Monday, May 04, 2015

¿MODIFICAR O CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN…?

Alguien expresaba que, “Educar, es enseñar a las personas a gobernarse a si misma y no a ser gobernadas por otros”. Tal enunciado, expresión de las sociedades cultas, se manifiesta también, por el número de leyes que rige a una Nación. Si es muy alto, caso de Chile, es que las personas no son capaces de asumir sus propias responsabilidades y deben necesariamente ser regidas por leyes en prácticamente todos los actos de su vida diaria. Esa es una sociedad débil, sin personalidad, muy superficial y lo más grave, sin destino. Y si a lo anterior sumamos la modificación constante de la ley existente, mas grave aun. Por ello, toda “movilización” social en Chile exige cambiar la ley. Iglesias, universidades, otras,  en un periplo agotadores de siglos, intentan impregnar valores en la sociedad a través de principios sólidos y permanentes, otros, los destruirán a través de una ley aprovechando, las mas de las veces, mayorías circunstanciales en poderes del Estado. El antiguo Parlamento solo funcionaba con regularidad entre el 21 de Mayo y el 18 de Septiembre de cada año, pocos meses para pocas leyes, no se necesitaba mas. La sociedad, asumía sus responsabilidades y no requería de ellas para actuar en lo esencial de la vida nacional. Hoy al revés, el Congreso está todo el año en función y gran parte de su debate, es modificaciones de leyes existentes y si no hay proyectos en tabla, cosa que al país le hace bien, se denuncia al ejecutivo.
Vista así las cosas, la Ley Fundamental, Constitución Política del Estado, que recoge la esencia de una Nación, está hoy al acecho de quienes se han convocados, para hacerla desaparecer y aprobar otra, en la forma ya anunciada, con retroexcavadora, a “fin de hacer desaparecer hasta los cimientos de esta sociedad..”, según fuera anunciada.
A la Presidente a Michelle Bachelet le tengo respeto. Aun más, en el inicio de su gobierno, sentía algún grado de admiración por ella. Recordaba su antigua presidencia, que había culminado con alto apoyo ciudadano. Conversamos  largamente aquel día que le entregamos, los Ministros del Tribunal Calificador, el documento formal que la transformaba en Presidente Electa. Se encontraba distendida, amable y alegre. Contó un par de chistes y rió con otros. Recordó anécdotas que ambos teníamos ella como Ministra de Salud y yo, Presidente Comisión Salud del Senado. Todo Bien, sin embargo ahora, su persistencia en asuntos delicados, sin considerar los asuntos propios de una estadista, que cada día se aleja mas, me desilusiona y este afán mesiánico de refundar todo como si el país fuese una construcción de estos días y el único albañil de esta obra es tan solo ella y peor aun, con el agregado que ahora las emprende contra la Constitución y mas grave, modificar la Constitución, en un acto de presión social, los mismos que hubo de conocer en Chile en los años 70, a una población que no tiene el conocimiento del sentido institucional  de una Carta Magna, que desconoce su contenido y manifiesta sentimientos anticonstitucionales superficiales, basados en problemas que son personales, es de extrema gravedad y por cierto, en ningún caso debemos ser comparsa de tal hecho. Con razón, aquellos que fueron autores de la Concertación, en que su andar público fue ejecutivo y próspero, hoy manifiestan desazón. Pero Bachelet sabe que mantendrán silencio, por cuidar los cargos públicos y municipales que, a una buena parte de ellos, hoy les permite vivir. Bachelet sabe jugar con fuego. Se siente rodeada de bomberos políticos que apagarán los incendios provocados por ella misma o su familia. ¿Y Chile? La Constitución en su gestión política, se sostiene en dos valores supremos, la Libertad y la Igualdad de Oportunidades. Ambos fundamentos han hecho crecer a Chile. Cuidarlos, es responsabilidad de todos.

Mario Ríos Santander. 


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