Monday, November 07, 2016

EL NUEVO CONTRATO SOCIAL

Estamos en los tiempos de un Nuevo Contrato Social. No se trata de sentar a las partes en una notaría para forma, Fisco y Pueblo. Eso no ocurre en los estados. La manifestación de “contratos” al interior de un país se refleja en las “Políticas de Estados”, aquellas que hubo acuerdo superior al mero acto político-partidista, tan conocido estos últimos años. Es la manifestación superior frente a una realidad. Chile tuvo un “Contrato Social” a principios de los noventa bajo el Gobierno de Patricio Aylwin y la existencia de un Senado superior. Ambos acogieron y fueron luz  a lo que se denominó la “Democracia de los Acuerdos”, dando vida a lo que fuera uno de los mejores periodos de la historia de Chile. 24 años que van desde el 1990 hasta el 2014. Esta “Democracia de los Acuerdos” fue un Contrato Social que en lo principal perdura hasta nuestros días.
En efecto, se afianzan algunas políticas sociales surgidas en el Régimen Militar, (vivienda, riego, subsidios diversos...), y se implementan otras, dando vida a la esencia de lo que es una “Economía Social de Mercado”, que en lo práctico fue conocida como la política de la “igualdad de oportunidades”. Igualmente, en lo administrativo, se empuja con fuerza la regionalización y se robustece la autonomía de los gobiernos comunales. En suma, 24 años de excelencia que culminó con el 7% de la población estudiando en la Educación Superior, mismo porcentaje de las más consolidadas sociedades y economías del mundo.
Ahora hay que acoger, orientar e endilgar una nueva sociedad que es más empoderada, provista de mayor conocimiento y de voz fuerte reclamando sus derechos. Conocen de los patrimonios que tiene Chile. Saben de las postergaciones vividas, quieren conquistar el mundo y tienen todo el derecho a hacerlo. Por lo tanto, un Nuevo Contrato Social que supere las excelencias alcanzadas, que lo fueron para un país en desarrollo. Ahora hay que preparase para una sociedad desarrollada. Es decir, un nuevo Contrato Social, moderno, actual.
Pero, siempre hay peros, para sentarse a la mesa los “contrayentes”, Estado y Pueblo, deberán cumplir con algunas obligaciones. De partida, el Pueblo le exigirá al Estado: Eficiencia, transparencia y oportunidad. Y a su vez el Estado le exigirá al Pueblo: Responsabilidad social, (disciplina), pleno funcionamiento de su imaginación creadora, (motor de desarrollo)  y laboriosidad.
¿Debemos tener un nuevo Contrato Social para ubicarnos como una sociedad plenamente desarrollada? Sí. Negarlo es dar la espalda al futuro. Pero, ¿el Estado estará dispuesto a cumplir lo que el pueblo le importa y al revés, el pueblo a lo que el Estado le exige? Esa es la cuestión. Para ello, hay que empujarlos a ambos, Estado y Pueblo, que sean responsables, conscientes de sus obligaciones y atribuciones. Los silencios ahora no sirven para nada.


Mario Ríos Santander  

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