Tuesday, September 20, 2011

Referentes partidarios


A nadie le cabe duda que la Concertación fue, durante 20 años, un referente político trascendente. La administración del país, sus políticas de gobierno y en general su mirada al desarrollo global, dieron al país un espacio mundial cuyos resultados identificaron a toda una generación de chilenos.
Es también efectivo que la excesiva “partidización”, minó la adhesión de millones de jóvenes, transformándolos en sujetos con una abulia manifiesta hacia los asuntos propios del Estado.
El resultado, hoy conocido, una suerte de mezcla satisfactoria de muchos, combinada con anhelos inclumpidos de otros, dieron vida a una forma de desorden social que al país le ha costado muy caro.
Por de pronto, la información entregada, a fines del pasado año, por el Instituto de la Juventud da cuenta de la existencia de 580 000 jóvenes que no tienen interés de nada, no estudian ni trabajan, confirman que este periodo político, con sus fortalezas y debilidades ya conocidas, tuvo un desenlace sorpresivo, cuyas consecuencias recién comienzan a conocerse.
Tal es la nebulosa que surge de los hechos políticos de este año, que este conglomerado, la Concertación, se debilita al extremo de comenzar a proclamar por sus propios dirigentes, el fin de su existencia. Algunos, en sordina, culpan a la introducción del Partido Comunista a las “grandes ligas”, parlamento especialmente, entregando un espacio que el resto del mundo occidental simplemente había marginado. Es así que, desprendidos de la Concertación, algunos de sus dirigentes y transformados éstos en candidatos a la presidencia, era evidente que la Concertación se debilitaba electoralmente, entonces los votos PC, serían necesarios. Ahora, con la presidencia derrotada y con el PC metido en sus resoluciones políticas, el escenario no puede ser peor. Y si eso ya no fuera suficiente, más se ha complicado su actuar, al comprobar que en estos dos últimos años, ningún hecho político importante ha surgido de su conglomerado y mas aun, ha sido el PC el que se ha encargado, pacientemente, de eliminarlos de la escena política. ¿Alguien tiene duda de esto?
Ahora la Concertación, olvidando incluso los éxitos en sus cuatro administraciones, ha estimado que lo mejor es desaparecer definitivamente. Algunos, señalan que, “sólo debe haber un cambio de nombre”, otros mas drásticos que, “debe nacer una nueva criatura política”. Sin detenerse a pensar que en todas las democracias occidentales, los conglomerados exitosos tienen 100 o mas años. Aquí, en cambio bastan dos años de desencuentros políticos para querer borrar 20 de éxitos. El PC, no tiene intención alguna de cambiar de nombre.
¿Será el momento de cambiar de nombre o de personas? Las cosas del Estado, no son semejantes a un producto comercial. La existencia de caminos claros, metas conocidas, son el antídoto de la debilidad política. Ocultar lo que fueron o son, es asimilar a la avestruz o “vender el sofá de Don Otto”. Cuando en verdad, en el futuro de Chile, no se perfilan nubes negras en el horizonte. ¿Entonces? Bueno entonces, volver a ser lo que fueron, pero ellos, sin más comparsa que sus propias ideas y actitudes, las mismas que los llevaron a triunfar. Sin duda que el país se los agradecerá.

Mario Ríos Santander
Septiembre de 2011

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