Friday, September 09, 2011

El momento estelar de Andrés Allamand


9 de Septiembre de 2011

Juan Fernández le devuelve protagonismo y el mundo político espera la próxima encuesta

Muy bien. Así se evalúa el manejo de crisis que el titular de Defensa mostró desde el primer momento de conocido el trágico accidente aéreo, poniéndose a la cabeza de una operativo militar de búsqueda televisado a todo el país. Y se destaca que “ha mantenido un equilibrio entre la sensibilidad y la responsabilidad de su cargo”. En RN miran con expectación lo que pueda pasar con su líder histórico, quien se ha preocupado de mostrar cercanía y proximidad con las audiencias. Este puede ser el momento clave para un presidenciable permanente

por Claudia Rivas Arenas
Fuente: El Mostrador

Desde que el viernes pasado se conoció la noticia de que el avión Fach que llevaba al Archipiélago de Juan Fernández a un equipo de TVN, encabezado por el animador Felipe Camiroaga, y a un grupo de la Fundación Desafío Levantemos Chile, a cargo del empresario Felipe Cubillos, había capotado en las costas de la isla, la imagen del ministro de Defensa Andrés Allamand se ha instalado en la mayoría de los hogares chilenos. Con serenidad y firmeza asumió la responsabilidad de la búsqueda de los restos del accidente, luego de anunciar que no había sobrevivientes, sobreponiéndose al hecho de que él mismo es uno de los afectados directos. Por estos días el secretario de Estado se ha convertido en permanente tema de conversación en Renovación Nacional. Y en el mundo político en general se hace una muy buena evaluación de su desempeño en estas horas aciagas. Lo cierto es que no faltan los que han visto renacer en Allamand un liderazgo que muchos ya daban por perdido.

En medio del dolor personal que enfrenta, debido a que su pareja Marcela Cubillos es la hermana del empresario desaparecido, en el entorno del ministro observan con cautela el curso de los acontecimientos, pero también con un inusitado optimismo. Este no es casual y se fundamenta en el manejo de crisis que el titular de Defensa mostró desde el primer momento de conocida la catástrofe. Incluso una fuente cercana a Allamand sostiene que “dio la orden de zarpar a los barcos de la Armada aún antes de salir hacia La Moneda”. Y destacan que en este episodio inesperado, el ministro, “ha mantenido un equilibrio entre la sensibilidad y la responsabilidad de su cargo”. Una de las razones que llevan a su entorno a hacer énfasis en el aspecto más humano es que estiman que la cartera de Defensa “es muy técnica y no da espacio para mostrar otras facetas”.

Aterrizaje en Defensa
De hecho, cuando Andrés Allamand aterrizó en Defensa en enero pasado, quienes estaban porque iniciara el largo recorrido hacia una candidatura presidencial no quedaron muy contentos. Si bien se hacía el cálculo de que desde el gabinete estaba en una mejor posición para intentar concretar este gran sueño, también coincidían en que no era el ministerio más adecuado para ello y que el esfuerzo debería ser mayor. Consciente de eso es que a poco andar, el flamante ministro de Defensa reclutó a uno de los más importantes samuráis de Joaquín Lavín durante sus aventuras presidenciales: el analista y consultor político Gonzalo Cordero. Lo que para el mundo político, especialmente en la derecha, era una clara señal del fin último del secretario de Estado.

Paralelamente, Allamand se había dado a otra importante tarea: la de recuperar liderazgo al interior de su propio partido. Dado que tras su regreso a Chile, después de su “travesía por el desierto”, se incorporó al equipo de samuráis de Lavín, contribuyendo de manera importante a su candidatura presidencial del 2005, generó fuertes lazos en la UDI. En cambio, su rechazo explícito a la aspiración de Sebastián Piñera de postular a la Presidencia de la República ese mismo año le granjeó la molestia generalizada al interior de Renovación Nacional. En esa oportunidad se generaron heridas que hasta hace un tiempo aún no se soldaban. De allí la necesidad de recomponer lazos dentro de su propio partido, en el que muchas veces en estos últimos años lo sentían ajeno.

La desgracia, que de alguna manera le está tocando administrar, generó no sólo que Allamand pudiera mostrar su capacidad de gestión y liderazgo, sino también que recobrara la admiración de gran parte de las generaciones que ingresaron a RN siguiendo la figura del “más probable presidente de Chile de derecha post dictadura”, como era visto en los años ’90, antes de la desastrosa derrota frente al UDI Carlos Bombal, por la circunscripción de Santiago Oriente que lo llevó a hacer sus maletas y a refugiarse en Estados Unidos.

Un nuevo impulso
Aunque el ministro siempre ha sido honesto respecto a sus intenciones presidenciales, en su entorno intentan observar con la mayor objetividad posible su situación. Están convencidos de que este desastre le permite “posicionarse más en su capacidad organizativa”, pero aclaran que “en ningún caso se apuesta por sacarle partido”. De hecho, aseguran que el tema de la candidatura presidencial ya no es una prioridad y que “hay que ver cómo se desarrollan los hechos”, aludiendo a la inmejorable posición del ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, en las encuestas (70 por ciento), a pesar de la pequeña baja que mostró en la última Adimark. Sobre todo cuando ya no sólo la UDI promueve entusiastamente a Golborne, sino también un sector de RN.

Pese a ello, en RN y el entorno de Allamand no ahorran elogios para calificar su manejo en esta crisis. Incluso un inquilino del ministerio de Defensa sostiene que “es primera vez que un ministro se hace cargo totalmente de una crisis y no debe intervenir en ello directamente el Presidente de la República”. El comentario apunta a que en otras situaciones difíciles como las medioambientales, los mineros de la Mina San José, el problema del gas en Punta Arenas, y otras, Piñera no ha delegado, sino que ha estado activamente presente. Algo que en Renovación estiman que no se ha dado en esta ocasión, ya sea por el carácter del propio Allamand o tal vez –dicen- “por el simple hecho de que tiene una gran experiencia política”. Al punto que no faltan los que miran hacia Interior. Debido a que es permanente en el gobierno el rumor de que el jefe de gabinete, Rodrigo Hinzpeter se va, no faltan los que aseguran que “el único reemplazante lógico puede ser Andrés, porque es el único preparado para hacer frente a un desafío de esa envergadura”.

Pero mientras la mayoría apuesta a los puntos que subirá en la próxima encuesta -actualmente marca 58 por ciento en la Adimark-, otros prefieren observar con cautela. Un analista del oficialismo reconoce que Allamand “ha hecho una gran tarea, ha llevado el mando de la operación de búsqueda y el Presidente es informado”. Hasta el miércoles en la mañana en RN se agradecía que Piñera hubiera optado por el bajo perfil –aunque después del medio día optó por viajar al archipiélago-, y pone el acento en que el buen desempeño del ministro también “puede tener que ver con que en esto se manejan cuerpos armados, se dan las órdenes y se cuenta con los medios para cumplirlas”.

Separar aguas
Por otra parte, también hay quienes advierten que “no está tan claro que no pague costos, porque la dificultad y, por tanto, el desafío que Andrés deberá enfrentar es cómo va a cerrar este proceso. Dado que ya sabemos que todos están muertos. No es como en el caso de los mineros para Golborne en que todos sentimos que se produjo un milagro”. Pero “tiene a su favor que ha quedado claro, a través de los medios, que se ha hecho todo lo posible por encontrar los cuerpos”.

Reconociendo lo difícil que puede ser para Allamand cerrar el ciclo y por lo mismo, el analista político de la Universidad Central Marco Moreno destaca lo positivo que puede resultar para el ministro la decisión “de separar aguas con las Fuerzas Armadas”, porque en los próximos días se iniciará la etapa de buscar las causas del accidente y esa parte técnica es sobre la que deberá responder la Fach. Mientras que, a juicio de Moreno, el titular de Defensa “lo que está buscando es mostrar su cercanía, proximidad y empatía con los sentimientos ciudadanos. Lo que logró Bachelet y que es tan poco creíble en Piñera”. A su juicio, el hecho de que el mismo sea parte de los afectados “lo pone incluso en un mayor nivel de empatía. Esto lo humaniza”. Pero es muy probable –dice- que deba asumir el costo de que no se encuentre nada más a pesar de la búsqueda”, por lo que seguramente –especula- Piñera optó por tomar distancia hasta ahora.

Pero insiste en que lo sucedido constituye para Allamand “una oportunidad para instalar un liderazgo en su sector. Una ventana que se abre para poder capitalizar políticamente y mejorar su capacidad política en vistas de lo que viene hacia delante”, por lo que éste puede ser el punto de inflexión para el ministro marque sus objetivos políticos, enfatiza Moreno. En lo que coincide una fuente de RN que asegura que sólo en estos días “ha recuperado mucho liderazgo” y que aunque últimamente “se había acomodado a servir buenos segundos lugares con mucha dignidad y eficiencia, este podría ser su momento clave. Pero después tiene otro momento, tal vez más importante: La Haya”.

Lo que no admite discusión alguna, se comenta en el entorno del ministro desde donde observan lo “golpeado” que está con lo sucedido, es la capacidad de Allamand para “reinventarse y lo bueno es que con los años ya no está tan ansioso como antes. Se lo está tomando todo con calma y eso lo favorece”.

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