Saturday, August 08, 2015

TACNA Y ARICA PARA BOLIVIA

Mayo de 1895.  Los gobiernos de Santa María, Montt y Errázuriz, creen firmemente que el “problema boliviano” debe tener solución, entregando un espacio territorial y marítimo a fin de que Bolivia, concluya con su “encierro” continental. En ese mes de Mayo de 1895, el gobierno chileno,  Ejecutivo y Legislativo, propone a Bolivia un tratado de paz y amistad en el cual Chile se obliga a pagar obligaciones a ciertas empresas mineras de origen boliviano, se reconoce el dominio absoluto chilenos de los territorios comprendidos entre el paralelo 23  por el sur y Río Loa por el norte;  libertad tributaria plena de los productos bolivianos que utilicen puertos chilenos; y finalmente, lo que trascendería en la historia: “Si a consecuencia del Plebiscito que haya de tener lugar, en conformidad al Tratado de Ancón o en virtud de arreglos directos, adquiriese la República de Chile, dominio y soberanía de los territorios de Tacna y Arica, se obliga a transferirlos a la República de Bolivia en la misma forma y en la misma extensión que los adquiera….”. Mas adelante señala otros asuntos propio de un tratado. Y  en referencia a esta Transferencia de Territorios, se deja expresa constancia que “si Chile no se viese recompensado en el Plebiscito, asume el compromiso de entregar a Bolivia la caleta Vítor hasta la quebrada de Camarones u otra análoga, además de 5 millones de pesos plata”.
¿Y porqué Bolivia no aceptó esta proposición de Chile?.
Iniciada la guerra civil en 1891, los bolivianos apoyan resueltamente las fuerzas contra el Presidente Balmaceda y ofrecen armas y pertrechos bélicos a las fuerzas del Congreso de Chile, condicionándolas, “ a cambio de un puerto en el litoral del Pacífico”. La respuesta fue, “ No hay puerto para Bolivia”. Tal hecho, que a la luz de aquellos momentos bélicos-políticos, pareciera ser una acción mas de las tantas que habrían mas adelante, adquiere notoriedad por cuanto el Presidente Balmaceda, que no creía en buenos resultados con Bolivia, enfrentaría durante todo su gobierno, una odiosa política exterior argentina en contra de Chile, tildándolo de “expansionista” y alentando una guerra en contra nuestra. Dicha disposición bélica, se extiende hacia Bolivia y convence al gobierno Boliviano no aceptar el tratado propuesto, por cuanto ellos, los argentinos, iniciarían una guerra en contra de Chile, devolviendo a Bolivia todos los territorios arrebatados por Chile. Bolivia convencido de la promesa argentina, no da respuesta al ofrecimiento chileno.
Este episodio, narrado por José Miguel Concha, diplomático e historiador chileno, en texto editado en Bolivia, muy desconocido, ubica a Chile, a fines del siglo XIX, en una clara disposición de resolver el “encierro” altiplánico. Y aunque analistas bolivianos de esa época, bregaran hasta lo imposible para que el Gobierno aceptara la proposición chilena, las autoridades bolivianas prefirieron creerle a los Argentinos, perdiendo su alternativa marítima. En 1975, Chile hace un nuevo intento, esta vez rechazado por Perú.
Pero, ¿esto nos debe conformar?. Desde la oferta chilena, a lo mejor, pero en cuanto al futuro, claramente no. Si los gobiernos no han sido capaces de llegar a un buen término, entonces serán los pueblos. Ellos buscarán una Sociedad de Naciones que supere sus diferencias. Lo que le falta Bolivia lo tiene Chile y al revés, Bolivia tiene lo que le falta a Chile.
 
Mario Ríos Santander

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