Tuesday, July 26, 2016

¿UN NUEVO CONTRATO SOCIAL?

Los habitante de un país, sin necesariamente concurrir a la firma de un Contrato -en los hechos lo hacen, al aceptar “Políticas de Estado”- que extendiéndose mas allá de un gobierno, formarán parte para siempre o por largo tiempo de un asunto relevante que afecta positiva o negativamente en sus vidas.
En nuestro caso, el Contrato Social existente, y mantenido casi inalterable por varias décadas y bajo distintos signos políticos, (Liberal, Social Cristiano, Social Cristiano, Socialista, Socialista, liberal, Socialista, 36 años), se constituyó a partir de un país, radicado en lo que conocemos como “Tercer Mundo”. Su Per Cápita era de US$ 5 000,  en la Educación Superior un 3%, exportaciones por US$ 20 000 millones, el crecimiento demográfico un 2%,  población sobre los 65 años un 8% y otra serie de medidas, todas muy inferiores a la actual. Hoy el Per Cápita de eleva de los $20 000, en la Educación Superior un 7%, nuestro comercio mundial bordea los US$ 60 000 millones, crecimiento demográfico 0,9% (se le suma la inmigración, sin ella, es solo un 0,7%), el poblacional sobre 65 años 17%.  Es decir, otro Chile…con el mismo contrato.
Los signos de esas Políticas de Estado fueron y son extraordinariamente positivos. Consolidaron una economía poderosa. Se invirtió en el extranjero, tenemos negocios con 142 naciones, tenemos al Estado mas rico de América Latina y lo más importante, contamos como sociedad con las más altas reservas mundiales occidentales de ahorro.
¿Es entonces natural sostener la necesidad de un Nuevo Contrato Social? Mi respuesta es categórica: Sí.
Recojo los acuerdos logrados por este proceso constituyente que, poco participativo y sin brillo, aportó algunas luces del interés social. Salud y Educación, fueron las dos primeras. Y aunque ambas están expresadas como derecho y obligación del Estado en otorgarlas en la actual constitución, es evidente que la población observa inseguridades manifiestas en su aplicación, reconociendo sin señalarlo, que la “administración de tales políticas sociales son deficientes”. Hay otras manifestaciones propias del interés social básico que se perciben como esenciales para la vida futura. El debate que vendrá será el de administrar mejor y cuál será la participación social en dicha función. Ese y no otro. Los recursos públicos y privados, hoy trasformados en verdaderos tesoros, cautivantes para un pobre que termina cada mes de su vida dramáticamente y con una mesa sin el pan necesario, serán motivos principales de este nuevo Contrato Social. Y para ello, porque las cosas no cambian mucho en el tiempo (Cristo lleva dos mil años), la primera consideración, me atrevo a sostener, será la forma en que se implementará un Estado: Eficiente, Transparente y Oportuno. Tres condiciones básicas para quien administrará este Contrato nuevo. Y al frente, una sociedad con mayores niveles de disciplina, abierta a su imaginación creadora y laboriosa. También tres condiciones básicas, que por ser tan básicas, serán motivos de gran debate.


Mario Ríos Santander 

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