Friday, August 24, 2012

¡CREERSE EL CUENTO!


Por largo tiempo he venido oyendo una frase, que inicialmente fue más bien de corte juvenil; ahora, sin embargo, ya está instalada en el léxico o decir de cualquiera, de un modo masivo. Me refiero a aquello de “creerse el cuento”. Su elocuente formulación ya no requiere de mayores explicaciones y la que podamos dar, sólo reafirma su sentido en orden a un posicionamiento muy marcado que puede alguien alcanzar en torno a una idea propia y su modo de divulgarla, o un proyecto determinado que impulse con mucha pasión o simplemente extenderse a un determinado cargo o función ejercido con obnubilación. Aquí se concentra la mayor parte. Así, a vía de ejemplo, días pasados, en mis andanzas por los Tribunales saludé con la cordialidad de costumbre a un colega, compañero de curso universitario, que me lo topé en los pasillos de uno de los “templos de la justicia”, respondiéndome éste con un corto mohín de cabeza. Me acerqué y le consulté si había yo incurrido alguna vez en alguna incorrección como para ser acreedor de tan brusco cambio en la retribución del protocolo social. De manera adusta y circunspecta me responde: “…soy abogado integrante…, en otras circunstancias te respondo el saludo… “.
Tan torpe respuesta sirve para graficar con mayor énfasis las creencias que ciertas circunstancias determinan el proceder de algunos seres, en contraste con otros, que han alcanzado prácticamente el zénit sin haberlo pretendido mayormente. Se dirá de éstos últimos, entonces, “…que no se creen o no se creyeron tanto el cuento… ”. Vinculo la reseña, la frase y la anécdota a los datos que nos entrega la reciente encuesta CEP, básicamente lo que apunta a la elección presidencial del próximo año 2013. Ésos mantienen invariable la ventaja sideral de Michelle Bachelet sobre sus oponentes, cualquiera éste sea. Y ya se ha jugado más de la mitad del segundo tiempo…, siguiendo el mismo gráfico de un amigo mío, que aprecio mucho, y que hace un año a esta parte era renuente a la idea que la brecha se pudiera mantener en el tiempo…Personalmente, el resultado me parece digno de alguna reflexión, pero ¡ahí está! La administración Piñera, por su parte, se ha desenvuelto dentro de cánones de aprobación que se extienden sobre lo aceptable, particularmente con los que han sido los gobiernos de derecha en Chile. Existe consenso, de otra parte, dentro de los escasos concertacionistas que todavía pululan, que muchas de las tareas que quedaron pendientes o que simplemente no fueron realizadas por los gobiernos anteriores, han sido concluidas a cabalidad durante este régimen. Incluso, para los más sagaces, éste – el de Piñera – ha sido el 4º gobierno de la concertación y mejor, todavía. En fin, aparte del conflicto de los estudiantes, los índices son satisfactorios y el empeño comprometido para nada insignificante en orden a conquistar el alma nacional con políticas sociales de alguna relevancia y - a ratos – con claros sesgos proselitistas que terminan gestando la indignación de los sectores más duros de la derecha. En fin, por su parte, el Presidente Piñera maquilla varias veces su imagen. Aparece menos en los medios. Deja de contar chistes. Kramer, subliminalmente, termina rindiéndole un tributo en su exitoso filme…, etc. Pero, ¡No Hay Caso! No son creíbles. El alza es imperceptible. La balanza sigue inclinada fuertemente hacia Bachelet.
Es que la Michelle (Gordi, para los más amigos), y no es bobo reconocerlo, tiene un especial encanto que le aflora naturalmente mientras los demás postulantes se desgañitan buscando oportunidades para sobresalir, sea de rescatistas o con altisonantes opiniones sobre el devenir nacional siempre con amplia cobertura mediática. La ex mandataria, en cambio, se mantiene inopinadamente desde su escaño en la ONU y cada cierto tiempo nos granjea una sonrisa o tal vez, un comentario aislado sin compromiso alguno. ¿Curioso no? ¿Se quebranta la regla? Pienso que no. La política, por lado y lado, se ha ido instrumentalizando de un modo frío, donde sólo interesan los cálculos electorales, las cifras, la utilidad del individuo para el repunte de tales guarismos, que resulta más rentable ser ministro de estado que senador para efectos de aparecer más veces en TV transformando al electorado en una suerte de consumidor más de este producto y ya nadie le habla a sus sentimientos como pareciera hacerlo esa “ gran Mamá de Chile” y que , por añadidura, se le nota que tampoco se cree el cuento . ¡Nunca se lo ha creído!
Aún así, con todo lo que la encuesta la favorece, de todos los pellejos políticos que el variopinto panorama nos ofrece, en el único que no desearía estar sería en el de Michelle Bachelet. De volver a la Moneda, francamente no sé de la mano de quien podría hacerlo. Y pienso, que ella tampoco lo intuye.


Armando Jaramillo Lira

7 comments:

Migue Huerta said...

Lo que está claro, es que en la eventualidad que Bachelet vuelva a La Moneda, será del la mano del Partido Comunista, desde un comienzo y con representación tanto en el gabinete ministerial como en los más diversos cargos públicos.

Juliana Sbarbaro said...

La "mamá de Chile" aún no entra al ruedo y, poco se dice, ya cayó 7 puntos en su aceptación(CEP).
Además, como lo indica el columnista, su base polítia está destruida.
¿Se arriesgará a una derrota?

Carmen Domínguez R-T said...

Don Armando:
¿Cree ud. realmente que Bahelet tiene carrera corrida?

Jorge Sotomayor said...

No concuerdo con el columnista en que la ventaja de Bachelet sea "sideral". Está en su techo, sólo puede bajar y el apoyo mostrado, a diferencia de la oportunidad anterior, ya incluye a los comunistas, que antes se incorporaban en segunda vuelta.
He visto caer a muchos candidatos que se consideraban "seguros".

Armando Jaramillo said...

Doña Carmen,
como su opinión me merece mucho respeto, lo mismo que las otras, su intervención contiene una interrogante que, según cómo se lea, tiene distinto sentido... Daré, por ello, una sola respuesta. En efecto, las herramientas de análisis de quienes se abocan a ello, son éstas: las encuestas. En este caso, una mera fotografía del instante y captada, más aún, por un ente proclive al orden actual. Lo que se muestra, al ojo de cualquiera, es elocuente. No admitirlo es ofuscación, del mismo modo como en 1988 se impuso el NO sobre el SI, y antes de ello, nadie que fuera del "SI" lo aceptaba ni con indulgencia. Tanta obcecación dio lugar al célebre titular "corrió solo y salió segundo". Aqui hoy esta pasando algo parecido. Eso es todo lo que he querido destacar. Una candidata como la que aventaja escarpadamente (para no perturbar a don Jorge con el término "sideral") al que le sucede en la carrera (50% contra 9%), sin manifestarse y sin tener con quien hacer equipo, es simplemente una tragedia para el país. Ello me trae a la memoria cuando en Brasil, agobiados por la inestabilidad y quebrantamiento institucional, decidieron votar por Cacareco (un guacamayo). Peor, para aquel o para aquellos que teniendo todo el aparato a su haber para generar sucesión, la muestra ciudadana a través de la encuesta le es atrozmente adversa y todavía " a estas altura del partido...". Entonces, lamentablemente, pese a los índices favorables que se destacan, la falla se manifiesta "en la nueva forma de gobernar". Como decía Tomic, "la derecha no ha olvidado nada ni ha aprendido nada". Sino, recomiendo dar lectura a las entrevistas de Novoa y Allamand en el Mercurio del fin de semana.

Mario Grez said...

El estado de la Concertación es lamentable (14% de apoyo). Bachelet sólo puede bajar. La derecha tiene un piso duro de 47%.
¡Nada está dicho!

Leonor Zapata said...

Seamos claros, un 2° gobierno de Bacheler sería un desastre del estilo Venezuela y sus satélites sudamericanos.