Saturday, April 04, 2015

¿Y los Líderes?

“…¿que quieren? – escribía Tironi y Bitar, otrora de la academia de la Concertación – ¿quieren un militar?”.
Es que en las marchas de Brasil, que han provocado el mayor descalabro en el gobierno de Dilma Rouseff, un lienzo que cubría toda la calzada, llamaba los militares para que ordenaran el país. Se daba la paradoja que el llamado de los setenta era por el peligro externo y ahora, al revés, es por el peligro interno. ¿Porqué se le ocurrió a Tironi y Bitar recordar el pronunciamiento militar?
Vale la pena algunas reflexiones.
En algunas columnas anteriores, hemos señalado que los pueblos, especialmente los latinos, nunca han triunfado. Los pueblos latinos, mas bien han sido, según enfoque marxista, simples masas humanas que se deben alentar en caminos previamente dispuestos por la dirigencia política. Y algo de razón tienen. Al pueblo hay que escucharlo pero no preguntarle, resultaba ser una verdad difícil de contradecir. Distinto eran aquellos pueblos que por su responsabilidad social, eran dignos de ser admitidos a las razones del estado gobernante.
¿Y si lo anterior es verdad, cual es la razón de que sea así?
En el estudio antropológico de la sociedad latina, sobresale el líder como único y final determinación popular. Cuando el líder ha desaparecido, la sociedad latina comienza a convulsionarse en tal forma, que termina deambulando entre la razón y el temor. Y ese es el peor de los mundos. Por ello, comienza la búsqueda de alguien que los guíe, que les indique el camino por el cual transitar. Para algunos, esto es parte de la historia reflejada por ejemplo, en la formación institucional de los estados latinoamericanos. Es así que habiendo sido organizados en torno a dos autoridades mayores, plenas y absolutas, el rey en Madrid y el Santo Padre en Roma, todo lo demás eran simples estructuras administrativas. Por ello, que al revés de EEUU, en que fueron familias las que conquistaron esa tierra, aquí fueron militares y sacerdotes. Es decir, desde que el  Estado latinoamericano comenzó a delinear su personalidad, su existencia, solo serían líderes quienes lo construyeran y las plazas de ciudades y pueblos, se llenarían de estatuas recordatorias de tales eminencias, mientras en la formación de estados sajones, el resplandor histórico se radicaría en el “carromato” firme y sólido, dibujado en el agreste paisaje de llanos y bosques de esa América del norte.
Así se comprende mas a Chile. Sus líderes, han ido desapareciendo. Se esfuman en la mediocridad ambiente. Valores como Patria desaparecen y la familia, fortaleza de la historia humana, es motivo de sorna y desprecio. Entonces Tironi y Bitar, se ponen nerviosos. Y mas les complica su visión al comprobar que en esta América, si bien termina la década socialista, no se vislumbre con claridad el paso siguiente, entonces se les viene a la mente los militares y levantan su voz advirtiendo este peligro. ¿Entonces es mejor volver a la Concertación y dejar para otros tiempos a esta Nueva Mayoría que, en una manifestación extrema del liderazgo descrito, nació, creció y comenzó su gobierno en torno a una líder que por estos días se manifiesta agotada y desilusionada?. Puede ser. La Concertación, en 20 años de Gobierno, logró una presencia colectiva alcanzando tal fortaleza, que no solo logró un buen desarrollo de Chile, sino que también permitió, que afloraran diversos líderes, hoy todos desaparecidos, muchos de ellos, soportando el asedio de fiscales engolosinados con la fama alcanzada. ¿No será entonces que queremos un fiscal en el Gobierno?. Para Tironi y Bitar, pareciera que son mas peligrosos que los militares.


Mario Ríos Santander    

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