Saturday, February 09, 2013

El Arrebato, Un Común Denominador


Dos episodios muy distintos ocupan estos días las páginas de los rotativos y las imágenes de los noticieros teniendo ambos, en mi concepto, un común denominador y que me atrevo aquí comentar.
Uno, el relacionado con la línea investigativa que ha sucedido a los hechos ocurridos el fatídico 27 F, nomenclatura cursi copiada del S11 norteamericano que los medios han dado al cataclismo de hacen tres años a esta parte. El otro, el revuelo que están causando los cánticos troperos captados en imágenes de video coreados por un escuadrón de grumetes en formación ejercitándose por una de las avenidas de la Ciudad Jardín.
El primero, luego de la filtración de antecedentes – y ni tanto filtración, más bien ex profesa divulgación – recopilados por el Ministerio Público relativos a establecer y calificar la responsabilidad de las autoridades de la época. Sin duda, lo más relevante, lo que más llama la atención han sido las declaraciones prestadas por la ex – Presidenta de Chile, en contra de cuya figura se desata un vendaval de críticas y ocupa el blanco de todos los dardos. Uno de los postulantes a la Moneda, en su afán de alcanzar mayor protagonismo y mejorar su alicaída posición en las encuestas, elucubra toda suerte de filigranas y alambicadas tesis con tal de enmelar la avasalladora imagen popular de la hoy discreta funcionaria internacional. Sobre la base de haber ella declarado que tenía a esa fecha el mando de la Nación, debe asumir – en el parecer del sagaz aspirante presidencial – toda la responsabilidad en los hechos y, en consecuencia, someterse o someterla a las penas del infierno si fuere necesario. El mando – añade el incisivo personero – si bien confiere prerrogativas a quien lo ejerce, también contrae responsabilidades en la misma proporción. Por tal motivo, la condena es insoslayable… Ella, en el intertanto, mantiene su sigiloso e inmutable silencio y compensa tan duras invectivas con su reconocido párvulo saludo en una distendida exposición solar en las laderas del Caburga.
Por su parte, “los niños cantores de Viña” (así se me ocurre llamarlos), no hicieron otra cosa que una alegoría, propia de su entusiasmo y juventud, mitigando lo que posiblemente para muchos sea incomprensible pero, para los que allí “hacen el servicio”, representa una ingenua interpelación ante quienes disfrutan del período vacacional en dicho balneario. Tuvieron, eso si, mala suerte. Una turista argentina, premunida de un celular reproductor de imágenes, propio de esta verdadera red de espionaje que alimentan las no menos infidentes redes sociales, a los pocos días, merced de las campanas a rebato que se tañen en los medios, parecieran hacer tambalear el mando de nuestra Armada escalando hasta las relaciones diplomáticas con nuestros vecinos recogiendo altisonantes comentarios de distintos personeros y autoridades . Frente a este hecho, me pregunto ¿ acaso las duras expresiones hacia Chile de un Evo Morales, Presidente de la República de Bolivia en su reclamo marítimo, no son más lacerantes e impertinentes en lo que fue el marco de la reciente CELAC UE, todavía en el seno del país anfitrión? O, ¿ acaso en los estadios, en las justas deportivas, las barras de los distintos equipos gritan y vociferan los epítetos e injurias más atroces en contra de los que apoyan el elenco contendor…? Y, ¿quién, en alguno de los casos mencionados, reclama alguna trasgresión después…?
Pienso sinceramente que en los ejemplos a que me refiero ha mediado una evidente falta de cuidado (prolijidad, se ocupa hoy) tanto de parte de los medios cuanto de los actores del quehacer nacional por brindarles un espacio cuántico. En el primer caso, es asaz temerario formular imputaciones, gratuitas todavía, aún antes de un pronunciamiento jurisdiccional no sin prevenir, que políticamente, además, resulta un contrasentido y propio de un lactante, encontrarse en la trinchera opuesta y franquear un intersticio publicitario, gratis también, a su eventual contrincante, subordinada a un proverbial mutismo y que sólo le reporta provecho propagandístico la mención de su nombre, para bien o para mal, pero es promoción al fin de cuentas. A similar suerte sindico la falta de templanza de los medios chilenos y de nuestras autoridades al transformar el episodio de “los niños cantores” en una verdadera cacería de brujas, con ampulosos denuestos y rechazos, pretextando falencias al interior de nuestra institucionalidad, especialmente en momentos en que se dirime un trascendental asunto de interés para Chile en la Corte de La Haya. Son estos despropósitos, los que aquí reseño y los que me llevan a fijar el común denominador de los dos más importantes episodios que ocupan nuestra atención durante este veraneo del 2013 .


Armando Jaramillo Lira

3 comments:

Mario Grez said...

La sola palabra "arrebato" me recuerda a Andrade.

Carmen Domínguez R-T said...

Sr. Jaramillo: Los "medios" que ud. menciona, no es diferente al "periodismo chileno". EL cual está al sevicio de la izquierda. Basta escuchar a Paulsen, a Guillier, a CNN Chile, a Bustamante, en fin, la lista es interminable, Todos funcionan de acuerdo a las pautas zurdas.
Qué se puede esperar de las críticas por algo tan nimio como los cantos de una tropa de reclutas de la Armada.

Jorge Álvarez N. said...

"No hay plazo que no se cumpla y deuda que no se pague". Ya llegará el día que Bachelet tenga que darle explicaciones a Chile por su ineptitud del 27F y los saqueos posteriores.