Tuesday, August 30, 2011

RECONCILIACION


La razón ultima de la justicia es crear las condiciones de una sociedad conciliada, en paz, cuyos fundamentos sean representativos de realidades presentes, ajenas a presiones de cualquier orden, verosímiles sus fallos, no condicionantes al orden político y por sobre todo, ajenos a cualquier discriminación.
Nuestro país, al igual que el resto del mundo, parte de conflictos políticos dramáticos y universales, ha contado en estos últimos años con dos disposiciones legales, cuyos objetivos han ido en directa armonía con los fundamentos en la aplicación de la justicia. Uno de ellos, la llamada Ley de Amnistía, dictada en 1978, en cuya aplicación fue entregada a lo Tribunales de Justicia y la otra, en 1991, con iguales fines, aplicada por el Poder Ejecutivo. En una y otra, a pesar de que las formas pueden tener alguna diferencia, a ambas las une el mismo objetivo de justicia: conciliación y paz social. La primera, de 1978, cuyos efectos eran universales y la segunda, estaba dirigida a los llamados “jóvenes idealistas”, involucrados en actos terroristas. En la segunda de ellas, la de 1991, tuve directa participación, votando favorablemente, por cuanto en los juicios que dieron origen a tal proyecto, palabras más o palabras menos, contenían los mismos fundamentos de la primera, la de 1978. Ambas estuvieron dirigidas a la conciliación y paz social. La diferencia, ya lo digo, es que la aplicación de una y otra, correspondió a poderes del Estado distintos.
En la primera de ellas, 1978, cuya aplicación le corresponde al Poder Judicial, el Estado debió construir una cárcel, Punta Peuco. En la segunda, la de 1991, el Estado la aplicó, sin necesidad de construir cárcel alguna. ¿Por qué una y otra, en que sus juicios son los mismos, ocurren diferencias tan aberrantes?
Para algunos, el Poder Ejecutivo, fue mejor juez que los mismos jueces. Y eso pareciera que es verdad, por cuanto aquellos amnistiados por la ley de 1991, no hay ninguno en prisión y los que estaban, salieron libres a diversos destinos. Estos, representaban a un mundo revolucionario que el mundo había sepultado, en cambio, una parte de los otros, uniformados, (porque los terroristas que actuaron antes de 1978, fueron todos amnistiados), han tenido un tratamiento en que nada de los conceptos básico de la justicia está presente. Aun mas, hay premeditación evidente para no hacer justicia. El Poder Judicial, ajeno, gravemente a la aplicación de fallos sin considerar uno de sus fundamentos, “representativos de realidades presentes”, esto en el contexto en que se lucha al interior de Chile y que la amnistía de 1991, recoge en toda su extensión, demuestra su grave falta de independencia, al incorporar una opinión del Presidente Aylwin, el mismo que aplicó la amnistía absoluta de 1991, en el sentido que la amnistía de 1978, no contemplaba el secuestro y por tanto, estaba en dudas todas aquellas acciones existente en el ámbito de los detenidos desaparecidos.
Hoy Punta Peuco, lugar que visité personalmente, se ha transformado en un verdadero monumento a la injusticia. Jóvenes uniformados de 1973, deambulan sin juicios justos, haciéndoles responsables de hechos que ni ellos mismos supieron. La promesa de juicios justos, ha desparecido. El Poder Judicial, ha fallado o peor aun, perdió su independencia.

Mario Ríos Santander
Agosto de 2011

No comments: