Monday, December 19, 2011

Colaboración de Antonio Silva - Murió Václav Havel, el líder "de terciopelo" que derrotó al comunismo


Praga Fue el artífice del movimiento pacifista que en 1989 devolvió la democracia al país centroeuropeo. La historia de un luchador incansable por los derechos humanos.
FREDDY VALVERDE Corresponsal

Václav Havel, un disidente y dramaturgo quien fue encarcelado por los comunistas y luego encabezó la pacífica "Revolución de Terciopelo" en 1989 para convertirse en Presidente de la ahora ex Checoslovaquia, falleció ayer a los 75 años.

Ex fumador compulsivo, Havel sobrevivió a varias operaciones de cáncer de pulmón a fines de la década de los 90, que casi lo mataron y lo dejaron frágil por el resto de su vida. El destacado dirigente murió luego de una prolongada enfermedad pulmonar. Estaba acompañado de su esposa Dagmar y una religiosa quien lo atendía al momento de su deceso en su casa, ubicada al norte de Praga.

Havel no fue un Presidente común y corriente. Lo dicen sus seguidores y también sus adversarios. Su aspecto tímido, su pausada retórica interrumpida por una tos omnipresente y sus particulares gestos, se convirtieron en algo familiar para los checos.

Fue el símbolo más firme de los cambios acaecidos a partir de la derrota del comunismo en la desaparecida Checoslovaquia y de la llamada "Revolución de Terciopelo" de 1989. Su prestigio de luchador incansable por el respeto de los derechos humanos superó las fronteras de su tierra, situándole en el pedestal de las celebridades mundiales.

A pesar de su quebrantada salud, desde la época de la persecución y cárcel comunistas, nunca perdió su especial sentido del humor. En los primeros meses de su función presidencial llegó a montar un monopatín para recorrer los largos pasillos del Castillo de Praga, sede presidencial. Para la alarma general de sus asesores, recibió a cantantes de rock o estrellas de cine con honores para jefes de Estado.

El credo de su vida fue "la verdad triunfará". En medio de la euforia por la derrota del comunismo desafió a las masas diciendo "no seremos como ellos". Condenó la violencia y el uso de la fuerza encabezando en 1989 el legendario Foro Cívico (OF), agrupación anticomunista por medio de la cual trató fallidamente de aplicar su "política apolítica", que no fue otra cosa que un intento por restar protagonismo a los partidos para favorecer así a las organizaciones ciudadanas que, desde su perspectiva, debían participar activamente en la dirección de la sociedad.

Al igual que el primer mandatario checoslovaco Tomas Garrigues Masaryk, conocido como el padre de la patria, Havel fue para su Nación el "Presidente libertador", representó la democracia después de casi cuatro décadas de "socialismo real".

Ideas claras

Sin experiencia política, pero con ideas claras sobre lo que significaron la falta de libertad, la persecución y la cárcel de personas que buscaban el respeto de los derechos fundamentales del ser humano, Havel aceptó el desafío y se puso al frente de un pequeño país poscomunista centroeuropeo que después de finalizada la Guerra Fría, trataba de recuperar su lugar en la comunidad de naciones democráticas.

Su mensaje ecuánime cargado de verdades y humanismo fue más allá de las fronteras de su tierra, más allá de los países del Centro y Este de Europa, haciendo mella en los derroteros más importantes del planeta donde se traza la política mundial.

Con la sencillez y humildad que siempre lo caracterizaron, nunca dudó en expresar su preocupación por el destino de la humanidad, exhortando a los políticos mundiales izar la bandera de la ética y la moral en sus labores diarias de dirección.

Se rigió por un principio en su esencia muy sencillo pero de gran trascendencia, al repetir una y otra vez: "Los intereses personales nunca deben sobreponerse a los intereses generales".

Nadie es profeta en su tierra. Mientras las universidades más prestigiosas del mundo se peleaban por conseguir que Havel presentara sus tesis humanistas o recogiera personalmente galardones como reconocimiento a su aporte a la paz y al entendimiento entre los pueblos, en su país sumergido en la transformación económica el mensaje sobre ética y moral, muchas veces no encontró acogida porque a los políticos del momento lo único que les interesaba era la cotización de la corona checa.

En la sociedad occidental, afectada por diversos problemas como por ejemplo el desempleo, pérdida de identidad, con sistemas políticos con ideologías casi agotadas, el mensaje humanista y denunciante de Havel fue siempre recibido como una especie de tonificante.

Faceta artística

Nacido el 5 de octubre de 1936 en Praga, en el seno de una familia de ingenieros y constructores, Havel mostró desde temprana edad, para sorpresa de todos, inclinaciones literarias.

Debido a su origen "burgués" los comunistas le impidieron cursar estudios universitarios, porque las aulas estaban entonces reservadas para los constructores del socialismo y no para los hijos de los capitalistas explotadores. Por las noches estudió hasta obtener el bachillerato, mientras que de día trabajó como asistente en un laboratorio; durante dos años hizo de tramoyista en teatros de Praga donde posteriormente se presentaron sus primeras obras teatrales.

Después de la invasión de las tropas del Tratado de Varsovia el 21 de agosto de 1968, Havel se integró a la agrupación anticomunista conocida como "Club de los militantes sin partido" (KAN), fue miembro del capítulo checoslovaco del PEN club y escribió uno de los artículos más duros en ese momento contra el régimen comunista exigiendo pluralidad política.

A raíz del incremento de la tendencia que promulgaba la opresión política, conocida como "normalización", surgió Carta 77, petición de un grupo de intelectuales que denunciaron la violación de los derechos humanos en el país, pero que pronto pasó a convertirse en un movimiento disidente que rompió el silencio de la población. Havel fue uno de los primeros portavoces de Carta 77, lo que lo convirtió en frecuente inquilino de las cárceles comunistas.

Ni la enfermedad ni la presión del régimen comunista, que le ofreció boletos de avión para que abandonara el país, hicieron sucumbir a Havel.

Nominado en repetidas oportunidades al Premio Nobel de la Paz y con un sinnúmero de galardones y premios internacionales, Havel dudó siempre de sí y se identificó mucho con su escritor preferido, Franz Kafka. Existió, sin embargo, una gran diferencia entre ambos: mientras Kafka vivió en carne propia sus terribles pesadillas, a Havel se le cumplió su sueño, ver libre y democrático su país. Gracias a su labor, la República Checa es hoy un país que camina por el sendero de la integración europea.

En septiembre de 1996, Václav Havel visitó Chile y firmó acuerdos de cooperación.

Su liderazgo moral y su pacífica resistencia sacudieron los cimientos de un imperio y expusieron el vacío de una ideología represiva.

La República Checa pierde a uno de sus grandes patriotas, Francia a un amigo y Europa a uno de sus sabios

Fuente:emol

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