Friday, April 11, 2014

¿Política Exterior Chilena bajo el influjo del Castro-Chavismo?




Miguel Huerta Marín

Para nadie con cierto grado de objetividad es un misterio que en la actual Venezuela chavista los DDHH se vulneran permanentemente tanto en  violencia y  represión, como en lo referido a los derechos fundamentales propios de cualquier democracia que se precie de tal.
Desde luego, la génesis misma de la presidencia de Nicolás Maduro implica serias dudas en su legitimidad electoral. Todo aquello, bajo el indisimulado influjo de la tiranía cubana.
Lo que resulta espeluznante para cualquier observador medianamente informado, son las evidentes y aterradoras semejanzas del chavismo madurismo con los tiempos de la pre guerra del nazismo hitleriano. En efecto, las Guardias Nacionales Bolivarianas (GNB) se asemejan terroríficamente a los Camisas Pardas hitlerianas. Ambos, grupos armados paralelos y protegidos por un estado autoritario, con potestades omnipotentes y claramente apartadas de cualquier legislación democrática.
No menos similares son las “Facultades Extraordinarias” ya otorgadas por un sometido congreso venezolano a Maduro con las otorgadas, en su tiempo, por el Reichstag alemán a Adolfo Hitler bajo evidente intimidación.
Todo lo anterior, y mucho más, es sabido por casi todo el mundo, salvo por los estados pro chavistas, que bajo la influencia del petróleo venezolano o el influjo ideológico del izquierdismo chavista, hacen vista gorda a dichas violaciones y, aún más, algunos no trepidan en defender a Maduro en la prensa y en los foros internacionales.
Hasta hace poco, Chile no se encandilaba con los “cantos de sirena” del castro chavismo y mantenía una posición irreductible en cuanto a principios democráticos y  defensa incondicional de los DDHH.
Pues bien, sucede que el nuevo gobierno chileno por medio de su Canciller Heraldo Muñoz ha pregonado por doquier su apoyo al gobierno de Maduro, aduciendo que éste fue elegido democráticamente y calificando a la oposición venezolana de “golpista” (estudiantes incluidos). Hitler también fue elegido democráticamente, agregaría este cronista.
¿Un desliz poco afortunado del actual gobierno chileno o una clara señal de su posición de ambiguo doble estándar en lo referido a DDHH y libertades públicas?
Si sólo fuera un error de nuestro Canciller, es lo suficientemente potente como para opacar los chascarros iniciales del actual gobierno con más de 10 nombramientos fallidos entre subsecretarios y gobernadores.
Desde luego, los socios DC de la Nueva Mayoría han manifestado públicamente su rechazo al apoyo de la cancillería al régimen de Maduro, así como han cuestionado públicamente los abusos cometidos tanto en Venezuela como en Cuba.
Todo lo anterior nos recuerda esa antigua frase bíblica que reza: “Por sus hechos los reconociereis”. 
Como si todo lo anterior fuera poco, es evidente un cambio de foco chileno en lo referido  política exterior latinoamericana. Se anuncia un acercamiento a una empobrecida Unasur pro chavista en desmedro de la próspera Alianza del Pacífico, la cual tiene evidente preeminencia  en cuanto a sus ventajas económicas y posee una obvia proyección hacia Oceanía y Asia desde la costa de nuestro Océano Pacífico.
Se sabe que Unasur es la pariente pobre de América Latina, sin embargo el gobierno chileno insiste en un viraje hacia esas latitudes. ¿Será que en “En el país de los ciegos el tuerto es rey”?
El gobierno chileno, con la salvedad de la DC, parece haber elegido un camino que ya conocemos.
Nada nuevo bajo el sol cuando se convive con comunistas y ultras.
¿Hasta cuándo durará la función amortiguadora de la DC? Ésta parece ser la siguiente pregunta.

4 comments:

María Alicia Diez said...

Descarnado análisis, pero muy cierto.

Mario Grez said...

¡Fuertes verdades!

Unknown said...

De acuerdo,..pero depende con el cristal con que se mira..un gran abrazo...
Topo

Carmen Domínguez R-T said...

Los hilos de los Castro ya dominan absolutamente a Venezuela y su petróleo. Le siguen Bolivia, Argentina, Ecuador, Brasil y Nicaragua.
La izquierda chilena hace pucheros para integrarse al lote de los mediocres.