Monday, August 31, 2015

NOSOTROS LATINOS Y LOS LÍDERES

Es efectivo que la persona,  surgida del vientre de una misma madre, miembro de un etnia común, nacida en igual geografía como otras, receptora de una misma educación, es, a pesar de todo lo anterior, distinta a la otra que tiene las mismas características, una hermana por ejemplo. Es verdad y ello nos permite suponer que aquello que combina admirablemente, para  dar a luz a un ser único e indivisible, nos muestra objetivamente los mil millones de fuentes diversas que pueden configurar tal personalidad. Pero, aunque es verdad lo expresado, también lo es el hecho que, en el transcurso de la vida, un componen social de visiones comunes, cultura y educación, igual, termina moldeando una etnia o un grupo de personas que, en su individualidad, comparten asuntos que le son propios. Y uno de ellos, es el gobierno.
En la historia de la humanidad el sistema de gobierno que más vigencia ha tenido es el monárquico, expresado a través de diversas formas. La existencia de un Rey, un Emperador, un Príncipe, estructura de gobierno única, un consejo de ancianos, en fin, diversas formas de manifestación en que la democracia, tiene poco o nada que hacer. No son sistemas que gobiernen sobre mayorías. Tampoco interesan. Simplemente tratan de acercarse lo más posibles a las características naturales de la vida. Y en ello, la autoridad mayor, es tan fuerte como lo es el pehuén en la cordillera.
En política, las sociedades de occidentes, sus gobiernos, se conforman a partir de la esencia de lo que son. Los Sajones no andan detrás de un líder. Las pocas veces que lo han hecho, les ha ido mal. Privilegian la autonomía y por tanto, individualmente asumen su responsabilidad de ser ellos, y no otros, los responsables de su destino. Otros, los Latinos, nosotros, no podemos vivir sin un líder que oriente, disponga y obligue. Por ello, los gobiernos que se marginan de tal liderazgo no tienen buen pronóstico, aun más, provoca desilusión social.
¿Chile es una sociedad democrática monárquica? ¿Elige un Rey o una Reina? Sus representantes, mas que mirar el territorio o función, que se les ha encargado, miran mas hacia palacio que a sus dirigidos. Se cuida como un ara y cada uno de sus administrativos habla siempre en nombre de ella o de él, recalcando que todo cuanto hacen, ha sido ordenado por ella o él. Una especie de divinidad subyace en la mente de todos. Cuando llega de visita, cierran calles, limpian la plaza, la autoridad local se viste como si fuera el novio(a) de matrimonio. Tal es el poder, que al presidente chileno se le ubica como el gobernante con el mayor cúmulo de potestades  comparándolo con sus congéneres de Latinoamérica. De ahí que Pinochet al término de su mandato tuviera un 43,4% real de apoyo. O que llamen (a estas altura, mas bien “clamen”), por Ricardo Lagos. El liderazgo, a pesar de que se invoca mil veces cada día, ha desaparecido. Y torcer la naturaleza latina, al menos en esta materia, es casi imposible, salvo que tal liderazgo vuelva asumirlo. Tendrá su oportunidad, sin embargo, pareciera que, en este caso, no hay tal disposición. Y ese es un problema para ella y para el país.


Mario Ríos Santander    

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