Wednesday, September 04, 2013

Símbolos Patrios Relativos


 
 
Miguel Huerta Marín

Durante los primeros años post triunfo de la revolución bolchevique y cuando la dictadura del proletariado aún no prendía en los lugares más recónditos de esa inmensidad que llegó a llamarse Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, José Stalin, dirigente de segundo orden en esos momentos, ya urdía en su siniestra mente el cómo solucionar uno de los grandes problemas de la revolución.  Ésta dificultad se circunscribía a las numerosas nacionalidades y etnias que componían ese proyecto de Imperio.

En efecto, ya en esos años, el ambicioso Stalin, que crecía a la sombra de Lenin y de otros dirigentes bolcheviques que él mismo - a posteriori - se encargaría de mandar al patíbulo, se devanaba los sesos para solucionar el tema de las marcadas nacionalidades que eran fuertes en el territorio soviético. ¡El carnicero caucasiano ya soñaba con un gran Imperio!
Para lograrlo, debía dar señales fuertes de unificación, previamente al uso de las armas y la fuerza bruta que después utilizó sin compasión en contra de cualquier atisbo de nacionalismo.

Una de las primeras medidas fue la creación de la bandera roja soviética como una forma de opacar cualquier símbolo de las nacionalidades y generar una divisa unitaria que esfumara las de las naciones originales. Dicho emblema rojo se expandió rápidamente por la Europa y Asia cautivas de Stalin.
De hecho, las banderas rojas creadas por el monstruo caucasiano acompañan hasta hoy día en Chile a la candidata del Partido Comunista y la Concertación en sus actos públicos.

Es un hecho que las técnicas estalinistas, como la desinformación y el control de las comunicaciones, fueron muy bien aprendidas por los herederos criollos del dictador soviético y, así, la izquierda chilena las utiliza con singular maestría.
En estos días se ha hecho pública la petición de la familia del fallecido mirista Jecar Neghme a la bacheletista Alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, para cambiar el nombre de la céntrica Avda. Bulnes en Santiago –que recuerda al Gran Mariscal de Ancasch y vencedor de Yungay, Manuel Bulnes Prieto, Presidente de Chile posteriormente- por el del mirista Jecar Neghme, abatido en combate en esa avenida. La Alcaldesa ha recibido con regocijo la petición y se dice que la elevará al consejo municipal.

Algunos trascendidos alertan también sobre la intención de la misma Tohá de modificar el nombre del icónico Instituto Nacional “José Miguel Carrera” por el de “Salvador Allende Gossens”. ¡Cuando el río suena…¡

Como podrán percatarse los pacientes lectores, el tema del cambio de los símbolos patrios y la estrategia de tergiversar nuestra historia sigue siendo una práctica vigente de la izquierda chilena que es apátrida.

No olvidar  que los gobiernos concertacionistas ya habían eliminado el escudo nacional, reemplazándolo por unos ridículos cubos tricolores con la leyenda “Gobierno de Chile”. ¡Créame el señor lector!, dichas acciones no son casuales ni llevadas a cabo inocentemente. Son calculadas fríamente por los publicistas de la izquierda hija de Stalin y sólo pretenden borrar del imaginario colectivo todo cuanto represente el amor a la patria y a los sentimientos nacionales.

Sin pretender ser pitoniso, me atrevo a profetizar que, en caso de un triunfo de la izquierda bacheletista, se relativizarán también nuestros tratados de límites y en el breve plazo surgirán las voces partidarias de la cesión de territorios a Bolivia. ¡Ya hay algunos zurdos parlanchines que así lo pregonan!


NOTA:
Última Hora: "El candidato presidencial por el Partido Humanista, Marcel Claude, pedirá a que se cambie el nombre de la calle Moneda entre Morandé y Teatinos, y pase a llamarse “Salvador Allende” .
Claude informó que harán la solicitud formal a la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, para llevar a cabo la medida."
 
 
 
 

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