Saturday, March 30, 2013

¿Por qué se esconden?



Al anunciar su candidatura, Bachelet decidió esconder a sus colaboradores. Eso valida la crítica de que si gana, gobernará con los mismos de siempre.

por Andrés Benítez


LLEGO ELLA y desaparecieron ellos. Después de años de angustiosa espera; de hacer lo imposible por cuidar su imagen; de defender e interpretar su silencio con pasión, sus más fieles aliados, sus seguidores, aquellos que siempre la apoyaron, no pudieron estar con ella. No fueron invitados a recibirla, ni al acto donde finalmente anunció su candidatura. Los Andrade, los Quintana, los Escalona se debieron conformar con ver todo esto por televisión. Porque ella no los quería cerca.

Dicen que todo fue negociado así. Que entienden que no era bueno que la vieran con ellos, porque no son populares. Pero igual les dio rabia verla con los elegidos: Johnny Carrasco y Carolina Tohá. Es cierto, son personas queridas, pero también lo es que no son los que hicieron la pega de verdad, ni tampoco los que van a gobernar. Entonces, igual les da un poco de rabia.

Pero ella no se inmuta. No sólo no los invitó, sino que en su discurso ni los mencionó. Ni un gesto, ni una palabra hacia ellos, porque ella quiere que todo tenga un “sello ciudadano”; incluso dice que hará el programa con la gente. Ellos se molestan, pero tampoco tanto. Se contienen porque saben que eso no es verdad; saben que la gente nunca gobierna y que finalmente serán ellos, los políticos, quienes estarán a cargo. Siempre es así y siempre será así.

A lo mejor, para calmar los ánimos, ella los llamó o se juntaron después en la clandestinidad. Ahí pudieron celebrar, abrazarse, felicitarse porque todo salió como lo habían imaginado: una puesta en escena perfecta, todo muy ciudadano para la prensa, y muy político por abajo. A lo mejor todavía no los llama, pero ellos saben que tienen que esperar. Tienen que aguantar igual como soportaron sus años de silencio. Ella es la jefa, la popular.

El estilo de su llegada es, sin duda, una estrategia bien pensada. Y si bien puede ser efectiva, no deja de ser rara. Porque, de alguna manera, viene a validar una de las críticas más recurrentes de sus opositores: que si llega a la presidencia nuevamente, va a gobernar con los mismos. Pues bien, en vez de salir al paso de aquello, lo valida. Esconde a sus principales colaboradores, como reconociendo que son un problema.

Pero si ello es así, tampoco presenta una alternativa. En su llegada no mostró un equipo nuevo. Entonces, todos saben que es cosa de tiempo para que vuelvan ellos, los mismos de siempre. Pero entonces surge de inmediato la pregunta: si para su regreso ellos eran un problema, ¿por qué no lo serán después? ¿O todo esto es parte de un show que luego tendrá que contradecir? Porque ahora intenta jugar a la díscola, al mejor estilo de Marco Enríquez-Ominami, pero sin serlo. Porque ella no corre por fuera, sino que es la candidata oficial del eje PPD-PS. Y si gana las primarias, será la candidata de la Concertación, por mucho que ahora lo quiera disfrazar.

Los gestos nunca son definitivos, menos en política. Pero son importantes. Y el mayor gesto de ella al momento de regresar y anunciar su candidatura fue que era mejor esconder a sus colaboradores. ¿Por qué? Eso es algo que ella tendrá que responder. En el intertanto, ellos tendrán que esperar un poco más, porque ella no los quiere cerca.

1 comment:

Miguel Huerta said...

También deberán mantener alejado de doña Michelle a su hijo Sebastián Dávalos Bachelet.