Wednesday, October 12, 2011

Indignante Pobreza



MIGUEL HUERTA MARÍN

Conducía - algo distraído - frente al Hospital de Osorno, cuando de pronto debí frenar bruscamente a causa de un peatón que cruzó intempestiva y sorpresivamente. Era una mujer joven. De aproximadamente cuarenta años, aspecto germano y facciones hermosas, aunque claramente deterioradas por el “peso de la vida”. Reflejaba el fragor de las dificultades vividas en su rostro, y se le veía pobremente vestida. Cojeaba manifiestamente, y en su pierna renga se observaba una especie de parche algo desaseado. Cruzó la calzada con bastante dificultad, mientras en sus gestos se manifestaba el dolor que el movimiento le causaba.
¡Que desgraciada pobreza!, pensé con cierta indignación.

Seguí mi camino, algo taciturno, pensando inevitablemente sobre el triste espectáculo observado minutos antes.
¿Porqué estos niveles de pobreza?, me preguntaba. Chile es un país que bordea hoy los quince mil dólares per cápita, y sin embargo la miseria continúa inconmovible.
En forma inmediata recordé que en mi último viaje a Santiago, camino desde el aeropuerto hacia el barrio alto, el típico taco vespertino del retorno a casa me permitió observar con sorpresa, y en una cuadra, tres automóviles de marca Porsche que no pasaban del año de antigüedad. Vehículos cuyo valor supera, cada uno de ellos, los cuarenta mil dólares.
Lo notable fue que, temprano, al día siguiente y por razones de trabajo, debí transitar por un lugar aledaño a la Estación Central. Allí, bajo un largo cobertizo que permanece adosado a antiguas instalaciones del ferrocarril, pude observar como cientos de personas hacían de éste su hogar y su refugio nocturno. Abrigados con cajas de cartón y viejas frazadas, comenzaban a despertar y a vivir su miseria a eso de las 07:00 de la mañana. ¡Que contraste!, pensé, recordando la opulencia observado en el barrio alto la tarde anterior.
En medio de mi indignación al observar este triste espectáculo, me preguntaba el por qué de tanta desigualdad después de 20 años de gobiernos que decían buscar la redención de los más necesitados. Ciertamente, las desigualdades se acentuaron en dicho periodo y los pobres “siguen esperando”.
Desde un punto de vista algo simplón, recuerdo haber escuchado a más de alguien decir que la izquierda no permite que las personas superen la pobreza, ya que esto les disminuye su clientela electoral. Tal vez sea esa una conclusión demasiado drástica, pero no por ello distante de la realidad. Parece bastante claro que la izquierda es partidaria del paternalismo que “regala el pescado”, en lugar de “enseñar a pescar”.

Sumido en mis pensamientos, definí como una ironía más - de esas que la vida nos proporciona - el hecho de que el actual gobierno está resultando más asistencial en sus políticas que los anteriores. Tal vez esté en lo correcto, medité, a la vez que concluía en que la entrega de diferentes subsidios, conjuntamente con la creación de riqueza y los derechos esenciales, como la educación y la salud, parecen ser lo que más se podría asemejar a la justicia social que Dios espera que los hombres administren en Su nombre.
Es de esperar que nuestra “clase política” no sólo esté poblada por los usuales traficantes de las expectativas de los más débiles, y que de ella surjan personas decentes que realmente estén al margen de la pequeñez. Personas de bien y líderes que sinceramente luchen por sacar de la pobreza a los compatriotas abandonados y ajenos a aquellos privilegios por los cuales el común de los políticos lucra en forma indecente.

8 comments:

Verónica Guzmán said...

!! Ufff, que fuerte realidad¡¡

Anonymous said...

Es verdad. Los contrastes son muy fuertes, deshumanizados, y producen la natural indignación.
Aunque aquellos que imaginaron que el socialismo les haría superar su situación desmedrada, seguramente no han prestado atención a los resultados de los gobiernosn socialistas en el concierto mundial.
Dios está muy ocupado, Miguel. Lo que sea que se haga a este respecto, tendremos que realizarlo nostros mismos.
Y ahora. La situación no da como para esperar que otra generación asuma la responsabilidad de ejecutar cambios urgentes.

Raúl Olmedo D.

Carmen Domínguez R-T said...

Las desigualdades, contrariamente a lo esperado, se agudizaron en tiempos de la Concertación.
El campeón de la desigualdad, justamente quien prometió "crecer con igualdad": Ricardo Lagos.

Manuel Lyon A. said...

Debo confesar haber sido gratamente sorprendido con su comentario sobre la filosofía de la vida, de sus avatares, de sus paradojas e ironías y el destino que nos depara este transitar inesperado por este mundo.

Solo quiero agregar al sabio comentario suyo, que hay también una pobreza del alma, una pobreza del espíritu que atrapa al ser humano en la desesperación, en la vida sin sentido; en la depresión y en la angustia mas profunda. Es muy importante , como decía Violeta Parra amanecer cada día dando "gracias a la vida que me ha dado tanto" sin merecerlo o como decía el poeta "cada día tiene su afán".

Los filósofos modernos inspirados en Buda y la filosofía oriental, tan milenaria como la filosofía griega, como lo expone Deepack Chopra ya no buscan la manoseada "felicidad" occidental sino que algo muy superior que es la "paz del alma".

Cuando se alcanza la "paz del alma" se llega al desapego, los filósofos orientales no tienen interés ni apego a lo material ni a los afectos ni a la salud, logran llegar a través de la meditacion a vivir el presente sin apegos, lo que no es nada de fácil

Una vez que se llega a ese estado de conciencia espiritual la vida te lleva sin mayor esfuerzo a la "paz del alma" que es la máxima aspiración de un ser humano.

Eduardo Sáez M. said...

Es un tema mundial ( universal), que se remonta históricamente a los albores de la humanidad, y que pese a estarmos en el siglo 21 , continúa hoy vigente más que nunca...., 0,005% de los hombres tienen las riquezas y el poder en sus manos.El resto ( nos incluimos),sobrevivimos, unos mejor que otros, pero la mayoría indiferentes,excepto gente como tú , que llama la atemción escribiendo.
...(Discúlpame la comparación). Si estuviésemos en un gallinero con 4 palos, estaríamos talvez en el tercero algunos....,la mayoría en el último de abajo, siendo que la masa, no estaría ni en el gallinero. ( es una metáfora, pero que valga).
Cordialmente. Eduardo

Llanera Solitaria said...

Durante el gobierno militar, en 1987, nos visitó Juan Pablo II y nos conminó con esa potente frase. "Los pobres no pueden esperar".
Dado el tiempo transcurrido, vergüenza debieran sentir quienes han gobernado desde esa fecha.

Mario Grez said...

El pecado social que significa esta desigualdad debiera carcomer las conciencias de quienes han tenido responsabilidades públicas.

Jorge Palominos said...

La izquierda siempre ha tenido un doble estándar social
Hoy día, el socialista Estévez, actual presidente de Cruzados (UC), no quiere que el populacho de Colo Colo se aparezca por el estadio de la UC.