Wednesday, November 23, 2011

LOS PASOS CORDILLERANOS


Una buena parte de los alcaldes chilenos, cuyo territorio comunal deslinda con Argentina, sienten una especial predilección: "Tener un paso con la hermana república".
Para ello, convocan a cuanta autoridad encuentran a la vista, parlamentarios, que son los primeros en “enganchar”, luego gobernadores, intendentes. Surgen comités por doquier, generalmente presidido por algunos jubilados que tienen tiempo para tales menesteres. Se convoca a la prensa local, el ítem, gastos de representación se pone con el asado. Se destaca, ”esta notable iniciativa”, agregando que “ya se ha conocido la opinión del Intendente trasandino que ha manifestado toda su disposición a cooperar para la apertura de este paso”. Todos felices.
En la actualidad, hay 27 iniciativas en el Ministerio de Relaciones Exteriores, que descansan el sueño de los justos, en espera de la bendición correspondiente. Se han sumado “corredores bioceánicos”, “ferrocarril trasandino del norte”, “ferrocarril trasandino del sur”, otros ferrocarriles y otros corredores, en fin, la lista es larga.
Los argentinos, bastante mas empeñosos, disponen pavimentación inmediata hacia la frontera con Chile, envían delegaciones a territorio chileno, (con un mate de regalo al Alcalde que a esas alturas se ha transformado en un leal amigo), el asado correspondiente, promesas al por mayor y anuncian el intercambio comercial. La fiesta es muy entretenida. Y aunque todo pareciera caminar, la verdad es que, al menos en toda la geografía del sur – oeste argentino, sus pueblos pequeños, comunidades modestas, a lo más, terminan enviando un equipo de fútbol que de paso, siempre le ganan al equipo del alcalde.
Lo anterior, que más bien pareciera una ironía, es una enorme verdad.
Sin embargo, hay un trasfondo. Hay que llegar al Pacífico, el mar del futuro y Chile tiene 5 000 kilómetros frente a este mañana admirable. Las comunidades argentinas, ubicadas algo mas allá de lo faldeos del Este cordillerano, no han tenido una vida fácil. Su país, salvo un par de excepciones, creció mirando solo el Atlántico. Europa los fascinó de tal manera, que recién comenzaron a percatarse que el futuro estaba hacia el oeste. Lejos de las luces de Buenos Aires, de la locura de Mar del Plata, de los millones de toneladas de grano embarcadas en Bahía Blanca. El interior, poblado de gauchos silenciosos, terminó por desesperarlos. Los gobernadores provinciales trasandinos, acompañan sus comunidades pobres. Chile, comienza fascinarlos, el Pacífico, mucho mas. Hasta el cambio climático les ha sido útil, las nieves se derriten antes.
¿Cómo encauzar este fenómeno que tiene todos los síntomas que llegó para quedarse?
La evidencia que a quien favorece es a nuestros vecinos y poco o nada a nosotros, puedes ser un buen argumento para revisar algo más que un simple paso. Nuestro patrimonio oceánico es demasiado grande como para obviarlo en este festival de iniciativas locales. Alguien recordará el gas que no llegó. Otro, nuestros límites pendientes. Mas allá, la Antártida. En fin, dos realidades, locales y geopolíticas a su vez, han hecho su aparición en este escenario. El Atlántico, no es nuestra prioridad. Si lo es, la unidad de las naciones, pero también nuestro Pacífico. Es un buen momento, para considerar los aspectos geopolíticos. Obviarlos, sería una irresponsabilidad.

Mario Ríos Santander
Noviembre de 2011.-

1 comment:

Anonymous said...

Evidentemente. Las consideraciones geopolíticas son insalvables.
Quizás aquellos que estuvieron, arma al brazo, en los pasos cordilleranos aquel tensionado año 78' sean los que mejor puedan opinar sobre la conveniencia de tener caminos expeditos y pavimentados con nuestros vecinos del Este. Vecinos que suelen resolver su problemática interna por la vía de conflictos internacionales, ckmo sabemos bien.

Raúl Olmedo D.