Wednesday, February 20, 2013

Vacaciones a full

Mariana Aylwin

Fuente: La Segunda

Aeropuertos colapsados. No sólo en Santiago, también en ciudades del norte y del sur del país. Hace veinte años se inauguró la primera ampliación del aeropuerto de Pudahuel. Luego se hicieron dos ampliaciones más y nuevamente esa infraestructura se hizo insuficiente. No es causa de los pasajes sobrevendidos (sin perjuicio de que se trate de una práctica abusiva). También las autopistas están saturadas. Se pueden ver enormes hileras de autos esperando echar combustible en las bombas de bencina de las carreteras, ¡y qué decir de algunos puestos de peajes! Los hoteles, hostales, restaurantes y campings están llenos de gente. Las playas se ven repletas. Sí, millones de familias han salido a veranear. Cada año más chilenos acceden a un derecho que, hasta hace poco tiempo, era privilegio de una minoría.

Dos reflexiones a propósito de estas masivas vacaciones.

La primera es que no me calza lo que veo con el discurso predominante de que en Chile se agranda la desigualdad en vez de reducirse. Es sólo cosa de sentido común. ¿Qué otra explicación puede haber sino que muchos chilenos han accedido en los últimos años a un bienestar que antes sus familias no tenían? Ahora pueden recorrer su país, gozar de sus bellezas, visitar a sus amigos o parientes, viajar al extranjero, andar en avión, tener su auto, disfrutar de sus vacaciones en familia. Me han dicho: “Sí, pero lo hacen endeudándose, la propaganda les mete cosas y luego andarán acogotados pagando deudas”. Me pregunto si no hay una suerte de elitismo en esa mirada que desconfía de las decisiones que toman las personas.

Tampoco calza esta realidad con el malestar social que tanto les gusta pregonar a algunos. Al menos los chilenos no se ven enojados con sus vidas, menos con sus vacaciones. Se molestan sí, y mucho, cuando una playa está cerrada al público, cuando los engañan con una publicidad falsa, cuando les cobran por un mal servicio, cuando son discriminados. Y no se quedan de brazos cruzados: reclaman por sus derechos.

La segunda reflexión tiene que ver con la democratización de la sociedad chilena que ha traído consigo este acceso de las mayorías a un mayor bienestar. Un ejemplo concreto es lo que ha pasado en Algarrobo. Hace poco encontré a una antigua vecina paseando por su costanera en medio de una multitud de veraneantes que hacían lo mismo y, con infinita espontaneidad, me dijo: “Mira, no hay nadie en Algarrobo!!!”. Claro, no estaban allí los de antes, la playa dejó de ser casi privada como hace no más de dos décadas, cuando fue posible que un pequeño grupo decidiera hacer una marina para sus yates uniendo la isla de los pingüinos y, de paso, destruyendo una hermosa puntilla. Hubo reclamos, pero ni tantos; los más fueron a través de cartas de lectores en los principales medios de comunicación, a pesar de que entonces era evidente en qué terminarían los pingüinos de aquella isla que dejó de ser isla, para guardar los yates de unos pocos. Era otra época, donde las arbitrariedades estaban a la orden del día, cuando no había democracia y el poder de una minoría se ejercía sin contrapesos. Se olvida fácilmente, a pesar de que no son hechos tan lejanos. Hoy no sería posible. Los nuevos algarrobinos —que son muchos más y más diversos que antes— han salido a protestar por el exterminio de los pingüinos que está ocurriendo como consecuencia de las acciones de la misma marina. Porque vivimos en una sociedad democrática y porque la democracia se ha expandido con más voces y mayor conciencia. Y también porque un gran porcentaje de chilenos puede salir hoy de vacaciones y sentirse dueños de su país. Bien por Chile y nuestro futuro.

1 comment:

Carmen Domínguez R-T said...

¡Como cambian las cosas¡ !!Bien por Chile¡¡