Tuesday, November 01, 2011

EL MINISTRO Y LOS JUECES


Se molestaron los jueces porque el Ministro de Justicia, con publicidad incluida, les dijo que serían evaluados, para eventuales ascensos, observando su actuar frente a violentistas y otros.
La Corte Suprema, no le gustó y emitió una declaración en que pone en duda el cumplimiento de las garantías constitucionales existentes en torno al actuar de los referidos magistrados.
¿Cuál es el problema?
Convengamos que el Ministro Teodoro Ribera no actuó bien. Una opinión, transformada en amenaza, pues se hace con publicidad, definitivamente no corresponde. En estos días en que Chile, se ha visto repleto de odiosidades, agregar otra, resulta delicado por decir lo menos.
Los intendentes y gobernadores, tienen la obligación de informar al Presidente de la República sobre el actuar de los jueces en su respectivo territorio. Así lo dispone la ley, sin embargo, tengo dudas fundadas de que tal acción se lleve a cabo. Se trata de una información oficial, pero privada, que el gobernante, a través del su Ministro de Justicia, considera en las resoluciones, ascensos, nombramientos y otros, que corresponda a los miembros del Poder Judicial. Y si eso es privado, también las palabras del Ministro, deben serlo, porque sino, perfectamente los intendentes y gobernadores, pueden transformar tal facultad en un hecho público, creando desorden y anarquía.
¿Qué ocurriría si el Ministro Secretario general de la Presidencia, responsable de las relaciones con el Poder Legislativo, hiciera lo mismo con los parlamentarios y el de defensa con los uniformados y así toda la administración del Estado?
El Ministro Teodoro Ribera, al expresar esta determinación, tuvo a la vista el desprestigio del Poder Judicial y por cierto, la indignación de muchos chilenos que han visto al lumpen, destruir, saquear, llevar la anarquía a extremos no conocidos. También golpear a Carabineros, sumado a la interrogante que se crea al ver diversos jueces, pusilánimes, dar libertad indiscriminadamente a cuanto delincuente deambula por calles y áreas públicas. También tuvo presente, el desconcierto de los propios carabineros que, arriesgando su vida, logran apresar a estos individuos para que el juez los deje suelto a poco andar. Todo eso es así, pero, en estricta verdad, la situación amerita una revisión absoluta de todo. De partida, las propias leyes dictadas en los últimos años para enfrentar el delito, claramente, deficientes. La preparación de los jueces, casi todos alumnos de la Academia Judicial. Las políticas de paz social implementadas por el Ministro del Interior, también dudosas. En fin, el juez, ha terminado siendo la punta de un problema que es inmensamente mayor.
La Justicia, tiene una sola obligación, la armonía social y ésta, no se ha visto reflejada en su actuar. Las razones son variadas, pero quien sabe si la más importante, es que el Poder Judicial, está cada día mas comprometido consigo mismo. Seguramente aquel juez pusilánime, es hijo de otro magistrado o hermano de un notario o comprometido con algún Conservador. Por ello, si el Ministro de Justicia, quisiera resolver tales asuntos, no es lógico que esté en declaraciones menores. Todo lo contrario, sirve para desorientar más aun, pues desvía su vista, dejando que lo más comprometido, siga igual al interior de la justicia.

Mario Ríos Santander
Nov. de 2011.-

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