Friday, May 04, 2012

¿Torre Eiffel u otro Transantiago de la Concertación?


Sergio Melnick
Fuente: La Segunda

Lagos, en 2006, colocó la primera piedra del Costanera Center y no había permiso de edificación. Las instituciones entonces no funcionaban. En este tema y otros, el ministro Bitran puso el punto sobre las íes en obras públicas, pero el resultado fue que lo echaron. El año 2007, él había requerido una estación de la línea 4 del metro como parte de las mitigaciones. Sergio Bitar dijo en 2008 que el Gobierno no financiaría obras de mitigación. Pero a Bitar el tema se le fue totalmente en collera, acoplado al drama de la rotonda Pérez Zujovic, que es parte del problema nunca solucionado. En diciembre de 2009, Bachelet reinauguró los trabajos del Costanera Center, curiosamente una semana antes de las elecciones, y Paulmann, cándidamente, reconoció la movida política. El resultado fue obvio: no se hicieron las obras de mitigación, y Moya pagará. Como siempre.

Ahora faltan días para la apertura parcial del mall, y ésta será otra herencia oscura de Lagos y Bachelet, tal como el Transantiago mismo. Nuevamente un caso de mala gestión, voluntarismo y política de mala calidad. Nunca debemos olvidar que popularidad no es sinónimo de buen gobierno. Por ello, ésta es otra difícil explicación que tendría que dar Bachelet, si decide finalmente venir a postular por la Presidencia.

La Concertación tiene sus aportes históricos, no cabe duda. El más importante, para mí, fue un adecuado clima de gobernabilidad por 20 años, logro no menor para un país como el nuestro. Pero, claro, la economía se les vino abajo paulatinamente, por una sistemática falta de interés en la importancia del crecimiento económico, que es la madre de todas las batallas del desarrollo, aunque no la única. La peor gestión de todo ese período fue la de la dupla Bachelet-Velasco, que, aun con grandes condiciones y muy buen precio del cobre, lograron pésimos resultados en la economía, con aumento del desempleo y caída de la inversión y la productividad año tras año de su gestión. ¡Hasta aumentó la pobreza en su período! Y además nos dejaron varios presentes griegos. El Transantiago es literalmente una vergüenza nacional, por lo mal diseñado, lo peor implementado y una carga financiera que supera los límites de la prudencia y que no tiene cómo bajar nunca más. Sin el Transantiago no sería necesaria una reforma tributaria para financiar la educación. Increíble.

Pero hay otros «transantiagos», con otros nombres. Por ejemplo, Bachelet con Velasco quebraron económicamente a la Enap y nadie entiende muy bien cómo lo lograron, pero lo hicieron. Es casi una proeza económica, que probablemente sólo los argentinos sabrían hacer. Y Velasco da charlas por todos lados sobre el buen manejo económico, siendo él mismo quien reventó el presupuesto público, dejando un déficit de 3,5%, haciendo caso omiso de la buena regla de equilibrio fiscal de Eyzaguirre. EFE es otro de los desastres que acarreamos sin mucho destino. Las pérdidas seguirán para siempre. También lo fueron la Cenabast, el Sename, la Conadi, Chiledeportes, en fin.

Pues bien, otro Transantiago lamentable de Bachelet será el complejo Costanera Center, que ella inauguró sin demasiado recato y menos visión de futuro. En ese proyecto se vulneraron todos los principios elementales de la buena administración del gobierno y de la ciudad. Un proyecto que quizás nunca debió existir como tal en ese lugar, y que se inicia ahora sin las obras básicas de mitigación, en una zona donde el tráfico ya estaba totalmente colapsado hace un buen tiempo. No era una sorpresa. Era todo previsible, tal como el Transantiago, pero todo se hizo muy mal.

Paulmann, con una pachorra casi sorprendente, se atreve a comparar su monstruo urbanístico a la torre Eiffel, lo que sólo ha causado risas entre la población informada. Su edificio es sólo unos pocos pisos más alto de otro aledaño, que nunca mostró esos aspavientos. ¡Una grandilocuencia que dejará tantos perjudicados y tantos costos para Moya!

En la zona aún se siguen construyendo otros edificios que harán tanto más grave la situación. ¿De quién es la culpa de todo esto? Probablemente de muchos actores públicos, pero fundamentalmente del gobierno de la época, que lo permitió y hasta lo estimuló, como ya sabemos.

Yo espero que el Presidente Piñera no concurra a la apertura de este gran error urbanístico de Santiago. Lo que sí corresponde es que venga Bachelet a la inauguración del proyecto que calificó como el “símbolo de la pujanza de la sociedad”, y dé la cara para el futuro.

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