Wednesday, August 14, 2013

LA MANO DE DIOS




Todo el país se conmovió al enterarse del estado depresivo que, sorpresivamente, afectó la salud del ex candidato presidencial señor Pablo Longueira.
El grueso público no estaba en absoluto enterado, y ni siquiera sospechaba que le aquejara enfermedad alguna. Así es que al divulgarse la noticia, las expresiones de pesadumbre y de solidaridad surgieron espontáneas, transversalmente y desde todos los ángulos.
Es que una depresión es asunto muy serio. La siquiatra María Luisa Cordero entiende muchísimo del tema.
Nadie quisiera ser víctima de una patología así de complicada. Aunque, en el caso puntual del ex candidato Longueira, quizás pueda tratarse de un caso de aquellos en que debe agradecerse un mal menor.

Considere Ud. lo siguiente y aplíquelo a su caso personal :

Suponga que, tras disputadas primarias, ha sido proclamado candidato a la Presidencia de la República por una alianza de partidos. Y que, para asumir esa candidatura, Ud. ha debido renunciar al cargo de Ministro de Economía que venía ejerciendo en los últimos años.
Incorpore también el hecho de que, en el desempeño de esa secretaría de Estado, Ud. detentaba asimismo la Presidencia de la Comisión Nacional Censal, encargada de implementar y ejecutar el Censo Nacional 2012, con todo y su costo de US$ 60 millones.
Habría sido nefasto para su candidatura - es fácil convenir en ello - que, en plena campaña, se destapase con carácter de escándalo lo ocurrido con el citado Censo 2012. Materia que no está nada clara aún, pero que ha motivado a estas alturas que el propio Presidente de la República repudie sus resultados. Y abandone con publicidad a su soldado en plena batalla.

Imagínese, entonces, su hipotética candidatura presidencial con el fuselaje totalmente perforado por las andanadas de la oposición, y perdiendo altura, inevitablemente, hasta estrellarse en el fracaso. Penoso, ciertamente.
Pero que Dios misericordioso, que está en todas y prevé lo que está por ocurrir, se acuerda de su siervo y le manda una enfermedad grave y torturante que, si bien pone en serio riesgo su salud, le salva a Ud. y a los partidos que representa de un bochorno histórico.

¿ No es eso algo bueno y positivo, o a lo menos aceptable, mirado desde ese especial punto de vista ?

Así analizado, la depresión que afecta al ex candidato Longueira, una desgracia en sí misma, pudiera haberlo salvado de una debacle política de proporciones.

La mano de Dios suele manifestarse a los hombre de fe. Y ya sabemos que protege a los suyos.


Raúl Olmedo D.

2 comments:

Armando Jaramillo Lira said...

Don Raul
pero su columna va mucho más allá de la fácil adjudicación de males y destinos fatales al Señor... Más bien, la mentada enfermedad, acorde con sus líneas y entrelíneas, puede ser la resultante de una medida fría y calculada como formula para evitar cualquier ulterior escándalo, tal como Ud. tan bien lo reseña. O sea, que el súbito stress simplemente no exista (Longueira, tal vez, haciendo uso de merecidas vacaciones en Playa del Carmen) y la opinión pública convencida que "rayó la papa". Asimismo, de no haberse actuado a tiempo, desde luego habría sido el gran escarnio al cual habría quedado expuesto el segundo candidato de reemplazo de la derecha. Increíble..., como se va despejando la verdad....¡ Muy bueno su aporte ! Dará para meditarlo y comentarlo profusamente.

Miguel Huerta said...

¿No será que Longueira estuvo a un "tris" de un encuentro voluntarios con el más allá?