Friday, February 01, 2013

Por qué Bachelet NO


Sergio Melnick

Fuente: La Segunda


De la Concertación histórica ya queda poco o nada. Tuvo 20 años de gobierno, 16 de ellos bastante buenos, pero con un fin abrupto tras la gestión de Bachelet y Velasco, en que básicamente el país dejó de prosperar, se soltó la chequera pública de manera irresponsable y se compraron así las conciencias populares en la vieja usanza de la izquierda que parecía haber evolucionado tras el gobierno de Lagos y su gran ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre. Con Bachelet, Chile gastó mucho, pero casi no produjo. Las finanzas públicas se desordenaron dejando una pesada herencia fiscal. La mitad de los fondos del cobre fueron dilapidados, y quedaba una sensación básica de mucha corrupción. La gestión social y general fue francamente mediocre, no había controles apropiados, mala coordinación, malas directivas públicas.

Empresas como ENAP fueron masacradas, llegando ésta a perder US$ 1.000 millones en un año, además de haberle inyectado US$ 250 millones de capital. Recursos que debieron ir a políticas sociales. Una empresa que antes aportaba al fisco, ahora succionaba recursos. Codelco perdió competitividad y también fue necesario inyectarle recursos de capital. EFE fue sólo otro ejemplo de mala gestión. Para qué hablamos del Transantiago, una onerosa herida que heredan futuras generaciones que deberán financiar y además con un servicio mediocre. La crisis hospitalaria fue permanente y hasta hubo inauguración de uno con pacientes falsos. El Senabast en crisis permanente, como el Sename, Chiledeportes, Conadi, Onemi y tantas otras que se olvidan.

Durante el periodo de Bachelet, el desempleo fue muy alto, también la inflación, la productividad cayó sistemáticamente igual que la inversión. Las concesiones de cárceles y hospitales fueron un fracaso, y las de obras públicas simplemente detenidas. No hubo progreso alguno en educación, donde ella había prometido “la más grande revolución en educación”. Nada. En seguridad pública los indicadores empeoraron.

Sí hubo una mejor política de vivienda, salas cuna, y en las pensiones solidarias. Pero estos logros fueron opacados por los muchos desaciertos. Sus promesas de paridad de géneros no la cumplió, menos la de no repetirse el plato, que ahora es una paradoja. En salud, terminó su gobierno con unas 400.000 personas en colas AUGE simplemente por mala gestión. Su ministra de educación fue destituida por mala gestión administrativa. Su permanente apoyo a Chávez fue bochornosamente abierto por el embajador Huepe.

Sus voceros eran simplemente odiosos y descalificadores, en la vieja usanza de la UP y la generación de odio. Ella misma puso frases destempladas para su oposición, sosteniendo que ésta no se atrevía a mirar a sus hijos a la cara, o que la derecha temblaba cuando la izquierda salía a la calle. Nombró un “gerente del aire” para Santiago que se lo tragó el aire. Nombró un “zar antiburocracia” que nunca hizo el trabajo y apareció después como jefe de gabinete de un ministro. Se demoró un año en nombrar un contralor; insólito. En Energía, básicamente no se hizo nada, salvo construir más de 40 centrales térmicas muy contaminantes, pero hablando públicamente del cuidado del medio ambiente.

En política no hubo reformas relevantes y la Concertación inició su camino al desierto. En su periodo hubo abandono de personas simbólicas de la Concertación como nunca; por ejemplo, Flores, Schaulsohn, Mulet, Zaldívar, Ominami, ME-O, Arrate, Sepúlveda y Navarro, entre otros. Ya sabemos que perdieron la presidencial previo a un estruendoso fracaso en la municipal de 2008. Ya nadie se acuerda de la mala implementación de los tribunales de familia, o las becas internacionales, o la incapacidad de presentar un proyecto concreto de alternativa al binominal, y tampoco fue capaz de hacer debidamente la reconstrucción del terremoto del norte. Además, aún están en la retina de los chilenos los videos de su actuación para el terremoto del 27-F. En fin, deberá dar explicaciones de todo esto antes de poder proponer nuevas ideas, y es difícil por lo tanto entender por qué querría repetirse el plato. Los estudiantes del 2011 la emplazaron ferozmente y aún esperan sus respuestas.

Sumado a sus serias incompetencias de gestión, aparece una nueva y compleja oposición, herida y destemplada, que agrupa ahora a la DC, PPD, PC, PRSD, IC, PRO, PS, PRI, MAS, que mantienen diferencias programáticas impresionantes y manadas de díscolos. Para tamaña discordia se requiere de un liderazgo que simplemente ella no tiene. Adicionalmente, con todas estas debilidades, debe enfrentar una primaria con Gómez, Velasco, Orrego, quizás un PC, y luego enfrentar a ME-O en la primera vuelta, al tiempo de ser emplazada por la Alianza. Ya vimos todos el increíble papelón que hizo Frei en la última elección. Deberá responder no sólo por lo que hizo mal, sino también por lo que no hizo como el posnatal de 6 meses, el fin del 7% a los jubilados, la baja del crédito estudiantil, etc. Podría quizás ganar, pero difícilmente gobernar.

No hay que olvidar que popularidad no es sinónimo de buen gobierno, y por eso vamos a decir que NO.

1 comment:

Anonymous said...

Efectivamente, Bachelet es todo lo que Melnick señala, y personalmente comparto aquello de que sería penoso el que la reeligieran.
Pero la masa ciudadana chilena piensa distinto. Una inmensa mayoría está determinada a votar por la ex presidenta. Y con eso, Bachelet no tendrá que dar ninguna explicación de su conducta anterior. Y si diera explicaciones, aunque fueran malitas, al chileno de a pie no le importa en absoluto. Quiere a su gorda de vuelta, y probablemente la tendrá.
Populismo es la consigna en aplicación, y vaya si surte efectos.
R. Olmedo

PS : Melnick escribía antes en buen castellano. O redactó estas líneas muy a la carrera, o bien está perdiendo el dominio del idioma.