Monday, January 09, 2012

La tía Nana


Cumplió 92 años el pasado diciembre, y depende de una modesta pensión que obtuvo al término de una vida de trabajo en la Administración Pública.
Se llama Eliana, en realidad. Pero para nosotros es la tía Nana. Mas o menos lúcida aún, está perdiendo paulatinamente el uso de sus extremidades, afectadas por la artritis y el peso de los años. Le cuesta una enormidad desplazarse con ayuda de bastones.

Votó por Sebastián Piñera el 13 de diciembre de 2009, en la pasada elección presidencial, y ese proceso constituyó toda una aventura a su edad. Desde luego, porque mi esposa debió - sorteando enormes dificultades - llevarla y traerla desde su domicilio al recinto de votación, sito en Providencia. Pero además, porque sólo ese día se enteraron, al llegar, de que el lugar de votación había sido cambiado. Y allá partieron, para que la anciana pudiera cumplir con su deseo - mas que obligación - de sufragar.
Eso fue en la primera vuelta. Para el balotaje, el 17 de enero siguiente, la secretaria de su mesa extravió el carnet de identidad de la tía Nana ( lo entregó a otra votante, en medio de un desorden de antología) y hubo que realizar varias diligencias, así como esperar algunos días, hasta poder recuperar el documento desde una notaría.
Nada de eso afectó el ánimo de la tía. Estaba feliz con el triunfo de su candidato.
Luego vino - además del sismo del 27 de febrero - el envío de los distintos proyectos de ley destinados a cumplir - así decían - las promesas de campaña como programa de gobierno.
Y con mucho ruido, se aprobó, en agosto del pasado año 2011, la anunciada eliminación del 7% de salud para jubilados y pensionados. En una primera etapa - también se dijo así - sólo para aquellos que percibieran pensiones iguales o inferiores a $ 250.000
Corrieron los meses, hasta que llegó finalmente el gran día, en noviembre último, cuando la rebaja debió hacerse efectiva en las liquidaciones de los pensionados. La tía Nana no durmió la noche anterior a la del pago, ansiosa y emocionada, a la espera de ese maravilloso aumento de renta que el sistema le entregaría con cargo al erario.
Nada ocurrió, sin embargo. Su pensión de noviembre, ascendente a $ 219.861, mostró el mismo descuento de $ 15.390 del mes anterior, por concepto - se lee en blanco y negro allí - del “ 7% salud Fonasa “. Desconcierto y desazón.

Mientras sus sobrinos realizábamos múltiples indagaciones al respecto, se cumplió el pago de la pensión de diciembre (algo adelantada en ese mes) y el monto ahora reajustado en un 3,7% (“estimado” se hace constar allí) de su pensión, quedó en $ 227.996. Al que se aplicó un descuento por concepto de “ 7% salud Fonasa “ de $ 15.960

Yo no sé si alguno de los lectores de este blog supone, siquiera, o es capaz de imaginar, lo que representa para una anciana de 92 años, semi inválida, la suma de $ 15.960 En especial, si se le ha prometido formalmente, y por parte de la primera autoridad de la República, que los recibirá de aumento neto, por concepto de descuento no aplicado de su cotización de salud. Como política de justicia social, además. No sabría como explicarlo bien, pero para ella ha sido devastador. Terrible.

Hechas las consultas del caso, resulta que la Ley 20.531 que aplica la supresión del citado descuento del 7% de salud a los pensionados, no es tal y como se anunciara, ni como proclama la publicidad oficial en la TV y otros medios. Otra vez, el manido asuntito aquel de “la letra chica”.
Se aplica, de acuerdo al texto legal aprobado, a aquellas pensiones “solidarias” otorgadas a personas que carecían de todo ingreso, o contaban con alguno muy pequeño. Y también, a aquellas que recibieron por Ley, en gobiernos anteriores, complementos a sus bajas pensiones. Son los llamados sistemas de Pensión Básica Solidaria y de Aporte Previsional Solidario.
Pero la supresión del descuento no corresponde a aquellas pensiones de “Régimen General”, aunque sean inferiores a los $ 250.000 que se anunciara.

Es muy posible que en ese criterio de distribución haya mucho de justicia social. Pero hay que decirlo así, claramente, evitando a los otros pensionados desilusiones que pueden resultar muy amargas.
Lo claro es que, para la tía Nana, lo prometido no se cumplió.
Hemos tratado de explicarle lo que nosotros tampoco logramos entender, y ella ha escuchado toda la novela con mucha atención. Nos formuló, en respuesta, una pregunta que nos dejó perplejos.

“ ¿ Es decir que yo, que trabajé toda una vida - nos expresó - no tengo derecho a ese beneficio, y si lo tienen otras personas que no trabajaron nunca, ni hicieron aporte alguno al país ? “

Su inquietud es pertinente, porque la publicidad estatal en TV muestra a una anciana de cabello cano recibiendo el beneficio, mientras una voz en “ off ” explica : “Ella cumplió con Chile, y ahora Chile le devuelve la mano”. Dando a entender que la persona en pantalla trabajó por años, aportando fondos y “construyendo” moral o éticamente una pensión de vejez.

La tía Nana está, también, muy al tanto, y lo están todos los pensionados del país afectos al descuento del 7%, que de ese guarismo, sólo un 5% va como aporte a la Salud. El otro 2% se destina - ¿ No lo sabía Ud. ? - a financiar las licencias médicas del personal en activo. Leyó bien, estimado lector : los pensionados de Chile, en medio de su espantosa necesidad y carencias, contribuyen con un 2% de sus rentas al pago de licencias médicas que, en su calidad de personal en retiro, jamás podrán utilizar.
El término “publicidad engañosa” ha sido acuñado por la propia autoridad para referirse a bienes o servicios ofrecidos con fines dolosos por esa vía. No se si corresponde su aplicación en este caso, pero me gustaría enterarme.

La tía Nana si le cumplió a Chile. Trabajó muchísimos años para ello. Su pensión es hoy inferior a los $ 250.000 que el propio gobierno estableció como marco de referencia. Pero nadie le cumple a ella, ni le devuelve mano alguna.

Y es tan ingenua esta nonagenaria, tan encantadoramente simple, que cree que va a vivir hasta la próxima elección presidencial, y que mi mujer va a volver a acompañarla para votar por un candidato continuador de Piñera.

Pobre tía. Me confidenció en estos días - bajo absoluta reserva - que, en su criterio, al Presidente lo tienen engañado y que alguien “ del Ministerio” se está quedando con su plata del 7%. Alma bendita.



Raúl Olmedo D.

4 comments:

Anonymous said...

Que relato conmovedor y bien hecho .Parabienes !!. Mi hermana mayor y mi cuñado están en la misma situación ( él 80 años, ella este año cumple 70), se sienten tan engañados que este es un tema tabú, imposible de mencionar para evitar que se transtornen de indignación.Ámbos son de RN y están apoyando el gobierno actual pese a la ( como bien dice Don Raúl), propaganda engañosa. Atte. Eduardo

Llanera Solitaria said...

Ahora, resulta que los que nada hicieron durante 20 años son los buenos y el gobierno que algo hizo es el malo.
¡Paradojas del ser humano!

Carmen Domínguez R-T said...

Parece que la tía Nana tiene la inteligencia como para percatarse que el Gobierno está haciendo un tremendo esfuerzo, en todos los frentes, ya que se le exige arreglar todo lo que la Concertación no hizo.

Anonymous said...

La tía Nana es un personaje real, cuyos datos están disponibles para aquella autoridad que los requiera responsablemente.
No tiene, a su edad, la capacidad de entender por qué se ofreció y anunció una cosa y se hace otra, para empezar. Ni tampoco, por qué la publicidad oficial insiste en informar erróneamente sobre las alcances de este beneficio social.

Raúl Olmedo D.