Thursday, February 02, 2012

«Rehenes» de la UDI


Max Colodro
Fuente: La Segunda


Se sintieron legítimamente engañados por sus compañeros de ruta; quedaron marcando ocupado ante la audacia fría de Carlos Larraín, que, en una movida clandestina y en concomitancia con un partido opositor, remeció la agenda pública, colocando en su centro las reformas políticas y electorales. Tras poner el grito en el cielo, la pataleta gremialista consiguió apenas una ambigua disculpa del presidente de RN, que a pesar de todo continuó socializando su propuesta en medios de comunicación y centros de estudio. En los hechos, la UDI obtuvo un dulce envenenado: impuso la idea de que todo acuerdo en materia tributaria y de reforma electoral debe tener como condición ex ante un entendimiento al interior de la Alianza; es decir, su «triunfo» fue imponer el mecanismo para verse obligada a aceptar dos reformas que hasta hace algunas semanas rechazaba de plano y por principio.

Deliberadamente o no, la jugada de Carlos Larraín terminó siendo la trampa perfecta: forzó a la UDI a acotar la discusión a un problema de «formas», y a resignarse a aceptar de contrabando que el Gobierno y la Alianza inevitablemente tendrán en los próximos meses propuestas para modificar el binominal y hacer ajustes tributarios. Tras las esquirlas de lo que aparentó ser un cuartelazo exitoso del gremialismo, el Gobierno y la directiva de RN terminan saliendo ahora de vacaciones dejando instaladas en el horizonte dos reformas que la UDI no quería ni siquiera sentarse a discutir. Y todo ello, en un cuadro político donde se la obliga a pagar los costos de ser la colectividad contraria a los cambios, y de la cual la inmensa mayoría del país -RN y Gobierno incluidos- sería «rehén». Dulce ironía.

En rigor, la imagen de un gobierno y una coalición esclava del gremialismo terminó siendo tremendamente funcional a los intereses y diseño de Sebastián Piñera. En el curso de estos primeros dos años, la UDI ha sido lenta y progresivamente llevada contracorriente; obligada por un manejo comunicacional muy eficaz a desprenderse de contenidos emblemáticos y fundacionales: desde el acuerdo de vida en común hasta el hecho de aceptar que en esta administración no habrá ningún tipo de indulto para los violadores de DD.HH. Y hoy día, sin saber bien cómo, quedan sentados en una mesa servida para la discusión sobre una reforma tributaria que no querían y la modificación de un sistema electoral que no deseaban tocar.

La movida del presidente de RN resultó así ser un montaje de lujo. Debió «agachar el moño», pero terminó llevándose el premio mayor para la casa. Dejó a la disidencia de su partido muda y sin libreto, y a sus aliados obligados a pactar reformas. Y como si todo ello fuera poco, abrió las cerraduras de una oposición dura, mostrando capacidad de interlocución y acuerdos con su principal partido de centro. En rigor, la señal política de lo que aquí empieza a cocinarse ha sido prístina y contundente, hasta el punto que el propio senador Andrés Zaldívar llegó a afirmar que el acuerdo con RN busca hacer más «flexibles» las actuales alianzas político-electorales. Más claro, imposible.

Es cierto que el ruido de estos días no ha dejado oír la música y que el desorden en las coaliciones tiene costos, aunque sean coyunturales.

Pero, dejando a un lado lo anecdótico de este incidente, el Gobierno tiene finalmente despejado el escenario para afirmar que, consensos mediante, habrá reforma tributaria y modificaciones al binominal. Eso, mientras otros deben pagar el costo de tener a Chile de rehén, precisamente con la intención de que ambas cosas no ocurran. Negocio redondo...

1 comment:

Armando Jaramillo Lira said...

Leer el comentario de Colodro y no imbuido yo en la querella permanente RN-UDI, sino que con alguna perspectiva, sin duda que los temas candentes en torno al tipo de reformas involucradas, llevan a estimar la reflexión del amigo Saenz de Santa María en cuanto a que la "derecha oligárquica" no puede estar menos representada por el Gobierno de Piñera. Son en el fondo puros temas que a ese sector le DUELE MUCHO. Piensa tu que a partir de la Reforma Tributaria los obliga a meterse sin ninguna gana las manos a los bolsillos y, en materia electoral, a cifrar una expectátiva menor en cuanto a su representación en las cámaras. ¡ Divertido !, pero asi son las grandes contradicciones en política. Para el mundo empresarial, el Gobierno de Eduardo Frei Montalva fue mil veces mejor que el de Jorge Alessandri ( a exepción de la agricultura).