Thursday, February 06, 2014

Allende y Stalin

El día que Allende glosó a Stalin

Por: | 16 de enero de 2014
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Salvador Allende, durante un discurso. / Reuters
Por Mario Amorós
La mañana estival del domingo 15 de marzo de 1953 miles de personas concurrieron al corazón de Santiago de Chile, a la Plaza Italia, para asistir en el Teatro Baquedano al “grandioso homenaje” que la izquierda iba a tributar al “gran constructor del socialismo y líder de la paz recientemente fallecido”: Iósif Stalin. La muerte del presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética y secretario general del PCUS el 5 de marzo había conmocionado al movimiento comunista internacional, que lloraba al sucesor de Lenin, al arquitecto de “la patria de todos los trabajadores del mundo”, a quien había guiado a su pueblo a la heroica victoria sobre el nazismo, al “padre” de la inmensa nación que, en definitiva, “había abierto para la Humanidad la Era del Socialismo”.

En el proscenio del Teatro Baquedano, dos banderas chilenas flanqueaban un enorme retrato de Stalin. Junto a Salvador Allende en las primeras filas del patio de butacas tomaron asiento las personalidades políticas e intelectuales más ilustres de la izquierda local: Pablo Neruda y Delia del Carril, el científico Alejandro Lipschutz, el presidente de la recién creada Central Única de Trabajadores (el ex seminarista Clotario Blest), dirigentes legendarios como Elías Lafferte (presidente del PC) o destacados actores como Roberto Parada y María Maluenda. El acto, presidido por la emoción, estuvo conducido por el joven periodista José Miguel Varas y la locutora radial Eliana Mayerholz y se inició a las once en punto con la interpretación, por la soprano Blanca Hauser, del himno soviético y de la Canción Nacional chilena. Intervino, en primer lugar, un viejo compañero de Allende, el sindicalista de Valparaíso Juan Vargas Puebla, después tomó la palabra el presidente del Partido Radical y a continuación Maluenda y Parada recitaron el emocionante poema de Maiakovsky sobre la muerte de Lenin.
Clausuraron el acto Salvador Allende y, en nombre del Partido Comunista, Pablo Neruda, regresado del exilio en agosto del año anterior, quien leyó una elegía dedicada a Stalin. Faltaban aún once años para que el Poeta escribiera en Memorial de Isla Negra: “… y ya se sabe que no nos desangramos / cuando la estrella fue tergiversada / por la luna sombría del eclipse”.


Allende habló como presidente del Frente del Pueblo, la coalición política que había encabezado el año anterior en la primera de sus cuatro candidaturas a la Presidencia de la República. Su larguísimo discurso en aquella mañana de marzo de 1953 fue una verdadera oración fúnebre, una extraordinaria loa a Stalin, en la que exaltó al “hombre que encarnó una doctrina” (el marxismo-leninismo), a un “símbolo de paz y construcción”, y elogió su obra (“la socialización de la agricultura”, la política frentepopulista, la industrialización y los planes quinquenales…) e incluso “su aporte cultural”. Sus últimas palabras se dirigieron a los hombres, las mujeres, los jóvenes y los niños de la URSS. “Hombres de la Unión Soviética: nosotros, los socialistas, compartimos vuestro luto que tiene conmoción universal. Mujeres de la Unión Soviética: nosotros, los socialistas, interpretamos vuestro luto porque para vosotras es el sufrimiento que impone la partida sin retorno del padre, del camarada, del amigo y protector. Jóvenes de la Unión Soviética: nosotros estiramos hacia vosotros los brazos para alcanzar vuestra desesperanza y daros nuevas fuerzas, porque el silencio del líder de la juventud es, también, el silencio de todas vuestras canciones. Niños de la Unión Soviética: vosotros, crecidos en las realidades, por amargas que ellas sean, seguramente creeréis que vuestro padre Stalin ha muerto y en el recuerdo de su ejemplo crecerán vuestros brazos que en la arcilla del trabajo afianzarán la grandeza del mañana”.
En realidad, aquel discurso iba dirigido a su principal aliado político, como un consuelo destinado a mitigar su dolorida orfandad: “Camaradas del Partido Comunista, nosotros sabemos que hay sombra y dolor en vuestros corazones, que es ancha y profunda vuestra angustia. Vuestro consuelo, el saber que hay hombres que no mueren. Stalin es uno de ellos”.

3 comments:

Juan Pablo Montes said...


“¡Stalin fue un ejemplo de creatividad, de humanismo y un ejemplo edificante de paz y de heroísmo!”
(...)
“¡Todo lo que hizo, lo hizo al servicio del pueblo. Nuestro padre Stalin ha muerto, pero al recordar su ejemplo, nuestro afecto hacia él hará que nuestros brazos crezcan fuertes hacia la construcción de un gran mañana, para asegurar un futuro en memoria de su magnífico ejemplo!”.

Salvador Allende: “Homenaje a Stalin”, teatro Baquedano de Santiago de Chile, 1953

Anonymous said...

Lamentable. Sólo que en esa época no se conocían las barbariddaes ni los crímenes de Stalin, que sólo fueron denunciados por Nikita Kruchev en 1959/60. Esto no es una defensa, es apenas mención histórica, ya que siento un inmenso rechazo por el PC.Atte. Eduardo Sáez

Antonio said...

A continuación Maluenda y Parada recitaron el emocionante poema de Maiakovsky sobre la muerte de Lenin, el cual murió de sífilis, lo que en ese tiempo se ocultó.