Monday, January 09, 2017

TRUMP, CHINA Y PUTIN.

En Diciembre de 1972, Salvador Allende, agobiado con la crisis económica a la que había llevado el país, debió ceder a los impulsos del Partido Comunista que le insistía concurrir a Moscú en busca de socorro económico. En  verdad, Allende quería hacer su revolución separada de los poderes internacionales del PC y por ello la había bautizado con el singular nombre de “Revolución con empanadas y vino tinto”. Sin embargo el nombre podía ser criollo, pero las medidas socialistas marxistas asumidas eran las mismas que el resto del bloque comunista. Por ello, aquel día en que el crudo invierno moscovita calaba hasta los huesos, desciende del avión y se encontró con el máximo líder comunista, Leonidas Brezhnev, que en un acto de extrema deferencia, había ido personalmente al aeropuerto ruso. Allende lo abraza y elevando la voz para que el mundo lo escuchara, expresa la fatídica frase que cambiaría la relación de China Comunista con Chile: “He llegado a la casa de mi hermano mayor”. En Beiging se movió la diplomacia y cerraron toda relación con Allende. Nuestro equipo diplomático quedó a medio camino de ninguna parte. Aun más, el 11 de Septiembre, el mismo día que asumía el gobierno la Junta Militar, China, a las 15 horas de ese día, reconocía el nuevo gobierno de Chile provocando en el mundo comunista un espanto que no se han curado hasta el día de hoy.
¿Qué había ocurrido?
Las relaciones Chino-Rusa, nunca han sido fluidas. Peor aun, son claramente adversarios eternos. Rusia pisoteó a China en aquellos años de debilidad asiática. La frontera, la más extensa del mundo entre dos naciones, ha tenido diversos capítulos amargos para ambos. Se dividieron países completos, Mongolia entre otros. Rusia detuvo la presencia China en Occidente. La suma de “incordios” podría repletar una enciclopedia. Pero ahora China es muy fuerte. Domina la economía del mundo. Ha adquirido un poder militar cuyos alcances no son conocidos en su integridad. Levantó la voz en el área del Mar Amarillo, lugar en que se encuentran enormes reservas de hidrocarburos y que Viet Nam, Japón y otros, también alegan propiedad de ellos. China no se detiene. Ahora conquista Africa…. Y también EEUU. Miles de empresas norteamericanas se instalaron en China, provocando debilidades económicas en USA que Trump quiere recuperar. Y para ello, necesitaba un socio y lo encontró en Putin que se encuentra francamente agobiado por sus vecinos asiáticos y mas que eso, asustado por la fuerza militar. La conquista actual es la industria y en ella, la industria humana, aquella destinada a satisfacer las necesidades básicas del hogar, de las personas. China se transformó en campeón mundial de esta nueva modalidad industrial. Rusia, que nunca se ha destacado en su industria, quedó tan atrás, que no tiene ninguna alternativa visible que le permita recuperar terreno. ¿Qué producto ruso usa el mundo? Ninguno. ¿Cuántos chinos? Millones. Trump, asustado por el crecimiento chino, busca un aliado y lo encuentra en el solitario Putin. Por su parte, Trump sabe que la industria norteamericana es capaz de enfrentar a la industria China, pero entiende que militarmente, será Rusia la contraparte de esta sociedad. Y ambos se unieron y aunque China no demuestra nerviosismo alguno, es evidente que acelera la conquista de los espacios del comercio y de alimentación en el mundo.
Este es el escenario de la década que viene. Para Chile, es un problema. Se encuentra en el centro de ambos, comercialmente. ¿Cuál serán las consecuencias? Aún es temprano para pronosticarlas.


Mario Ríos Santander  

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