Wednesday, November 16, 2011

LA UNION EUROPEA, ¿EL FIN?


Fue admirable que las naciones europeas, que pocos años antes eran primeros actores de grandes tragedias de la humanidad; dos guerras mundiales; guerra fría extendida por cuarenta años; construcción de muros vergonzosos; satélites de imperios, independencia de sus colonias africanas -gran parte de ellas envueltas en el hambre y la guerra-, todo ello en pocas décadas, lograban construir una sociedad, la Comunidad Europea, que no sólo sumaba anhelos comunes, sino que también, creaban una moneda común, el Euro, transformado en un referente monetario, cuya trascendencia superaba incluso al poderoso Dólar americano y se ponían a la par con otras monedas asiáticas.
En realidad, todo fue admirable, hasta que ocurrió lo impensado, pero, para la historia de la humanidad y los actos políticos mas recientes, es absolutamente normal.
Esta magnífica unidad de naciones, enfrentó dos hechos que ningún acto administrativo puede superar: Sus nacionalidades y la democracia popular. En la primera, a poco andar, comenzaron a surgir capacidades, cultura, disciplina de naciones que fueron muy distintas a otras. En las primeras, el avance del desarrollo colmó su andar como Nación y en las segundas, todo lo contrario, se empobrecieron y mas que eso, fueron incapaces de ponerse a la altura de las primeras. En virtud de ello y honor a la Unidad Europea, las naciones de mejor andar, comenzaron a subvencionar la economía de aquellas que se quedaban rezagadas. Y vinieron los actos democráticos, aquellos que permiten a los pueblos manifestar su voluntad. En las naciones exitosas, las políticas no se modificaron, en las otras, teniendo a la vista los miles de millones que llegaban en subsidios, se instalaron gobiernos dispuestos a satisfacer los anhelos populares, que siempre serán mayores a los recursos que disponen sus estados, repartiendo los dineros que alguno de sus socios, lograban con trabajo y disciplina. Todo esto, en medio de símbolos comunes, parlamentos europeos onerosos e inútiles, embajadas diversas, tratados comerciales (entre ellos Chile). En suma, sumidos en una burbuja irreal. Alemanes, franceses y nórdicos, entre otros, se aburrieron. Los ingleses, vuelven a levantar la voz, ahora con cierta ironía, recordándole al resto de Europa que ellos lo habían previsto hace años atrás y que por eso, el Euro, en su economía, no tiene vigencia. En realidad son los más autónomos. Por otro lado, Grecia, España, ahora Italia y sin dudas, otras naciones balcánicas que habían logrado ingresar a esta Comunidad, comienzan a debatirse en la desesperación. Se terminaron los subsidios y ahora tendrán que ponerse a trabajar. La democracia, había actuado al revés. Elegía gobiernos que también caminaron al revés. Otros, populistas, igual. Y peor aun, se sumaba la tragedia de África, toda colonizada por las mismas naciones, que camina a la hambruna y el desgobierno. Entonces, lo previsible, el anuncio de una Crisis Mundial.
Chile, también sufrirá esta crisis, pero en menor medida. Sus principales activos exportables están en Asia, Norteamérica y Oceanía. Hemos entendido que el Oeste es el futuro. Sin embargo, entre nosotros, renace el populismo. Los subsidios se multiplican. Al anhelo laboral, disminuye. Es decir, la crisis, si la hay, se gestará al interior de nuestras fronteras y no fuera de ellas.

Mario Ríos Santander
Noviembre de 2011.

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