Wednesday, September 18, 2013

AMNESIA POLITICA

Colaboración de Mauricio Pilleux Dresdner
Escribe Javier Fuenzalida A.
Profesor universitario
 
Durante el recorrido por el Museo de la Memoria, surge la pregunta, sin respuesta, qué motivó esa violencia, quiénes la incitaron, quiénes la practicaron.
¿Museo de la Memoria? Decidí conocerlo. Comienza en una imponente explanada en que en uno de sus muros están grabados los 30 artículos de la Convención de los Derechos Humanos de la ONU que en Chile tiene fuerza de ley. Después de recorrer el museo, advertí que de esos 30 artículos el museo solo reconoce algunos e ignora otros como los que consagran la propiedad privada (17), a la libertad de expresión (19), de asociación (20) de trabajo (23), de educación (26) y el último (30) que establece que ningún estado puede violarlos, norma no respetada plenamente desde los años 60 al 73.
A la entrada hay una inmensa placa de Bachelet, pero en ninguna parte pide perdón por haber sido ayudista del FPMR cuando ese grupo asaltaba y mataba, según ha denunciado Hermógenes Pérez de Arce. La exposición es sobrecogedora. Videos, fotografías, documentos muestran el sufrimiento de mucha gente que fue engañada por el marxismo y por sus revolucionarios de salón que los incitó a actuar fuera de la ley. Esos dirigentes están ausentes. Para el museo no existieron. Hay un impresionante muro de tres pisos con cientos de fotografías de víctimas, pero no hay ninguna de carabineros o miembros de las fuerzas armadas asesinados por los izquierdistas y de personas inocentes raptadas por los grupos terroristas de la UP. No son dignos de recordarlos.
Durante el recorrido surge la pregunta, sin respuesta, qué motivó esa violencia, quiénes la incitaron, quiénes la practicaron. Busqué por todas partes documentos, videos y fotografías de los intelectuales y líderes políticos de la izquierda de los 60 en adelante. Altamirano, Corvalán, Allende, etc. o de sus seguidores, Chonchol, Moreno, Trivelli, Garretón, Ominamí, Gumucio, Enríquez, miristas, cristianos para el socialismo, Mapu, PC, PS, FPMR. Nada.
Tampoco encontré documentos como los acuerdos de los congresos del partido Socialista de Linares (1965) y Chillan (1967) que propiciaron la toma el poder por las armas como lo pregonaba la cubana OLAS presidía por el propio Allende. Así mismo, se ignoran valiosos documentos como el acuerdo de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973 (aprobado por más de 2/3) que denunció las ilegalidades del gobierno de la Unidad Popular; o el pronunciamiento, en el mismo sentido, de la Corte Suprema (Mayo y Agosto del mismo año). Busqué, sin éxito, el acta de la reunión de Frei Montalva, en ese entonces Presidente del Senado, con la directiva de la Sofofa (6/6/73) en que les dijo “este problema se arregla con fusiles”. Tampoco tuve éxito al buscar la carta de Frei Montalva a Mariano Rumor, primer ministro de Italia, en la que le explica cómo se llegó a la crisis que los políticos no supieron resolver y que invocaron a las fuerzas armadas para terminar con el gobierno inconstitucional de la Unidad Popular.
Una visita frustrante, pero a su vez preocupante porque, gran parte de los visitantes del martes cuando fui, eran jóvenes de educación media enfrentados a una muestra sesgada e incompleta y que los monitores que los guían no aclaran, como si se tratara de una tragedia sin origen.◙
Javier Fuenzalida A.
Profesor,
Universidad Finis Terrae
Temas.cl

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