacia, Macedonia etc..., hoy nuevamente independientes después de la muerte de TITO y desunidas por cruenta guerra civil), esa misma guerra civil que trajo a Chile a YOSKO, YANKO Y ALABAÑA, que el destino colocó en Cañete donde YOSKO Y YANKO dejaron familia




Estimado Sr Sáez: que grata sorpresa al llegar por este medio a sus crónicas de los yugoslavos que habitaron Cañete por los años 56, Soy Milivoj hijo mayor de como usted denomina a mi padre Alabaña , pero en rigor el se llamaba Milivoj Alavanja Strihic quien también falleció en Concepción a la edad de 65 años .
De los tres Croatas que usted nombra ya no queda ninguno vivo,pero todos dejaron descendencia en Chile.
Me emocioné al leer su narración pues esa parte de la historia de mi padre , nunca la conocí.
Quedo atento a su respuesta si desea conocer mayores antecedentes de mi padre y sus descendientes.
Saluda atentamente a Usted

Milivoj Alavanja M
Ciudad de Panama
PANAMA




Alavaña ( bien en chileno español). Yo tenía 8 años cuando conocí tu padre...rubio , ojos verdes,el mas bajo de todos, y el único con profesión ( era electricista).trabajaron con mi padre en la barraca de maderas de Don José Otondo Aranaz, hacían de todo un poco en el taller mecánico.Tu padre fue quien era de mas utilidad práctica para mi padre, pues él le hacía las instalaciones electricas y mantenía toda esa función a las mil maravillas. Los otros Yanko y Yosko, en realidad no sabían de nada, pero aprendieron..., Yanko era simpatiquísimo y los tabajadores lo querían mucho. Yosko Zizak ,era altísimo , silencioso, cerrado, instrospectivo. Yo les llevaba a todos los dias una cesta que mi madre preparaba con café de higos, pan hecho en casa, con chicharrones , o longanizas , o sandwich de carne ( mi padre la conpartía con todos pues era suficiente para todos)
A tu padre lo volví a ver allá por 1974/75 en Concepción. Él tenía un taller de envobinamiento de motores eléctricos, en la avda .Arturo Prat, pasado el puente viejo del Bio Bio, camino a Chiguayante, yendo de Concepción a Chiguayante por el lado derecho, antes de la Coca Cola y de la Clínica Alemana.
Me reconoció de inmediato, a pesar que no me veía desde cuando era un niño. Yo también lo reconocí..., se emocionó muchísimo !!! ...no lo volví a ver más.
Como cuento en mi crónica , con Yanko tuve una aventura jamás olvidada por lo trágica( la cuento en la crónica). A Yosko lo veía siempre hasta 1968 o mas, pues tenía una tienda de abarrotes y era casado con una linda srta. del pueblo.
Que bueno que me has escrito..., fueron dias muy felices de infancia.., hoy eso me trae gran emoción, pues yo cargo dentro de mi , un Yanko , Un Yosko y un Alavaña..., ; hoy YO SOY UN INMIGRANTE !!!!! y sé lo que ellos pasaron, sintieron, sufrieron.., pero se adaptaron, formaron familias y cumplieron sus destinos. Recibí ayuda al igual que ellos, y le agradezco a Dios pues también formé una linda familia. Gracias por tu carta, me he ganado el domingo.
Cordialmente.

Eduardo Sáez Maldonado

2 comments:

Migue Huerta said...

Ahora sí. La crónica completa.

Anonymous said...

Como puedo ubicar al señor Saez?

Catherine Valin Lacoste
valinlacoste@gmail.com