Thursday, August 11, 2011

Deberes Sociales


Siempre escuché, por años, desde niña, que los chilenos nunca defendíamos nuestros derechos y que nos dejábamos pasar a llevar con mucha facilidad. Esto seguramente se debía al hecho de que no confiábamos en nuestras instituciones y el ejercicio de la justicia era algo tan lento y poco eficiente que no valía la pena hacer tanto trámite y al final no quedar en nada.

No sé si esa realidad ha cambiado mucho. Siento que en el Sernac creemos de una u otra forma y que algo más ágil estamos percibiendo la justicia. Lo que es innegable es que hemos estructurado desde todos los frentes una sociedad solamente basada en los derechos. Hablamos de los derechos de los alumnos, de los profesores, de los consumidores, de los niños, etc.

Lo que extraño en el discurso social de todos los frentes es el planteamiento de cuáles son mis deberes frente a una sociedad que, por lo mismo, se ha vuelto muy egoísta y que pareciera que no está centrada en dar sino que en recibir, siempre recibir.

Esto nos ha hecho exigentes, hemos dejado de escuchar de verdad al otro, estamos centrados en lo que como malamente muchos psicólogos hemos llamado “quiérete a ti mismo”. Y lo hacemos con un énfasis que casi niega la existencia de otro como otro igual que yo, que necesita y quiere lo mismo que quiero yo para mi mundo emocional.

Nos hemos vuelto rabiosos, donde esa emoción es la única por la que somos escuchados. A la gente amable y educada no parece escucharla nadie, pero los gritos y las protestas parecen ser, lamentablemente, el único mecanismo por el cual nos escuchan y tenemos la sensación de que a través de ellos, las cosas van a cambiar.

Parece que nos cuesta entender que si todos colocamos un granito de arena para que nuestro país funcione mejor es más fácil y porque no decirlo, más hermoso que esperar que él otro haga los cambios y yo decido si los acepto o no.

Yo tengo el deber constitucional de ser SIMPATICA hoy, de hacerle la vida grata a todo ser con el que me voy a encontrar en el trayecto de mi día. Eso es amar al país en el que vivo, aportar para que en él haya la menos tensión posible y los lugares que visito se llenen de mi sonrisa y de mi buena educación. Siempre he dicho que un delincuente es menos peligroso que un infeliz, porque si la justicia funciona bien, cosa que no siempre es así, yo al delincuente lo puedo meter preso, pero el infeliz le anda destruyendo la vida a todo cuanto ser humano se encuentra por el camino especialmente a los que se esfuerzan por ser feliz todos los días.

Está claro que ser agradable, respetuoso, sonriente y educado no va a modificar nuestros problemas sociales ni familiares, pero sin lugar dudas nuestra red social sería otra. Nuestra percepción de lo cotidiano cambiaría y nuestras sensaciones de cansancio y evaluación de lo cotidiano sería diferente.

Los niños tienen deberes al igual que los padres; los profesores y cualquier ciudadano deben entender que frente a cada derecho que se reclama, hay un deber por cumplir que no se ve en ninguna parte.

No me gusta un Chile que sólo pelea por los derechos y que no está dispuesto, al parecer a entender que en la medida que todos entregan más de lo que piden las cosas, en todos los ámbitos, mejoran sin lugar a dudas.

Por Pilar Sordo, psicóloga

No comments: