Monday, May 07, 2012

27/F: Bachelet, su responsabilidad y su incómodo silencio


Marcelo Brunet

No creo que Michelle Bachelet sea penalmente responsable por los 156 muertos en el tsunami ni por las 25 personas desaparecidas desde esa fatídica madrugada del 27 de febrero de 2010, exactamente hace dos años atrás.

El Ministerio Público, representado por la Fiscal Solange Huerta, es de ese mismo parecer. A su juicio Bachelet, a diferencia de ocho funcionarios públicos de su confianzaformalizados por su presunta responsabilidad por la fallida alerta de tsunami del 27/F, incluido su ex subsecretario de Interior, sería inocente penalmente pues su actuar no habría importado comisión de delitos.

Insisto: la ex presidenta no sería penalmente sancionable. Pero eso no obsta a juzgar su accionar en el fatídico terremoto y maremoto. Ahí sí fue políticamente responsable.

¿Por qué debiéramos juzgar políticamente a Michelle Bachelet?

No por oportunismo político, ni por afán electorero. La razón es simple. En un Estado de Derecho las autoridades son responsables de lo que hacen y de lo que no. No hacer responsable a una autoridad es equivalente a volver siglos atrás, a la época en la que la gente creía que los reyes respondían sólo ante Dios de sus actos.

Razones para responder hay, y varias. Primero, señalar en conferencia pública que “no hay aviso de tsunami”, cuando ya varias horas atrás el país había sufrido el tsunami en 300 kilómetros de su costa y zona insular.

Segundo, por haber cometido el desatino de desestimar el apoyo foráneo, “no necesitamos ayuda internacional”, dijo a las pocas horas, desdiciéndose del desatino a poco andar.

Tercero, por su irresponsabilidad al no decretar de inmediato los estados de excepción post-terremoto que hubiera permitido a las Fuerzas Armadas evitar y prevenir la verdadera anarquía que se produjo en zonas de todo Chile. ¿Cómo olvidar los saqueos, el temor de cientos de desconocer si sus parientes o amigos en el sur estaban seguros ante las hordas que se tomaron las zonas afectadas? . ¿Cómo dejar de lado cuando, por ejemplo, en Lota el alcalde Venegas literalmente rogaba a Bachelet que los militares llegaran a imponer el orden? Estaciones de gasolina en llamas, ráfagas de disparos, histeria colectiva, residentes custodiando las calles contra pandillas de saqueadores. “Es imprescindible que el Ejército esté en nuestra ciudad", rogaba el edil, sin respuesta de La Moneda.

Cuarto, por no haber sabido abastecer a la zona de catástrofe. No articuló medidas idóneas para abastecer de agua y alimentos a mas de dos millones de de habitantes de la zona del epicentro.

Aclaremos. Bachelet ya no va a ser acusada constitucionalmente. Nuestro débil sistema de control–la Constitución establece un breve plazo de preclusión de 6 meses desde su expiración en el cargo de la acción para acusar constitucionalmente a un ex presidente- impide hacer que el Senado evalúe la responsabilidad política que de Bachelet. Pero ello no significa que los chilenos juzguemos políticamente su actuar.

Porque, por más que queramos disfrazar la realidad, es un hecho que Michelle Bachelet no estuvo a la altura de un evento como el que los chilenos vivimos. Esa madrugada demostró que nunca tuvo el liderazgo necesario. Las imágenes de la ex Presidenta en esos momentos, mientras mascaba chicle, descoordinada, desorientada, sin saber qué hacer, realmente indignan y conmueven.

Algunos de sus partidarios, los mismos que aun sueñan con que ella volverá a la presidencia el 2014, se molestarán por esta columna. En su defensa, probablemente insinuarán que las Fuerzas Armadas complotaron en contra de Bachelet. O que le faltó información. No solo sus propios colaboradores desmienten tal anodina tesis –Francisco Vidal, el primero de ellos- sino que a la luz de los acontecimientos ella parece cuento de viejas. Si le cabían dudas de la información inexistente, debió adoptar medidas para evitarlo. Y si nombró funcionarios ineficientes, debe responder por sus contrataciones.

Ello lo sabe su círculo y le pesa. Porque, de pretender llevarla a una candidatura presidencial, inevitablemente el debate girará en torno a la siguiente pregunta: ¿A quien quisiera Ud. en la oficina de la ONEMI en caso de un terremoto? ¿A Bachelet de nuevo? Por cierto, la respuesta beneficia a Allamand, Golborne, Matthei o cualquier presidenciable de centro-derecha con capacidad de gestión.

Insisto. No creo que Michelle Bachelet sea penalmente responsable por los 156 murieron en el tsunami ni por las 25 personas que siguen desaparecidas. Pero si lo es, políticamente, con Chile y con las víctimas del terremoto y tsunami. Y los chilenos, al evaluar a la ex mandataria, deberemos tener aquello en consideración.

No comments: