Friday, August 16, 2013

Colaboración de Mauricio Pilleux Dresdner





Fuente: El Mostrador
16 de Agosto de 2013





Réquiem por la Democracia Cristiana
Gonzalo Arenas

El pasado fin de semana estudié las noticias sobre el último Consejo General de la Democracia Cristiana y las entrevistas de algunos de sus dirigentes. No pude más que llegar a una sola conclusión: la Democracia Cristiana se va a morir. No lo digo con la alegría del adversario político que ve a su enemigo naufragar en las tormentosas aguas de la vida política, sino que por el contrario, lo señalo con cierta melancolía. Cómo no reconocer, por ejemplo, en Eduardo Frei Montalva un líder socialcristiano de envergadura, que en la Revista “Política y Espíritu” en los años 40 y 50, se podía leer de su puño y letra expresiones como “No hay revolución sobre el fundamento de hombres moralmente destruidos …. Toda revolución exterior que no esté antes en el espíritu, es una revolución frustrada”.
Cómo no recordar también su discurso en el primer congreso mundial de la Democracia Cristiana en 1956, en el que declaraba que el desafío de los futuros demócratacristianos era “probar que no son el tímido ensayo de una especie de centrismo vacilante, sino verdaderamente un nuevo camino que afirmándose en los valores morales desarrolle una concepción y una técnica de acuerdo con las exigencias del tiempo y la ocasión”. Resulta también memorable, por su actualidad, sus palabras en el discurso inaugural del VI Congreso de la Falange Nacional de junio de 1953 cuando afirmaba: “No hemos nacido para constituir un grupo que se aquilate sólo por su número e influencia: nos justifica el pensamiento que nos anima”.
¿Qué dirigente DC se atrevería escribir o decir algo así hoy en día? Es cosa de leer una de las últimas entrevistas de su presidente, Ignacio Walker, diciendo que el matrimonio homosexual era para ellos un tema doctrinario, pero… si había mayoría podían avanzar en ese sentido … (si los vientos soplan que nadie diga que nosotros no soplamos también) Y para no ir tan lejos en la historia, cómo no recordar las primarias de 1999, en las que Ricardo Lagos derrotó a Andrés Zaldívar quien obtuvo sólo un 27 %, resultado que produjo la renuncia de toda la directiva DC. Hoy día en su último Consejo General, el candidato DC para las primarias alcanzó un 4 % de los votos y lo recibieron aplaudiendo de pie ….. y para mayor sorpresa, el candidato explicó su derrota por haber “¡priorizado un mensaje humanista-cristiano!”, es decir, se arrepentía de haber hecho campaña en base a lo que es su proyecto político, ¿qué diría don Eduardo Frei Montalva?
Una vez concretado el asesinato de la DC, con los respectivos aplausos y llamados a la unidad, de la mano con grandilocuentes discursos del tenor “estamos más fortalecidos que nunca”, que serán la tónica del futuro VI Congreso Ideológico y Programático del partido, la Democracia Cristiana entrará de lleno al pintoresco y exuberante mundo de los partidos neopopulistas de izquierda. Así las cosas, no es aventurado pensar que la Democracia Cristiana morirá, y no de muerte natural, sino que producto de un asesinato premeditado que ha comenzado a gestarse en el Consejo General del reciente fin de semana, donde se convocó a un “VI Congreso Ideológico y Programático” del partido.
Usted se preguntará, ¿qué se acordó en el V que ahora quieren cambiarlo? Bueno, entre otras cosas, se acordó que la DC era un partido doctrinario e ideológico, basado en el humanismo cristiano, defensor de la vida y, por tanto, contrario al aborto y la eutanasia; que su ideal de familia se afirmaba en el matrimonio estable entre un hombre y una mujer; que apoyaban la economía social de mercado y el principio de subsidiariedad, y que luchaba por la necesidad de “más y mejores mercados”. Conociendo ya lo que se acordó en el V Congreso Ideológico y Programático, y el ambiente reinante en el último Consejo General del partido, no es muy difícil adivinar que junto al temor creciente de la DC por los movimientos sociales,a los cuales trata de convocar sin éxito, se concluya con un VI Congreso Ideológico y Programático que marque el viraje definitivo del partido hacia la izquierda y la renuncia expresa de la mayoría de las consecuencias políticas que lleva a un partido político tener un sustento humanista-cristiano.
Es decir, esa DC que Eduardo Frei Montalva perfilaba en los años 40, que construía en los 50 y que llevaba a la victoria en los 60, simplemente dejará de existir, aunque se mantenga por un tiempo más la fachada de su nombre. Una vez concretado el asesinato de la DC, con los respectivos aplausos y llamados a la unidad, de la mano con grandilocuentes discursos del tenor “estamos más fortalecidos que nunca”, que serán la tónica del futuro VI Congreso Ideológico y Programático del partido, la Democracia Cristiana entrará de lleno al pintoresco y exuberante mundo de los partidos ne-populistas de izquierda. Un réquiem por la Democracia Cristiana.

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